ECO DE COLORES

 
 
 
 
 
 
 
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ECO de COLORES
   Nº 115 - ABRIL-  2013

DE NUESTRO CONSILIARIO
DAMOS GRACIAS A DIOS POR FRANCISCO

Dios es fiel a su alianza. Y Él ha regalado a su Iglesia un pastor según su corazón. Era conmovedor ver la plaza de  San Pedro llena de gente expectante alabando a Dios por el Papa, sin saber todavía quién sería. Lo importante es el sucesor de Pedro, el obispo de Roma, no  la persona concreta que ostenta ese ministerio, si bien ambas cosas no se pueden separar. Es evidente que es el Señor quien guía su Iglesia que es suya y no nuestra. Él nos sorprende y a través de la elección de Francis, jesuita, argentino, ya un poco mayor, nos llama a la conversión.
A través de los gestos y las primeras palabras del nuevo Papa podemos intuir una llamada del Señor a vivir la caridad, a estar cerca de la gente siendo testigos de su misericordia. Una llamada apremiante a la evangelización a salir de nosotros mismos e ir a las periferias del mundo a los más frágiles y abatidos y  las periferias del corazón humano para ser bálsamo de ternura y misericordia a hacer presente el amor y la cercanía de Dios que, en Jesús, se hizo uno de nosotros, cercano y obediente hasta la muerte. También un reclamo a la oración, a la escucha de la Palabra de Dios  a la vivencia sencilla y confiada de los sacramentos a través de los cuales se nos comunica la gracia. Una llamada a la esperanza basada en la fidelidad de Dios y la certeza de su amor.
Nada nuevo pero todo nuevo porque el Espíritu hace  nuevas todas las cosas. No hay que tener miedo nos decía el Papa  en la Vigilia Pascual, a la novedad de Dios:
“A menudo, la novedad nos da miedo, también la novedad que Dios nos trae, la novedad que Dios nos pide. Somos como los apóstoles del Evangelio: muchas veces preferimos mantener nuestras seguridades, pararnos ante una tumba, pensando en el difunto, que en definitiva sólo vive en el recuerdo de la historia, como los grandes personajes del pasado. Tenemos miedo de las sorpresas de Dios. Queridos hermanos y hermanas, en nuestra vida, tenemos miedo de las sorpresas de Dios. Él nos sorprende siempre. Dios es así.  Hermanos y hermanas, no nos cerremos a la novedad que Dios quiere traer a nuestras vidas. ¿Estamos acaso con frecuencia cansados, decepcionados, tristes; sentimos el peso de nuestros pecados, pensamos no lo podemos conseguir. No nos encerremos en nosotros mismos, no perdamos la confianza, nunca nos resignemos: no hay situaciones que Dios no pueda cambiar, no hay pecado que no pueda perdonar si nos abrimos a él”.
Por lo que respecta a nuestro movimiento de Cursillos, sabemos que el nuevo Papa tiene gran aprecio por nuestro movimiento y ha estado siempre cercano a él como obispo de Buenos Aires alentando su tarea en el primer anuncio.

Por todo ello damos gracias a Dios y nos adherimos de todo corazón al nuevo Papa poniéndonos cordialmente a su servicio

Dios os bendiga.     DE COLORES             Javier Ortega Martín





DE NUESTRA PRESIDENTA

“Decid a los hombres que Cristo vive,  y decídselo con alegría”. (Papa Francisco)
Cristo, alegría del mundo, resplandor de la gloria del Padre. ¡Bendita la mañana que anuncia tu esplendor al universo!, rezamos con frecuencia en este tiempo de Pascua y junto a la alegría del Resucitado hemos vivido las jornadas del Escorial que han sido como un viento fuerte que ha sacudido nuestras Escuelas y como ellas están formadas por personas pues a todos los presentes y a través  nuestro, si Dios quiere, lo haremos llegar a todas nuestras comunidades y Diócesis de España. El lema del encuentro era El amor de Cristo nos urge, en palabras de San Pablo, y mira por donde ¿casualidad? el hoy Papa Francisco dejaba escrito antes del cónclave el mensaje de Pascua para sus fieles en Buenos Aires  y entre otras cosas les decia:
"Los tiempos nos urgen. No tenemos derecho a quedarnos encerrados en nuestras cositas, a estar tranquilos y a querernos a nosotros mismos...Tenemos que salir a hablarle a la gente de la ciudad, a quien vimos en los balcones. Salir de nuestra cáscara y decirles que Jesús vive para él, para ella y decídselo con alegría... aunque uno a veces parezca un poco loco". ¿No os parece una feliz coincidencia que el lema nuestro pensado hace casi un año sea el mismo que nos dice el Obispo de Roma? Creo que debe alegrarnos saber que estamos en sintonía y además atentos a los signos de los tiempos. Tiempos recios, de mucha secularización y debilitamiento de la fe. Nos urge, por tanto, anunciar el amor de Dios que es amor a todos y cada uno de los hombres, urge gritarlo a los cuatro vientos. Jesucristo muerto por nuestra salvación, ha resucitado. Es su triunfo de vida y gloria, y es también nuestro triunfo y nuestra gloria. Lo que anunciamos es el mejor de los mensajes de todos los tiempos; tenemos que decirlo con convicción, pasión, entusiasmo, gozo y alegría. Que suerte estar en un Movimiento que lo suyo es anunciar a Jesucristo, poner en contacto a las personas con Él, llevarlos a su presencia para que así puedan descubrirle, vivo, cercano, acompañando nuestro caminar y nuestra vida.
Hagamos nuestro trabajo con amor, con alegría, con ojos luminosos como personas resucitadas; nosotros que tenemos la suerte de haber vivido una experiencia de Dios, no podemos estar cabizbajos o tristones. Aunque las circustancias nos sean adversas algunas veces, sabemos que el Señor está con nosotros, el viene en nuestra barca y aunque parezca dormido responderá a nuestra llamada.
Cristo ha vencido la muerte, la vida es más fuerte, y esa vida nueva que el Señor nos da debe notarse en nosotros; ¿como?, en palabras de Martín Descalzo, cada mañana puede reverdecer llena de ilusiones y esperanzas: Levántate convencido de que lo haces para vivir y no para vegetar; mírate en el espejo, sonríe, descubre que cuando sonríes te vuelve mas hermoso y ahora pregúntate en qué y en quién va a invertir esa sonrisa y ese día que acaban de regalarte. Repartir resurreción para hacer felices a los demás.
Feliz Pascua a todos y renovemos nuestro sí al Señor trabajando con más entusiasmo en esta empresa suya. Son pocos los dias que quedan para nuestro cursillo nº 58. Dios quiera que sean muchos los que participen en él porque tú y yo hemos hecho nuestro trabajo de invitarles.
Un abrazo de colores
 Juana Mari Herraiz
                                                                                                                 Presidenta Diocesana MCC

DE NUESTRA ESCUELA 

Hemos participado en el VIII Encuentro Nacional de Responsables del MCC en El Escorial, del 4 al 7 de abril, donde nos hemos reunido 420 responsables de las diferentes Escuelas de Cursillos de toda
España. Han sido días de trabajo y reflexión pero también de mucho gozo, oración, encuentro y convivencia. La Iglesia nos ha dado un gran espaldarazo y nos ha hecho saber nuevamente que nos necesita y que cuenta con nosotros en este cambio de época que vivimos donde es necesaria una nueva evangelización: se nos reclama poner nuestro método que es válido y eficaz para el anuncio, el kerygma, el inicio de conversión, con nuestro carisma propio, con nuestra manera de testimoniar, con
nuestra alegría, con nuestra comunión entre seglares y sacerdotes… Hemos salido renovados y más entusiasmados con la tarea que el Señor nos ha confiado: evangelizar con el método único y singular de Cursillos de Cristiandad, deseando fermentar nuestros ambientes de Evangelio, salir a evangelizar de nuevas maneras y formas, salir a los caminos, llegar a todos los lugares para poder llevar a todos el amor de Dios, porque... "El amor de Cristo nos urge".
Deciros que tenéis en nuestra página de Cursillos http://cursillosdealcala.blogspot.com/ las magníficas ponencias de ese encuentro (en la pestaña superior "El amor de Cristo nos urge"), entrevistas que no te puedes perder (a monseñor Nel Beltrán y Raúl Berzosa), fotos y muchas más cosas.
Seguimos orando y trabajando por nuestro Cursillo 58. A nuestra acción de “tú a tú” (comentándoselo personalmente a esa persona conocida: amigos, vecinos, compañeros de estudio, de trabajo, de actividades de ocio y tiempo libre) se complementa el anuncio a través de los carteles del Cursillo, difundiendo la noticia de esta ocasión magnífica de encuentro con Cristo, con uno mismo y con los demás que es el Cursillo. Queridos amigos y hermanos y hermanas en Cristo: Llevemos esta noticia a TODOS LOS RINCONES de nuestros ambientes: por supuesto, todas las parroquias deben tener el cartel y conocer que se va a celebrar en nuestra diócesis del 2 al 5 de mayo; es muy interesante que se lo comuniquemos al párroco y, a la vez, proponerle si quiere que se dé algún testimonio en algún momento: misas, a algún grupo de la parroquia, etc. No tengáis ningún temor: si os dicen que sí, podéis comunicárnoslo para enviar a alguien para que dé ese testimonio si no queréis hacerlo vosotros. Lo importante es poder ir abriendo caminos.
Pero no sólo es para las parroquias: comercios de todo tipo, lugares de ocio (gimnasios, bares...), asociaciones... Son incontables los sitios donde podemos colocar este anuncio: recordad que hemos de llegar a TODOS nuestros hermanos y hermanas para hacerles saber que son en Cristo muy amados por Dios. Y... "¡el amor de Cristo nos urge!". No podemos quedarnos parados o conformarnos con hacer lo mínimo. Vamos a salir un poquito de nosotros mismos y llegar hasta las personas que están deseando esa Buena Noticia de salvación para sus vidas.
Recuerda: antes de hacer nada, por pequeña que sea la cosa, encomiéndala al Jefe, ponte en manos del Señor Jesús, que es quien te envía. Pídele que su Espíritu te acompañe y te llene de Él. Y dale gracias, antes, durante y después.
No debemos cejar en nuestro empeño en que todas las personas puedan experimentar el amor de Dios y el gozo de su salvación.
Cuando os escribo me encuentro esta noticia en Religión en Libertad que os  comparto:
La Pasionaria dejó escrito: «A ver si convertimos lo que nos resta de vida en un canto de alabanza y acción de gracias al Dios-amor, como ensayo de nuestro eterno quehacer».
"El Padre Llanos confesó y dio la comunión a la Pasionaria, que murió católica", dice el jesuita y escritor Pedro Miguel Lamet en su reciente libro "Azul y rojo: biografía del jesuita que militó en las dos Españas y eligió el suburbio" (La Esfera).
Nuestro querido Papa Francisco nos escribía a los Cursillistas hace poco: Queridos Cursillistas:...Damos gracias a Dios por todos los frutos, que a lo largo de los años, la Obra de los Cursillos de Cristiandad le ha brindado generosamente a la Iglesia.
Vuestro servicio de anunciar a Cristo siendo sus testigos en los ambientes cotidianos, es vivenciar, renovar en forma concreta el Bautismo que en Él hemos recibido y nos convierte en discípulos y misioneros de la Palabra.
Les escribo consciente de las dificultades que presenta la inculturación del Evangelio en la sociedad actual y en la confianza que vuestra audacia y fervor apostólico, nacidos del encuentro personal consigo mismo y con Cristo los lleve a hacer historia, en función del bien, para que muchos hermanos, excluidos o no, que viven en la periferia se sientan abrazados por el amor de Jesús....”
Un abrazo en Cristo resucitado.
¡DE COLORES!
Mª Mercedes, Coordinadora Escuela del MCC
  COLABORACIONES 
LA SEPULTURA DEL CUERPO DE JESÚS

Después de tres horas de agonía Jesús ha muerto. Los Evangelistas narran que el cielo se oscureció mientras el Señor estuvo pendiente de la cruz, y ocurrieron sucesos extraordinarios, pues era el Hijo de Dios quien moría. El velo del templo se rasgó de arriba abajo, significando que con la muerte de Cristo había caducado el culto de la Antigua Alianza; ahora, el culto agradable a Dios se tributa a través de la Humanidad de Cristo, que es Sacerdote y Víctima.
 Uno de los soldados le abrió el costado con la lanza, y al instante brotó sangre y agua. La Iglesia <<crece visiblemente por el poder de Dios. Su comienzo y crecimiento están simbolizados en la sangre y el agua que manaron del costado abierto de Cristo crucificado>>. La muerte de Cristo significó la vida sobrenatural que recibimos a través de la Iglesia.
Bajaron a Cristo de la cruz con cariño y veneración, y lo depositaron con todo cuidado en brazos de su Madre.
Métete en el costado abierto de Nuestro Señor Jesús hasta hallar cobijo seguro en su llagado Corazón. Allí encontraremos la paz. Dice San Buenaventura, hablando de ese vivir místicamente dentro de las Llagas de Cristo: <<¡Oh, qué buena cosa es estar con Jesucristo crucificado! Quiero hacer en Él tres moradas:  una, en los pies; otra, en las manos, y otra perpetua en su precioso costado. Aquí quiero sosegar y descansar, y dormir y orar. Aquí hablaré a su corazón y me ha de conceder todo cuanto le pidiere. ¡Oh, muy amables llagas de nuestro piadoso Redentor! En ellas vivo, y de sus manjares me sustento.
Miramos a Jesús despacio y, en la intimidad de nuestro corazón, le decimos: ¡Oh, buen Jesús!, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a Ti, para que con tus Santos te alabe. Por los siglos de los siglos.
José de Arimatea y Nicodemo. ¡Cómo agradecería la Virgen la ayuda de estos dos hombres: su generosidad, su valentía, su piedad! ¡Cómo se lo agradecemos también nosotros!. ¡ Cómo nos gustaría haber estado presentes para  cuidar con inmensa piedad del cuerpo del Señor!:<<Yo subiré con ellos al pie de la Cruz, me apretaré al Cuerpo frío, cadáver de Cristo, con el fuego de mi amor…, lo desclavaré con mis desagravios y mortificaciones…, lo envolveré con el lienzo nuevo de mi vida limpia, y lo enterraré en mi pecho de roca viva, de donde nadie me lo podrá arrancar, ¡ y ahí, Señor, descansad!.
No debemos olvidar un solo día que en nuestros sagrarios está Jesús ¡vivo!, pero tan indefenso como en la Cruz, o como después en el Sepulcro. No sabemos dónde estaban los Apóstoles aquella tarde, mientras dan sepultura al Cuerpo del Señor; quizá la misma tarde del viernes  han acudido a la Virgen. Ella protegió con su fe, su esperanza y su amor a esta naciente Iglesia, débil y asustada. Así nació la Iglesia: al abrigo de nuestra Madre.
Siempre, pero de modo  particular si alguna vez hemos dejado a Cristo y nos encontramos desorientados y perdidos por haber abandonado el sacrificio y la Cruz  como los Apóstoles, debemos acudir enseguida a esa luz continuamente encendida en nuestra vida que es la Virgen Santísima. Ella nos devolverá la esperanza. <<Nuestra Señora es descanso  para los que trabajan, consuelo de los que lloran, medicina para los enfermos, puerto para los que maltrata la tempestad, perdón para los pecadores, dulce alivio de los tristes, socorro de los que la imploran>>. Junto a Ella nos disponemos a vivir la inmensa alegría de la Resurrección. (“HABLAR CON DIOS” Francisco Fdez. Carvajal)
DE COLORES                                                   Julián del Cerro



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ECO de COLORES


   Nº 112 - ENERO -  2013

DE NUESTRO CONSILIARIO

Desde la fe podemos reconocer el verdadero valor de este saludo que siempre nos damos y que tantas personas pronuncian con escepticismo e incertidumbre: ojalá este año te vayan bien las cosas, tengas suerte, salud etc… ¿Pero que pasa si esto no sucede? La felicidad está siempre amenazada.
Nosotros sabemos que la felicidad no depende de las circunstancias, que ojalá sean buenas, sino de si hay alguien que sostiene la vida y da sentido a todo lo que sucede. El Papa al terminar el año decía:
“El Te Deum que elevamos al Señor esta tarde, al término de un año solar, es un himno de gratitud que se abre con la alabanza —«A ti, oh Dios, te alabamos; a ti, Señor, te reconocemos»— y concluye con una profesión de confianza —«En ti, Señor, confié; no me veré defraudado para siempre»—. Cualquiera que haya sido la marcha del año, fácil o difícil, estéril o rico de frutos, nosotros damos gracias a Dios. En el Te Deum, de hecho, se contiene una sabiduría profunda: la sabiduría que nos hace decir que, a pesar de todo, existe el bien en el mundo, y este bien está destinado a vencer gracias a Dios, el Dios de Jesucristo, encarnado, muerto y resucitado. Cierto: a veces es difícil percibir esta profunda realidad porque el mal hace más ruido que el bien; ..  no nos quedemos sólo en las noticias si queremos entender el mundo y la vida; debemos ser capaces de detenernos en el silencio, en la meditación, en la reflexión serena y prolongada; debemos saber pararnos a pensar. De este modo nuestro ánimo puede hallar curación de las inevitables heridas del día a día, puede profundizar en los hechos que ocurren en nuestra vida y en el mundo y llegar a esa sabiduría que permite valorar las cosas con ojos nuevos. Sobre todo en el recogimiento de la conciencia, donde nos habla Dios, se aprende a contemplar con verdad las propias acciones, también el mal presente en nosotros y a nuestro alrededor, para comenzar un camino de conversión que haga más sabios y mejores, más capaces de generar solidaridad y comunión, de vencer el mal con el bien.
… El Año de la fe, que la Iglesia está viviendo, quiere suscitar en el corazón de cada creyente una conciencia mayor de que el encuentro con Cristo es la fuente de la verdadera vida y de una sólida esperanza. La fe en Jesús permite una constante renovación en el bien y la capacidad de salir de las arenas movedizas del pecado y recomenzar de nuevo. En el Verbo hecho carne es posible, cada vez de nuevo, hallar la verdadera identidad del hombre, que se descubre destinatario del infinito amor de Dios y llamado a la comunión personal con Él. Esta verdad, que Jesucristo vino a revelar, es la certeza que nos impulsa a mirar con confianza el año que estamos a punto de empezar”.
Desde esta perspectiva os reitero: FELIZ AÑO NUEVO.
¡DE COLORES!                        Javier Ortega Martín



DE NUESTRA PRESIDENTA

UNA PERSONA SENCILLA
Con los ecos aún de la Navidad y del año nuevo son muchos los planes y buenos propósitos que requerirán de nuestro trabajo y esfuerzo para llevarlos a cabo a lo largo del año. Y es que al fin y al cabo es nuestra misión,  intentarlo una y otra vez hasta conseguir lo que nos proponemos, sin abatirnos si a veces se retrasan los resultados o no son tan buenos como esperábamos; pero ello nos mantiene en guardia con la esperanza de, al final, conseguirlo.
Cáritas , en Navidad, daba las gracias a todas las personas que de una u otra forma hacen posible su trabajo y hablaba de personas sencillas. Me gustó mucho y me parece que nos podría servir a la hora de enfocar el nuevo año: revisar si lo somos nosotros.
-Una persona sencilla es la que necesita tener pocas cosas para ser feliz, para vivir con dignidad, no se crea, ni deja que le creen falsas necesidades. Vive la austeridad como opción de vida.
-Una persona sencilla es alguien que siempre está alerta y dispuesta para desatar y despegar su corazón de cosas materiales y dependencias emocionales.
-Una persona sencilla es alguien que pone todo su corazón en los pequeños detalles cotidianos que hacen la vida más agradable a los que le rodean.
-Una persona sencilla es alguien a quien le conmueve el sufrimiento de su prójimo y se implica con él compartiendo lo que es y tiene, según sus posibilidades; no soporta las injusticias, no se queda indiferente ni pasiva.
-Una persona sencilla es alguien transparente, auténtica, coherente con lo que cree, siente, dice y hace. Vive en armonía consigo misma, y transmite paz.
-Una persona sencilla es alguien que no aspira a primeros puestos ni honores, sino que sólo quiere servir humildemente.
-Una persona sencilla es alguien que es desprendida; vive y practica la gratuidad.
Como veis pueden ser unas buenas ideas para nuestra reflexión, porque igual nos creemos serlo y repasando nuestro modo de hacer y vivir descubrimos que no lo somos tanto y hay mucho que mejorar. Siempre es tiempo; Dios nos da la oportunidad continuamente de convertir nuestro corazón para acercarnos más a Él  y a los hermanos. El ser sus hijos, al haber derramado el Señor su amor en nosotros, nos capacita para poder llevar a cabo todos nuestros intentos en parecernos cada vez más a la imagen que el soñó  y que nosotros a menudo deterioramos con nuestra pereza, egoísmo, falta de amor, de humildad, y un largo etc. que nos haría derrumbar sino supieramos que contamos con su ayuda y su gracia para poder conseguirlo.
Ánimo pues; el Señor espera mucho de nosotros, quiere seguir contando con nuestra ayuda a la hora de llevarlo a los demás y llenar sus vidas de gozo y alegría como hace en la nuestra. Siempre es tiempo, pero cuando tenemos un Cursillo a la vista lo es más; pronto estará en marcha el Cursillo 57. No dejemos para el final nuestra labor.
Un abrazo de colores.
Tenemos una cita MUY IMPORTANTE EL DÍA 25, la festividad de la Conversión de San Pablo. Celebraremos el 50 aniversario de ser nombrado por Pablo VI nuestro patrón. Ya se lo comunicamos a nuestro Obispo que nos animó a celebrarlo, así como el hecho de invitar a personas de otros movimientos. Tenemos que tratar de asistir y además, llevar personas que igual están un poco descolgadas de Cursillos; hacer un intento por llamarlas e invitarlas. Seguro que será un día de gozo y alegría. La ocasión lo merece y contaremos si Dios quiere con la presencia de la Presidenta Nacional Mª DOLORES NEGRILLO. Será la primera vez que visite nuestra Diócesis y ver como marcha  Cursillos por nuestra tierra. Le hace mucha ilusión venir, así pues, vamos a tratar de ser un grupo numeroso el que la reciba y el que celebre el tener de patrón a una de las columnas de la Iglesia. Llevaremos algo para compartir; las bebidas las ponemos desde Alcalá. Tendremos pequeña tienda con cositas  y regalos. Correr la voz y no dejéis pasar esta ocasión  que, seguro recordaremos durante mucho tiempo. Os esperamos.
Recordad:  DÍA 25  a las  7  de la tarde, en el Palacio Arzobispal de Alcalá.    
                                                                                                 Juana Mari Herraiz
                                                                                                                 Presidenta Diocesana MCC


                                         DE NUESTRA ESCUELA 
¡Muy feliz y venturoso Año de la Fe!
Recién lo hemos estrenado ya hemos retomado nuestras actividades: Ultreyas, Reuniones de Grupo, Escuela, y nuestra participación en la Escuela Diocesana de Evangelización. El sábado 12 de enero participamos en la 4ª sesión formativa de la Escuela Diocesana de Evangelización. Ya estamos en la recta final de la preparación a la misión. Aprendiendo y disponiendo nuestra mente y nuestro corazón. Deseosos de que llegue para ver las maravillas de Dios a través de estos pobres instrumentos que somos todos nosotros.
Un día de gracia. Un regalazo del Jefe que derramó su Espíritu a manos llenas. Toda la Escuela recibió una nueva efusión del Espíritu Santo Y ¿casualidad? Fue precisamente en la víspera de la fiesta del Bautismo del Señor, que es el día que os escribo estas líneas. ¡Claro que no! Son esas “carambolas del Señor; sus planes que son perfectos. También nosotros hemos sido bautizados como Jesús. Y también hemos sido ungidos por el Espíritu para servir y hacer el bien, para continuar la obra liberadora de Cristo. Todos hemos de actualizar nuestro propio Bautismo, la gracia que hemos recibido en él, la exigencia que debemos de dar a nuestro compromiso cristiano. Y para ello, nada mejor que dejarse inundar por el mismo Dios y permitir que haga su obra en nosotros.
Le damos gracias al Señor por el don del Bautismo. Le pedimos por nuestros padres que lo pidieron para nosotros a la Iglesia.
Y deseamos sea eficaz en nuestras vidas, transformando nuestros ambientes y llevando a muchos a su amistad.
“La Iglesia en su conjunto…, como Cristo, ha de ponerse en camino para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquel que nos da la vida, y la vida en plenitud” (Benedicto XVI; homilía inicio pontificado).
Por eso no cejamos en nuestro empeño de llevar a muchas personas a vivir la maravilla del Cursillo de Cristiandad. Ya estamos orando y trabajando por el próximo, que será el nº 57 y será del 15-18 de marzo. Lo encomendamos especialmente a S. José y a S. Pablo nuestro patrón, del que celebramos este año el 50 aniversario de su proclamación –por el Papa Pablo VI- como patrono universal ante Dios de los Cursillos de Cristiandad.
Lo conmemoraremos con una gran celebración el 25 de enero, festividad de su conversión. Será una Ultreya Diocesana muy especial.
¡No puede perdérsela nadie! Vamos a invitar a todas las personas que hayan vivido el Cursillo y también a las que estén por vivirlo.
El lema: “Ahora vivo de la fe en el Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí” (Gál. 2,20).
Tomad buena nota: viernes 25 de enero a las 19h. en el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares.  *Llevamos algo para compartir.
…Y seguimos caminando. ¡Ultreya!
Siempre... DE COLORES                                      
                                                                                                                                    Mª Mercedes H.
                                                                                                             Coordinadora de la Escuela del MCC



COLABORACIONES 

PROPÓSITOS PARA EL NUEVO AÑO.

“…de este año no pasa de apuntarme a clases de baile, quedaré más con mis amigos, estaré más pendiente de las necesidades de mi familia, me apuntaré al gimnasio….”
¿Y en nuestra vida de fe, no va a haber un hueco para el Señor?
Para que Dios ocupe nuestro corazón, en nuestras relaciones y esté presente en el ser y quehacer diario, tenemos que “enchufarnos” a Él a través de la oración y los sacramentos. Tenemos que hacer el propósito de formarnos y aprovechar más nuestra escuela, porque el cristiano que no se forma, se “deforma”.  Actuando a imitación de Cristo para que la gente pueda ver en nuestros actos al Señor absoluto de nuestras vidas y esta será la manera mejor de invitar a los cursillos que se celebrarán este año en nuestra diócesis.
 ¡Ánimo cursillistas, que un propósito que no se realiza es un despropósito!   
  José Manuel Lara
Representante Ultreya Alcalá


LA FAMILIA DE NAZARET (Francisco Fdez.-Carvajal)

Cuando cumplieron todas las cosas mandadas en la Ley del Señor regresaron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
Lo primero que santificó Jesús con su presencia fue un hogar. José era el cabeza de familia; como padre legal, él era quien sostenía a Jesús y a María con su trabajo. De él aprendió Jesús su propio oficio, el medio de ganarse la vida.
Entre José y María había cariño santo, espíritu de servicio, comprensión y deseos de hacerse la vida feliz mutuamente. Así es la familia de Jesús: sagrada, santa ejemplar, modelo de virtudes humanas, dispuesta a cumplir con exactitud la voluntad de Dios. El hogar cristiano debe ser imitación del de Nazaret: un lugar donde quepa Dios y pueda estar en el centro del amor que todos se tienen.
¿Es así nuestro hogar? ¿Le dedicamos el tiempo y la atención que merece? ¿Es Jesús el centro? ¿Nos desvivimos por los demás? Son preguntas que pueden ser oportunas en nuestra oración, mientras contemplamos a Jesús, a María y a José en la fiesta que les dedica la Iglesia.
La Sagrada Familia recitaría con devoción las oraciones tradicionales que se rezaban en todos los hogares israelitas, pero en aquella casa todo lo que se refería a Dios particularmente tenía un sentido y un contenido nuevo.
Los hogares cristianos, si imitan el que formó la Sagrada Familia de Nazaret, serán “hogares luminosos y alegres”, porque cada miembro de la familia se esforzará en primer lugar en su trato con el Señor, y con espíritu de sacrificio procurará una convivencia cada día más amable.
Santificar el hogar día a día, crear, con el cariño, un auténtico ambiente de familia: de eso se trata. Para santificar cada jornada se han de ejercitar muchas virtudes cristianas; las teologales en primer lugar y, luego, todas las otras: la prudencia, la lealtad, el trabajo, la alegría… La familia cristiana proclama en voz muy alta tanto las presentes virtudes del reino, como la esperanza de la vida bienaventurada>>.
En la Sagrada Familia cada hogar cada hogar cristiano tiene su ejemplo más acabado; en ella, la familia cristiana puede descubrir lo que debe hacer y el modo de comportarse, para la santificación y la plenitud humana de cada uno de sus miembros. La familia es la forma básica y más sencilla de la sociedad. Es la principal escuela de todas las virtudes sociales.
Que la Virgen María, Madre de la Iglesia, sea también Madre de la “iglesia doméstica”, y, gracias a su ayuda materna, cada familia cristiana pueda llegar a ser verdaderamente una pequeña Iglesia de Cristo. Sea ella, Esclava del Señor, ejemplo de acogida humilde y generosa de la voluntad de Dios; sea ella, Madre Dolorosa a los pies de la Cruz, la que alivie los sufrimientos y enjugue las lágrimas de cuantos sufren por las dificultades de sus familias.
Que Cristo Señor, Rey del Universo, Rey de las familias, esté presente, como en Caná, en cada hogar cristiano para dar luz, alegría, serenidad y fortaleza.
De modo muy especial le pedimos a la Sagrada Familia por cada uno de los miembros de nuestra familia, por el más necesitado.
Un abrazo.                                         DE COLORES                                                   Julián del Cerro

AÑO NUEVO    (J. Manuel de Prada)

Año nuevo, vida nueva», reza el refrán, que aquí más que refrán es tópico; y que, como con frecuencia ocurre con los tópicos, constituye una perogrullada, o tal vez una falsedad. En realidad, la vida es nueva siempre; cada año, cada día, cada hora, cada minuto y cada segundo traen cosas nuevas a nuestra vida: personas nuevas, libros nuevos, tristezas y diversiones nuevas; y hasta aquello que no es nuevo o sigue siendo lo mismo puede ser mirado de modo nuevo y distinto, porque cada cosa que existe en el mundo es en sí misma una fábrica incesante de novedad.
Pero, con cada año que empieza, formulamos propósitos para iniciar una vida nueva; y aquí es donde empezamos a cagarla. Con esto no pretendo decir que la vida deba carecer de propósito, si por 'propósito' entendemos finalidad o sentido. Una vida sin finalidad es una vida desvertebrada y hueca; e, inevitablemente, acaba sucumbiendo al caos. Pero esa finalidad que vertebra y nutre una vida no es algo que pueda cambiarse cada vez que empieza un año, salvo que seamos los seres más tarambanas y voltarios del mundo.
Por supuesto, en el camino de la vida podemos cambiar de finalidad unas cuantas veces, pues para eso Dios nos creó libres (y podemos hacerlo para salvarnos o para perdernos); pero cambiar de finalidad exige una metanoia completa, una conversión radical y exigente que excede esos 'buenos propósitos', mucho más modestos, con que iniciamos el año.
Pero el caso es que en estos 'buenos propósitos' está el peligro.  Porque al formular 'propósitos' nos hacemos, inevitablemente, 'ideas' de las cosas. Así, por ejemplo, si uno es escritor, puede formularse el propósito de escribir un libro en el año que empieza; e, inevitablemente, al formular tal propósito, se hará una 'idea' sobre tal libro que aún no ha escrito (por supuesto, una 'idea platónica' llena de perfecciones, pues nadie imagina que va a escribir un libro chapucero o birrioso). Una vez formulado ese propósito, puede ocurrir que concluya el año sin que el libro haya sido escrito, por las razones más variopintas (bien porque hemos sido perezosos en demasía, porque la inspiración no nos ha iluminado o porque en nuestra vida se han cruzado otros acontecimientos, fastos o nefastos, que lo han impedido); y, aunque tales razones no sean achacables del todo a nosotros, nos aplastará un sentimiento de derrota. Puede ocurrir, por el contrario, que logremos acabar el libro que nos propusimos escribir; pero, por intenso que haya sido el proceso de creación, el resultado final no será tan perfecto como habíamos imaginado en un principio, y hasta pensaremos que hemos escrito un libro chapucero o birrioso.
En todos nuestros propósitos subyace una idea platónica que acaba malogrando, asfixiando nuestros ímpetus y manchándonos de decepción; y es entonces cuando somos incapaces de ver nada 'nuevo' en la vida: las vacaciones que proyectamos nunca coinciden con las vacaciones que finalmente disfrutamos (y, aferrados a la idea quimérica de las vacaciones imposibles, no disfrutamos de las vacaciones reales); la casa que anhelábamos es muy diferente de la casa que finalmente pudimos comprar (que, de este modo, se convierte en el recordatorio perpetuo de nuestro fracaso); la mujer o el hombre con el que nos casamos revela más defectos de los que creíamos (y así nuestra existencia conyugal se agosta y envilece de desilusiones), etc.
La única vida nueva posible, la única que disfruta verdaderamente de la incesante novedad del mundo, es la que no se deja encarcelar por ideas o patrones, la que acepta la vida como le es dada. El idealismo es la cárcel y la sepultura de la vida, aunque para embaucarnos nos presente una vida imaginaria más lustrosa y apetecible; pues nos obliga a aspirar a vidas que no son la nuestra, vidas que no son verdaderas.
Solo el realismo nos permite vivir con ilusión: porque nos obliga a aceptar la vida como viene; y todo lo que viene se convierte entonces en una fuente constante de novedad. A veces, en esa novedad descubriremos sorpresa y júbilo; a veces dolor y desencanto. Pero la sorpresa y el júbilo serán plenos, porque son regalos inesperados; y el dolor y el desencanto no serán esterilizantes, sino que aquilatarán nuestro carácter.
A este año que empieza uno solo le pide una vida verdaderamente nueva, sin propósitos idealistas o ilusorios. Una vida realista.
                                                            (Facilitado por nuestro querido consiliario Javier Ortega)



25 de enero

Conversión
de San Pablo.

¡No! ¡No es verdad! ¡No es el fin! Pablo no ha terminado su siembra.
El ejemplo de su vida y su doctrina, sigue vivo y produciendo trigales que alimentan a la Iglesia. Es el grano de trigo, muerto y enterrado, para dar fruto.
Y la Iglesia le está agradecida.
Los restos del Apóstol fueron recogidos en Tre Fontane y enterrados en la villa que a la vera de la Vía Ostiense poseía la noble cristiana Lucina.
Allí se alza  hoy en su memoria la espléndida Basílica de San Pablo Extramuros que los cristianos peregrinos de todos los continentes visitan con emoción.
Y desde allí Pablo nos dice:
“La palabra de Dios no está encadenada”.
“Para mí, la vida es Cristo y la muerte ganancia”.
“Sed imitadores míos, como yo lo fui de Cristo”,
                          (“Por las rutas de S. Pablo” de Salvador Muñoz Iglesias)

S. Pablo: ruega por nosotros, tus ahijados cursillistas.


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ECO de COLORES


   Nº 111 - DICIEMBRE -  2012

DE NUESTRO CONSILIARIO

Empezamos con el Adviento un nuevo año, una nueva ocasión de gracia. Somos invitados a vivir con gozo el don de Dios, abriendo nuestro corazón a su venida, a la realización de su proyecto de amor. Vivir hoy intensamente su Presencia anhelando el cumplimiento de su promesa.
El hombre está constantemente a la espera. Pero una y otra vez  descubre que ha esperado demasiado poco si, fuera del éxito profesional,  de la posición social o del equilibrio afectivo no le queda nada más que esperar. Estamos hechos para algo más grande y el mundo entero no nos satisface. Por eso, ¡Qué suerte es tener fe!, tener una esperanza animada por la certeza de su Presencia. Durante este Año de la Fe se nos invita a redescubrir la belleza , el gozo y la suerte de la fe, y el entusiasmo por comunicarla.   
“Existen maneras muy distintas de esperar. Si el tiempo no está lleno de un presente cargado de sentido, la espera puede resultar insoportable; si se espera algo, pero en este momento no hay nada, es decir, si el presente está vacío, cada instante que pasa parece exageradamente largo, y la espera se transforma en un peso demasiado grande, porque el futuro es del todo incierto. En cambio, cuando el tiempo está cargado de sentido, y en cada instante percibimos algo específico y positivo, entonces la alegría de la espera hace más valioso el presente. Vivamos intensamente el presente, donde ya nos alcanzan los dones del Señor, vivámoslo proyectados hacia el futuro, un futuro lleno de esperanza”(Benedicto XVI).
Pido al Señor que los cursillistas seamos testigos de esta esperanza fiable que nace del encuentro con Jesús. Este es nuestro gran servicio a la Iglesia y a la sociedad. Cristo cuenta con nosotros para ser bálsamo, consuelo, fortaleza y paz, para llevar a cabo su obra de redención y hacer posible que todos vean la gloria de Dios.
DE COLORES.                                   
                                 Javier Ortega Martín



DE NUESTRA PRESIDENTA

FELIZ PASCUA DE NAVIDAD

Queridos amigos:
La Palabra se hizo carne, Dios que visita nuestra tierra se hace uno de nosotros por puro amor al hombre, y al igual que hace más de  dos mil años, muchos siguen sin enterarse de la noticia del nacimiento del Salvador con lo que implica para nuestras vidas, para nuestra felicidad.
Es posible que ahora cuando tantas cosas se nos desmoronan, cuando se desvanecen muchas de nuestras seguridades y proyectos puestos en  cosas que creíamos para siempre, es posible digo, que haya una vuelta a lo auténtico, que nos volvamos a plantear en que habíamos puesto nuestros sueños y esperanzas. Jesús el Señor nunca defrauda, no cambia, permanece siempre fiel a su alianza con los hombres. Este tiempo de Navidad nos lo recuerda él siempre está ahí, aunque nosotros  le demos de lado o le ignoremos.Vivamos este tiempo con intensidad, demos muestras con nuestra vida de oración, conversión, felicitaciones, adornos navideños, etc., de lo que somos  y además nos sentimos orgullosos de ello."Si maravilla es el modo grandioso de la concepción de Cristo en el seno de María, ¿no debe maravillar menos verlo hacerse huésped de nuestro corazón?"

He leído algo que me parece interesante para estos días :
Por Navidad celebramos un triple nacimiento. El primero y más sublime es el nacimiento del Hijo único engendrado por el Padre celestial en la esencia divina en la distinción de personas. El segundo nacimiento es el que tiene lugar a través de una madre, la cual en su fecundidad, ha conservado la pureza absoluta de su castidad virginal. El tercero es aquel a través del cual Dios, todos los días y a todas horas, nace en verdad, espiritualmente, por la gracia y el amor, en un alma buena.
Por este tercer nacimiento es por el que no debe quedar en nosotros más que una búsqueda simple y pura de Dios, sin ningún otro deseo que el de no tener nada propio, con la única voluntad de ser de él, de darle cabida en nosotros de la manera más elevada e íntima para que pueda llevar a cabo su obra y nacer en nosotros sin que interpongamos ningún obstáculo. Por eso San Agustín nos dice: " Vacíate para que puedas ser llenado, sal para que pueda entrar". Por eso debes callar; así la Palabra de este nacimiento podrá ser pronunciada en ti y tú podrás escucharla. No se puede servir al Verbo más que escuchándole y guardando silencio. Si tú sales completamente de ti  mismo, Dios entrará todo entero; en la medida que tú sales, él entra .(Juan Taulero).
Estas fiestas están llenas de alegría, porque Dios con su presencia en medio de nosotros, ensancha nuestro corazón ( todo el mundo parece más bueno, más amable). Por eso los pastores vuelven alabando a Dios y contando a todos lo que han visto y oído. Se convierten en portavoces de la Buena Noticia y contagian con su alegría a los demás. Nosotros al igual que los pastores hemos visto las maravillas que el Señor hace en cada Cursillo, le hemos adorado en el Sagrario, nos sentimos alegres, de colores y por eso debemos ser portavoces de esa Buena Nueva para que toda la tierra conozca su pregón y pueda ser acogido en el corazón de cada persona que lo escucha..
Con mis mejores deseos para vosotros y vuestras familias.
Feliz Navidad y Año Nuevo. Besos de colores 
                                                                                                  Juana Mari Herraiz
                                                                                                                 Presidenta Diocesana MCC


DE NUESTRA ESCUELA

Nos encontramos en la 2ª semana de preparación, en el Adviento y hemos celebrado, gracias a Dios y para su gloria, el Cursillo 56 bajo el patrocinio de la Madre Inmaculada. ¡Una maravilla!
Nos alegramos de haber colaborado con el Señor preparándole los caminos, para que pueda tocar y transformar corazones y vidas. ¡Hemos ayudado con nuestra oración y sacrificios a Jesús para que siga encontrando un lugar para nacer y vivir, para que pueda seguir salvando en cada hermano y hermana nuestros! Para el Cursillo 56 ya ha sido Navidad: ha nacido Dios en su corazón. Eso nos confirma en nuestra misión: ¡Para vivir plenamente el Adviento y la Navidad, vive un Cursillo de Cristiandad! No hay mejor manera para saber en primera persona su significado más profundo más profundo.

Estamos a la mitad del Adviento, preparando la venida de Jesucristo, para acoger con gozo la Encarnación de Dios: que la Palabra eterna se hace carne, uno de nosotros. En este tiempo celebramos y meditamos que Nuestra Madre, y Madre de Jesús, está encinta. Y en Nochebuena, dará a luz a su Hijo. Gracias a ella, a que creyó, y dijo que aceptaba ser parte del Plan de Salvación, Jesús fue cobijado en sus entrañas. Una mujer de nuestra naturaleza, llena de Gracia, fue el puente para que el Salvador viniera al mundo.
Por eso, en esta espera, nos unimos a su espera, con el corazón abierto a la esperanza, a la fe, al amor. Y queremos que cuando el Hijo de María llegue, sea acogido en nuestros corazones. Deseemos confesarrnos, participar activamente y adentrarnos en la liturgia de la Iglesia, compartir con nuestros seres queridos el gozo de que a través de María, Jesús llegue esta Navidad a cada hogar. Meditemos en la grandeza de María, amémosla más, recemos un rosario meditando en los Misterios Gozosos. Démosle gracias, a ella que es la santa Madre de Dios

Leía hace unos días en nuestro blog unas indicaciones acerca del Adviento muy interesantes de Jesús de las Heras Muela, director de Ecclesia; señalar éstas: “A a lo largo de las cuatro semanas del adviento debemos esforzarnos por descubrir y desear eficazmente las promesas mesiánicas: la paz, la justicia, la relación fraternal, el compromiso en pro del nacimiento de un nuevo mundo desde la raíz.; el adviento nos dice que la perspectiva de la vida humana está de cara al futuro, con la esperanza puesta en la garantía del Dios de las promesas; Adviento es el camino hacia la luz. El camino del creyente y del pueblo que caminaban entre tinieblas y encuentran la gran luz en la explosión de la luz del alumbramiento de Jesucristo, luz de los pueblos; la esperanza es la virtud del Adviento. Y la esperanza es el arte de caminar gritando nuestros deseos: ¡Ven, Señor Jesús! Porque...
Ayudemos también a que Jesús pueda llegar a muchos corazones con la tarea en la Escuela Diocesana de Evangelización.
Y seguimos deseando ver la gloria de Dios en este Año de la Fe.
Con sencillez y humildad  le pedimos al Señor nos la aumente .
¡Muy Feliz Natividad! = Nacimiento de la Vida en ti.
Que Jesús, María y José, la Sagrada Familia, llenen la tuya de bendiciones y que el 2013 esté lleno de Vida de Dios y prosperidad.
                   

                                                                           Mª Mercedes Herraiz
                                                                                                             Coordinadora de la Escuela del MCC   


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COLABORACIONES 

EN BELÉN, NO QUISIERON RECIBIR A CRISTO

Llegaron a Belén, con la alegría de estar ya en el lugar de sus antepasados, y también con el cansancio de un viaje por caminos en malas condiciones, durante cuatro o cinco jornadas. La Virgen, en su estado, debió llegar muy cansada. Y en Belén no encontraron dónde instalarse. No hubo para ellos lugar en la posada, dice San Lucas.
San José debió de llamar a muchas puertas antes de llevar a María a un establo. No dejaron entrar a Cristo. Le cerraron las puertas. María siente pena por José, y por aquellas gentes. ¡Qué frío es el mundo para con su Dios!.
Quizá fue la Virgen quien propuso a José instalarse provisionalmente en alguna de aquellas cuevas, que hacían de establo a las afueras del pueblo..., José se sintió confortado por las palabras y la sonrisa de María.
Y en aquel lugar sucedió el acontecimiento más grande de la humanidad, con la más absoluta sencillez: Y sucedió –nos dice San Lucas- que estando allí se le cumplió la hora del parto. María envolvió a Jesús con inmenso amor en unos pañales y lo recostó en el pesebre.
La Virgen tenía la fe más perfecta que cualquier otra persona antes o después de Ella.
Después, María puso al Niño en brazos de José, que sabe bien que es el Hijo del Altísimo, al que debe cuidar, proteger, enseñarle un oficio. Toda su vida está centrada en este Niño indefenso.
Jesús, recién nacido, no habla; pero es la Palabra eterna del Padre. Nace pobre, y nos enseña que la felicidad no se encuentra en la abundancia de los bienes.
 << Dios se humilla para que podamos acercarnos a El >>.
Jesús, María y José estaban solos. Pero Dios buscó para acompañarles a gente sencilla, unos pastores, quizá porque, como eran humildes, no se asustarían al encontrar al Mesías en una cueva, envuelto en pañales.
No temáis- les dice un ángel-pues vengo a anunciaros una gran alegría, que lo será para todo el pueblo; hoy, en la ciudad de David, os ha nacido el Salvador, que es el Cristo, el Señor”.
La luz de la noche de Belén ha llegado a muchos corazones, y, sin embargo, al mismo tiempo, permanece en la oscuridad. Los que aquella noche lo acogieron, encontraron una gran alegría. La alegría que brota de la luz. La oscuridad del mundo superada por la luz del nacimiento de Dios.
Dios quiso que estos pastores fueran también los primeros mensajeros; ellos irán contando lo que han visto y oído. Y todos los que les escucharon se maravillaron de cuanto los pastores les habían dicho.
María y José, sorprendidos y alegres, invitan a los tímidos pastores a que entren y vean al Niño, y lo besen y le canten, y le dejen cerca del pesebre sus presentes. Nosotros tampoco podemos ir a la gruta de Belén sin nuestro regalo.
Quizá lo que nos agradecería la Virgen es un alma más entregada, más limpia, más alegre porque es consciente de su filiación divina, mejor dispuesta a través de una Confesión más contrita, para que el señor habite con más plenitud en nosotros. Esa Confesión que tal vez Dios lleva esperando hace tiempo...
Alegrémonos todos en el Señor, porque nuestro Salvador ha nacido en el mundo.
Cristo Jesús, el Hijo de Dios, ha nacido en Belén de Judá. Hoy ha nacido nuestro Salvador. No puede haber lugar para la tristeza, cuando acaba de nacer la vida; la misma que acaba con el temor de la mortalidad, y nos infunde la alegría de la eternidad prometida.
Cantamos con júbilo en estos días de Navidad porque el amor está entre nosotros hasta el fin de los tiempos. Cuando en el día de hoy nos acerquemos a besar al Niño o contemplemos un Nacimiento, o meditemos en este gran misterio, que agradezcamos a Dios su deseo de abajarse hasta nosotros para hacerse entender y querer, y que nos decidamos a hacernos también como niños, para poder así entrar un día en el reino de los cielos.
Terminamos nuestra oración diciéndole a dios Nuestro Padre: concédenos compartir la vida divina de aquel que hoy se ha dignado compartir con el hombre la condición humana.Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros. (Tomado de “Hablar con Dios de F. F.-Carvajal)



         ¡DE COLORES!                                                Julián del Cerro



Con nuestra mente y corazón puestos en el cursillo de Marzo, el sábado pasado clausuramos el cursillo 57 en el que un grupo de personas han pasado una vez más por la experiencia irrepetible de un cursillo de cristiandad. En nuestra Ultreya de Alcalá, como viene siendo habitual, acogimos a los nuevos hermanos que han querido acercarse a conocer a nuestra comunidad. En concreto, contamos con la presencia de tres nuevos cursillistas. Gracia, María y Marcos nos explicaron cómo vivieron su cursillo y cómo están viviendo su cuarto día. En su testimonio escuchamos frases como: “salir llena”, “Nada es imposible para ti”, “Dios es todo para nosotros”, “salir con otra familia”. Los testimonios de los nuevos cursillistas llenaron una vez más el espíritu de nuestra comunidad y acrecentaron nuestras ganas de seguir invitando al próximo cursillo y fermentando nuestros ambientes

¡De Colores!
                                                                                                              José Manuel Lara
Representante Ultreya Alcalá



      
EL TRANCE DE UNA ESPERA

Tenemos la imperiosa necesidad de que alguien encienda una luz de esperanza, de que suceda algo nuevo y diverso que nos ponga en danza la esperanza. Nuestro momento adolece de no pocas penumbras, en algunos casos verdadera oscuridad que ensombrece el presente y el futuro de demasiadas personas.
Estamos de estreno en un año nuevo cristiano que acaba de empezar. Nos volveremos a empapar de unas lecturas y signos que son la habitual compañía de este tiempo de Adviento. Pero para poder entenderlo deberíamos sacudir una cierta inercia de creer que no estamos ante nada nuevo, ante algo que nos re-que-te-sabemos-ya. Sin embargo, para aquellos primeros que esperaron a quien se espera en el Adviento, una desazón anhelante vibraba como grito en su garganta: necesitaban algo nuevo, Alguien nuevo. Necesitaban abrazar una novedad que les arrebatase de sus zafiedades vulgares, de sus encerronas sin salida, de sus dramas insolubles, de sus trampas disfrazadas, de sus odios y tristezas; Alguien que no jugara con sus crisis, y que pudiera solventarlas o les ayudase a vivirlas.
Así andaban... aquellos buenos hombres hace ahora casi 2000 años. Sus ojos, cansados de mirar vaciedades; sus oídos hartos de escuchar verdades de cartonpiedra; y sus corazones, ahítos de seguir y perseguir una felicidad fugitiva, eran suficientes razones y representaban sobradamente la experiencia de cada día, como para esperar algo nuevo, Alguien que de verdad fuese la respuesta adecuada a sus búsquedas y anhelos. Era el primer Adviento. ¿Pero cómo es nuestra situación personal y social? ¿Cabe esperar a Alguien que en el fondo esperan nuestros ojos, oídos y corazón... o tal vez ya estamos entretenidos suficientemente como para arriesgarnos a reconocer que hay demasiados frentes abiertos en nosotros y entre nosotros que, precisamente, están reclamando la llegada del Esperado? Nosotros, dos mil años después tenemos necesidad de vivir con realismo cristiano la fiesta de la Navidad y el tiempo que litúrgicamente la prepara.
Cuando miramos por el ventanal de la terca realidad, vemos que las mismas cuestiones corregidas y aumentadas hacen que Él siga encarnándose. Porque necesitamos que el Salvador ponga fin a todos los desmanes que manchan la dignidad del hombre e insultan la gloria de Dios: esa lista de horrores y errores que nos sirven cada día los medios de comunicación en sus secciones de sucesos (y en las de economía, y en las de política, y en las de cultura, o educación, o sanidad).

Como desierto que florece, como pedernal que gotea, como yermo habitable; como espadas que se transforman en podadera y lanzas que se usan para arar; como anciana que engendra al hijo toda una vida esperado o como virgen que concibe en su vientre sin conocer varón... así Dios quiere también hoy, aquí y ahora, en mí y entre nosotros, hacer posibles todos nuestros imposibles, como lo hizo en María. Volver a acampar su Palabra en nuestro terruño de penas y exterminios, para hacerlo fértil y feliz. Es posible.

                                                                                                    + Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
                                                                                                      Arzobispo de Oviedo
                                                                                                      09 diciembre de 2012
                                   



LA ALEGRÍA SIN FECHA DE CADUCIDAD

Este domingo, las lecturas de la Misa son provocativas. Podrían rivalizar con tantos titulares y echarles un pulso. Todos los profetas que en el mundo han sido, han sufrido el vértigo de anunciar esperanza a un pueblo desesperanzado; anunciar alegría, a gentes resignadas a tristeza y luto: ¿veis el desierto y los yermos, el páramo y la estepa? Pues florecerán como el narciso, y sonreirán con un gozo verdadero. ¿Os abruma la soledad,  que vuestra situación no hay nada ni nadie que la pueda cambiar? Pues no pactéis con la tristeza y que el miedo no llene vuestro corazón, sed fuertes, no temáis: vuestro Dios viene en persona, para resarciros y salvaros. Y como quien está ciego y vuelve a la luz, como quien renquea de cojera y salta cual cervatillo, como mudo amilanado que consigue cantar... así veréis terminar vuestro destierro, soledad, tristeza, pesadumbre..., y volveréis a vuestra tierra como rescatados del Señor. Esta explosión de vida que tiene la huella creadora el único Hacedor, se prolonga en el evangelio: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, a los pobres se les anuncia la Buena Noticia. La alegría profetizada por Isaías encontrará su plenitud en Jesús.
Cada uno tendrá que reconocer cuáles son sus desiertos, sus yermos, sus páramos; y poner biográficamente nombre a la ceguera, la sordera, la cojera o la mudez que nos embargan. Pero es en toda esa situación donde hemos de esperar a quien viene para rescatarnos de la muerte, de la tristeza, del fatalismo. Somos llamados a testimoniar ante el mundo esa alegría que nos ha acontecido, que se ha hecho también para nosotros el Rostro, la Carne y la Historia de Jesucristo: id y anunciad no las fantasías que se os ocurran, sino lo que estáis viendo y oyendo. Así hicieron los primeros cristianos, y así transformaron ya una vez el mundo. Entonces la alegría deja de ser un lujo conquistado o una pose fingida, y se convierte en una urgencia, en una evangelización, en un catecismo. Esta es la alegría que esperamos y que se nos dará por quien está viniendo. Una alegría que no nos podrán arrebatar, como ya profetizó Cristo. La alegría que consiste en reconocer ese factor nuevo que se ha introducido en la historia, que permite ver las cosas de modo distinto, y abrazarlas, y disponerse de la mejor manera para llegar a cambiarlas. Ese factor se llama gracia, y tiene el nombre y el rostro de quien nos la da: Jesús el esperado, Jesús el que vino, Jesús el que volverá sin haber dejado nunca nuestro camino.

                                                                                                              + Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
                                                                                                                 Arzobispo de Oviedo
                                                                                                                 16 diciembre 2012
FIESTA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA

A lo largo de su vida, y en relación con Jesús, María Santísima caminó siempre hacia una meta que no conocía y por eso fue mujer de fe; pues de lo contrario no hubiera sido así. María sintió todo el dolor y el escozor de la fe en el corazón; pues la fe pregunta constantemente, y a veces incluso como una tentación lacerante: ¿a dónde me lleva Dios? ¿Qué significa tal cosa? ¿Por qué mi hijo se porta así conmigo?  Este dolor, que siempre es reformador del “cuerpo” y por tanto es presencia de Dios, lo tuvo María Santísima y lo sintió en todo momento.  Recordemos que Dios nunca está parado en nuestro interior, sino que está actuando siempre; lo cual quiere decir que, en cierto modo Dios –con este preguntarnos continuamente– nos araña positivamente el alma. A Dios se le siente a veces dolorosamente, porque resquebraja posturas anquilosadas de nuestro interior; y ello nos duele.
Como dice San Pablo, la presencia de Dios en la creación es siempre un parto (otra vez lo femenino): toda la creación está de parto y nuestra vida actual es un parto, pues estamos engendrando el hombre futuro. 
Si no tuviésemos a Dios dentro no podríamos parir nada, y por tanto nos moriríamos estériles. Pero como tenemos a Dios dentro, siempre sentimos el dolor del parto (¡siempre, siempre!); y esta es la razón por la que también nos preguntamos siempre: ¿por qué esta bofetada?, ¿por qué esta cultura decadente?, ¿por qué este mundo tan deshumanizado?, ¿por qué tanto enemigo?, ¿por qué…?  
Si ves que te rompes por dentro a causa de una circunstancia, es que estás de parto; y esto no solo es positivo sino que es realmente muy serio.
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 VILLANCICO DE GÓNGORA AL NACIMIENTO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


Caído se le ha un Clavel
Hoy a la Aurora del seno:
¡Qué glorioso que está el heno,
Porque ha caído sobre él!

Cuando el silencio tenía
Todas las cosas del suelo,
Y, coronada del yelo,
Reinaba la noche fría,
En medio la monarquía
De tiniebla tan cruel,

Caído se le ha un Clavel
Hoy a la Aurora del seno:
¡Qué glorioso que está el heno,
Porque ha caído sobre él!

De un solo Clavel ceñida,
La Virgen, Aurora bella,
Al mundo se lo dio, y ella
Quedó cual antes florida;
A la púrpura caída
Solo fue el heno fïel.

Caído se le ha un Clavel
Hoy a la Aurora del seno:
¡Qué glorioso que está el heno,
Porque ha caído sobre él!

El heno, pues, que fue dino,
A pesar de tantas nieves,
De ver en sus brazos leves
Este rosicler divino
Para su lecho fue lino,
Oro para su dosel.
Caído se le ha un Clavel
Hoy a la Aurora del seno:
¡Qué glorioso que está el heno,
Porque ha caído sobre él!




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ECO de COLORES
SECRETARIADO DIOCESANO MCC ALCALÁ DE HENARES
   
   Nº 110 - Noviembre -  2012

DE NUESTRO CONSILIARIO
El domingo 11 de noviembre por la tarde dará comienzo en Alcalá la adoración eucarística perpetua. Considero este acontecimiento como una gracia singular del Señor para todos y fuente de inmensa bendición.
Juan Pablo II nos recordaba: «La Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad del culto eucarístico. Jesús nos espera en este sacramento del amor. No escatimemos tiempo para ir a encontrarlo en la adoración, en la contemplación llena de fe y abierta a reparar las faltas graves y delitos del mundo. No cese nunca nuestra adoración» .
Y nuestro obispo nos escribe: “Inaugurar la Adoración perpetua es plantar el árbol de la vida en medio de nuestra diócesis, posibilitar la comunión con Dios, acceder y ayudar a muchos a que accedan al paraíso en la tierra. La amistad con Cristo, realmente presente en este sacramento, fuente de todo consuelo y de toda bendición, une el cielo con la tierra y nos hace participar ya de la vida eterna…. Como si de un manantial se tratara, desde la adoración de la Capilla de las Santas Formas partirán ríos inagotables de gracia  para todos los fieles, para todas las familias y todas las realidades apostólicas de nuestra Diócesis”
El salmo 33 proclama:. “Contempladlo, y quedaréis radiantes,…Gustad y ved que bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a El”.  La adoración es gesto de reconocimiento de la primacía de Dios y de su grandeza y santidad. Es adentrarse en el misterio de amor, hacer silencio y gustar su presencia. Respondemos con amor a Aquel que nos amó primero. La adoración eucarística comporta una donación al Señor de nuestro tiempo que nos conduce a entregarnos nosotros mismos. Es un gesto que necesariamente cambia la vida y transforma nuestro ser. Nos vamos configurando con El Señor, manso y humilde de corazón.

Por otra parte nos educa en la vigilancia y atención: Velad y orad. Todo momento es ocasión de gracia y encuentro con él. La noche es tiempo de salvación.
También es testimonio público de fe. Hay un lugar siempre abierto donde encontrar respuesta a los deseos más hondos del corazón. Una casa a la medida de la belleza del ser humano donde respirar paz y esperanza.
Demos gracias a Dios por esta iniciativa y acojamos la invitación del Señor. Que Él os bendiga
DE COLORES.                                   Javier Ortega  


                                                     DE NUESTRA PRESIDENTA


Queridos hermanos y amigos: Días intensos estos que estamos viviendo y que necesitan de nuestra oración por el fruto de estos acontecimientos eclesiales:

Celebración del año de le Fe, en el 50 aniversario del Concilio Vaticano II y el 20 de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica; la XIII Asamblea General del Sínodo de los Obispos sobre la nueva evangelización, la proclamación de San Juan de Ávila como doctor de la Iglesia, y ya más propio nuestro, el comienzo de la Escuela, la marcha del nuevo Cursillo, el formar parte a nivel diocesano de la escuela de Evangelización  y entre medias el día de Todos los Santos y el de difuntos.

Vamos por partes: En el mensaje final del Sínodo sobre la nueva evangelización se recuerda que  conducir a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo al encuentro de Jesús, es una urgencia;  que en todos los lugares se siente la necesidad de reavivar una fe que corre riesgo de apagarse en contextos culturales que obstaculizan su enraizamiento personal, su presencia social y la claridad de sus contenidos y sus frutos coherentes". Recordaba BenedictoXVI que aunque la Iglesia siente vientos contrarios, siente sobre todo el viento del Espíritu Santo, que le ayuda y le muestra el camino justo y así, con nuevo entusiasmo seguimos caminando. La tarea de la nueva evangelización descansa sobre esta certeza. Nosotros confiamos en la inspiración y en la fuerza del Espíritu que nos enseña lo que debemos decir y lo que debemos hacer aun en las circunstancias mas difíciles. Es nuestro deber, por eso: vencer el miedo con la fe, el cansancio con la esperanza y la indiferencia con el amor. En este camino hay algo fundamental: la conversión personal de los evangelizadores, su santidad de vida. "Este camino de la nueva evangelización podrá parecer una ruta en el desierto; sabemos que tenemos que recorrerlo llevando con nosotros lo esencial: la cercanía de Jesús, la verdad de su Palabra, el pan eucarístico que nos alimenta, la fraternidad de la comunión eclesial y el impulso de la caridad”. Todo esto nos resulta muy familiar porque lo vivimos muy de cerca en nuestro Movimiento. Nos sabemos instrumentos en las manos del Señor, que el Espíritu es quien inspira nuestras charlas, nos da la fuerza necesaria para romper miedos y temores a la hora de exponerlo delante de nuestros hermanos;  ver los frutos de la oración y el esfuerzo en ellos nos anima a seguir, sabiendo que el Señor nos quiere en comunidad, y vemos y sentimos la necesidad de que nuestra vida sea cada vez mas coherente, que lo que decimos se corresponda con nuestro hacer al estilo de Jesús. Por ello necesitamos la conversión permanente en nuestras vidas, para hacer creíble nuestro testimonio y desde ahí acercar hermanos de cualquier sitio y lugar a ese encuentro con el Señor de nuestras vidas.
En el año de la fe recién inagurado nos dará tiempo para ir viendo, comentando y viviendo con intensidad esto que la Iglesia nos propone: Se nos invita a revisar nuestra fe y nuestras prácticas religiosas, en estos tiempos nada fáciles para la trasmisión de la fe, recordamos las palabras de Juan Pablo II que nos pedía una fe más personal y madura, iluminada y convencida. Se nos invita a superar algunas tentaciones contra la fe, como puede ser el conformismo, el desaliento, la impaciencia... Una invitación a confesar la fe  y quizá podíamos en este año rezar cada día el Credo, en comunión con todos los creyentes, especialmente con quienes sufren marginación o persecución por dar testimonio de su fe en Jesucristo.
La fiesta de los Santos, nos recuerda a qué estamos llamados y cómo la Iglesia Triunfante  intercede por nosotros y con su ejemplo nos da pautas para el camino que no es imposible, ni nada trasnochado.  Qué bueno saber que no hay días suficientes en el calendario para poder celebrar a tantos hombres y mujeres que supieron dejarlo todo, para ganar en sus vidas, que era lo mas importante, el tesoro por el cual  merecía la pena dejarlo todo.Y en el día de difuntos, tan solo recordar que para los cristianos, la vida no termina, se trasforma. “Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias y voy a prepararos sitio”. Nuestro Dios no es un Dios de muertos sino de vivos. Que nuestra fe en el Resucitado mantenga nuestra esperanza de disfrutar un día junto a todas las personas que queremos y ya no están con nosotros.
Tiempo este de remar mar adentro buscando candidatos para el Cursillo Nº56 en Diciembre y de seguir pidiendo por los enfermos y por todas las actividades que llevamos a cabo.Queridos hermanos y amigos: Días intensos estos que estamos viviendo y que necesitan de nuestra oración por el fruto de estos acontecimientos eclesiales:
Celebración del año de le Fe, en el 50 aniversario del Concilio Vaticano II y el 20 de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica; la XIII Asamblea General del Sínodo de los Obispos sobre la nueva evangelización, la proclamación de San Juan de Ávila como doctor de la Iglesia, y ya más propio nuestro, el comienzo de la Escuela, la marcha del nuevo Cursillo, el formar parte a nivel diocesano de la escuela de Evangelización  y entre medias el día de Todos los Santos y el de difuntos.
Vamos por partes: En el mensaje final del Sínodo sobre la nueva evangelización se recuerda que  conducir a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo al encuentro de Jesús, es una urgencia;  que en todos los lugares se siente la necesidad de reavivar una fe que corre riesgo de apagarse en contextos culturales que obstaculizan su enraizamiento personal, su presencia social y la claridad de sus contenidos y sus frutos coherentes". Recordaba BenedictoXVI que aunque la Iglesia siente vientos contrarios, siente sobre todo el viento del Espíritu Santo, que le ayuda y le muestra el camino justo y así, con nuevo entusiasmo seguimos caminando. La tarea de la nueva evangelización descansa sobre esta certeza. Nosotros confiamos en la inspiración y en la fuerza del Espíritu que nos enseña lo que debemos decir y lo que debemos hacer aun en las circunstancias mas difíciles. Es nuestro deber, por eso: vencer el miedo con la fe, el cansancio con la esperanza y la indiferencia con el amor. En este camino hay algo fundamental: la conversión personal de los evangelizadores, su santidad de vida. "Este camino de la nueva evangelización podrá parecer una ruta en el desierto; sabemos que tenemos que recorrerlo llevando con nosotros lo esencial: la cercanía de Jesús, la verdad de su Palabra, el pan eucarístico que nos alimenta, la fraternidad de la comunión eclesial y el impulso de la caridad”. Todo esto nos resulta muy familiar porque lo vivimos muy de cerca en nuestro Movimiento. Nos sabemos instrumentos en las manos del Señor, que el Espíritu es quien inspira nuestras charlas, nos da la fuerza necesaria para romper miedos y temores a la hora de exponerlo delante de nuestros hermanos;  ver los frutos de la oración y el esfuerzo en ellos nos anima a seguir, sabiendo que el Señor nos quiere en comunidad, y vemos y sentimos la necesidad de que nuestra vida sea cada vez mas coherente, que lo que decimos se corresponda con nuestro hacer al estilo de Jesús. Por ello necesitamos la conversión permanente en nuestras vidas, para hacer creíble nuestro testimonio y desde ahí acercar hermanos de cualquier sitio y lugar a ese encuentro con el Señor de nuestras vidas.
En el año de la fe recién inagurado nos dará tiempo para ir viendo, comentando y viviendo con intensidad esto que la Iglesia nos propone: Se nos invita a revisar nuestra fe y nuestras prácticas religiosas, en estos tiempos nada fáciles para la trasmisión de la fe, recordamos las palabras de Juan Pablo II que nos pedía una fe más personal y madura, iluminada y convencida. Se nos invita a superar algunas tentaciones contra la fe, como puede ser el conformismo, el desaliento, la impaciencia... Una invitación a confesar la fe  y quizá podíamos en este año rezar cada día el Credo, en comunión con todos los creyentes, especialmente con quienes sufren marginación o persecución por dar testimonio de su fe en Jesucristo.
La fiesta de los Santos, nos recuerda a qué estamos llamados y cómo la Iglesia Triunfante  intercede por nosotros y con su ejemplo nos da pautas para el camino que no es imposible, ni nada trasnochado.  Qué bueno saber que no hay días suficientes en el calendario para poder celebrar a tantos hombres y mujeres que supieron dejarlo todo, para ganar en sus vidas, que era lo mas importante, el tesoro por el cual  merecía la pena dejarlo todo.Y en el día de difuntos, tan solo recordar que para los cristianos, la vida no termina, se trasforma. “Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias y voy a prepararos sitio”. Nuestro Dios no es un Dios de muertos sino de vivos. Que nuestra fe en el Resucitado mantenga nuestra esperanza de disfrutar un día junto a todas las personas que queremos y ya no están con nosotros.
Tiempo este de remar mar adentro buscando candidatos para el Cursillo Nº56 en Diciembre y de seguir pidiendo por los enfermos y por todas las actividades que llevamos a cabo.Queridos hermanos y amigos: Días intensos estos que estamos viviendo y que necesitan de nuestra oración por el fruto de estos acontecimientos eclesiales:
Celebración del año de le Fe, en el 50 aniversario del Concilio Vaticano II y el 20 de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica; la XIII Asamblea General del Sínodo de los Obispos sobre la nueva evangelización, la proclamación de San Juan de Ávila como doctor de la Iglesia, y ya más propio nuestro, el comienzo de la Escuela, la marcha del nuevo Cursillo, el formar parte a nivel diocesano de la escuela de Evangelización  y entre medias el día de Todos los Santos y el de difuntos.
Vamos por partes: En el mensaje final del Sínodo sobre la nueva evangelización se recuerda que  conducir a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo al encuentro de Jesús, es una urgencia;  que en todos los lugares se siente la necesidad de reavivar una fe que corre riesgo de apagarse en contextos culturales que obstaculizan su enraizamiento personal, su presencia social y la claridad de sus contenidos y sus frutos coherentes". Recordaba BenedictoXVI que aunque la Iglesia siente vientos contrarios, siente sobre todo el viento del Espíritu Santo, que le ayuda y le muestra el camino justo y así, con nuevo entusiasmo seguimos caminando. La tarea de la nueva evangelización descansa sobre esta certeza. Nosotros confiamos en la inspiración y en la fuerza del Espíritu que nos enseña lo que debemos decir y lo que debemos hacer aun en las circunstancias mas difíciles. Es nuestro deber, por eso: vencer el miedo con la fe, el cansancio con la esperanza y la indiferencia con el amor. En este camino hay algo fundamental: la conversión personal de los evangelizadores, su santidad de vida. "Este camino de la nueva evangelización podrá parecer una ruta en el desierto; sabemos que tenemos que recorrerlo llevando con nosotros lo esencial: la cercanía de Jesús, la verdad de su Palabra, el pan eucarístico que nos alimenta, la fraternidad de la comunión eclesial y el impulso de la caridad”. Todo esto nos resulta muy familiar porque lo vivimos muy de cerca en nuestro Movimiento. Nos sabemos instrumentos en las manos del Señor, que el Espíritu es quien inspira nuestras charlas, nos da la fuerza necesaria para romper miedos y temores a la hora de exponerlo delante de nuestros hermanos;  ver los frutos de la oración y el esfuerzo en ellos nos anima a seguir, sabiendo que el Señor nos quiere en comunidad, y vemos y sentimos la necesidad de que nuestra vida sea cada vez mas coherente, que lo que decimos se corresponda con nuestro hacer al estilo de Jesús. Por ello necesitamos la conversión permanente en nuestras vidas, para hacer creíble nuestro testimonio y desde ahí acercar hermanos de cualquier sitio y lugar a ese encuentro con el Señor de nuestras vidas.
En el año de la fe recién inagurado nos dará tiempo para ir viendo, comentando y viviendo con intensidad esto que la Iglesia nos propone: Se nos invita a revisar nuestra fe y nuestras prácticas religiosas, en estos tiempos nada fáciles para la trasmisión de la fe, recordamos las palabras de Juan Pablo II que nos pedía una fe más personal y madura, iluminada y convencida. Se nos invita a superar algunas tentaciones contra la fe, como puede ser el conformismo, el desaliento, la impaciencia... Una invitación a confesar la fe  y quizá podíamos en este año rezar cada día el Credo, en comunión con todos los creyentes, especialmente con quienes sufren marginación o persecución por dar testimonio de su fe en Jesucristo.
La fiesta de los Santos, nos recuerda a qué estamos llamados y cómo la Iglesia Triunfante  intercede por nosotros y con su ejemplo nos da pautas para el camino que no es imposible, ni nada trasnochado.  Qué bueno saber que no hay días suficientes en el calendario para poder celebrar a tantos hombres y mujeres que supieron dejarlo todo, para ganar en sus vidas, que era lo mas importante, el tesoro por el cual  merecía la pena dejarlo todo.Y en el día de difuntos, tan solo recordar que para los cristianos, la vida no termina, se trasforma. “Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias y voy a prepararos sitio”. Nuestro Dios no es un Dios de muertos sino de vivos. Que nuestra fe en el Resucitado mantenga nuestra esperanza de disfrutar un día junto a todas las personas que queremos y ya no están con nosotros.
Tiempo este de remar mar adentro buscando candidatos para el Cursillo Nº56 en Diciembre y de seguir pidiendo por los enfermos y por todas las actividades que llevamos a cabo.          Juana Mari Herraiz
                                                                                                                 Presidenta Diocesana MCC





DE NUESTRA ESCUELA
Con ocasión del Año de la fe, y como instrumento diocesano al servicio de la Nueva Evangelización, ha nacido en octubre de 2012 la Escuela Diocesana de Evangelización, promovida por D. Juan Antonio, obispo. En su Carta Pastoral  “El que cree tiene la vida eterna” lo explica:
"La iniciativa nace modestamente y pretende agrupar a un número determinado de sacerdotes, religiosos, seminaristas y fieles laicos para preparar una misión diocesana que comenzará en la Cuaresma próxima. Estas Semanas de Evangelización, con un claro contenido “kerygmático”, quedarían institucionalizadas como un servicio a las parroquias en los años venideros, hasta culminar los veinticinco años de la restauración de la antigua Diócesis Complutense en 2016".
"En el fondo se trata de poner a la diócesis en estado de misión. Para ello se necesita de la generosidad de sacerdotes, religiosos y laicos que estén dispuestos a prestar su tiempo para llevar adelante el mandato del Señor: “Id al mundo entero y anunciad el Evangelio” (Mc 16,15). A este fin contamos con la colaboración de los movimientos y nuevas comunidades y con los programas previstos por el Instituto Diocesano de Teología y el Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el matrimonio y la familia".
"Es este un camino que comenzamos con la ayuda del Señor y la oración de todos los monasterios, a quienes confío que oren por esta iniciativa".
Es evidente que nuestro Movimiento, por ser eminentemente kerigmático, puede y tiene mucho que decir y hacer en esta tarea de nueva evangelización así como en la pastoral diocesana.
A la primera reunión de la Escuela Diocesana de Evangelización asistieron más de 100 personas de diferentes realidades, entre ellos nos encontrábamos un nutrido grupo de Cursillos -el más numeroso, con 31 personas-. Tuvo lugar el sábado 27 de octubre de 2012 en el Palacio Arzobispal de Alcalá, con la presidencia de nuestro Obispo. Y comenzamos el sábado 10 de noviembre con las jornadas formativas.
Es estupendo que estemos dispuestos a formarnos, a dar a conocer al Señor y hacer Iglesia en esta tarea diocesana.
Oramos por sus frutos, los de nuestro próximo Cursillo y de todas nuestras iniciativas.
Mientras proseguimos nuestras sesiones de Escuela profundizando en nuestra Fe bajo el lema “Cree y verás la gloria de Dios”, con el convencimiento de que veremos muchas maravillas de Dios en nosotros, tanto a nivel personal como comunitario. Deseamos vivir con autenticidad nuestro ser cristianos y llevar a muchas personas a la amistad con Cristo. Para ello le rogamos nos dé más Fe.
Señor mio Jesucristo, dame una Fe viva,  esa Fe que es capaz de mover montañas.

Danos a beber de la Fe viva que nos haga contemplarte en todas las cosas,
y a todas las cosas verlas también en Tí.

Danos la Fe que tuvieron  los apóstoles, que nos haga capaces de desafiar
todos los elementos que se opongan a la realización de tu voluntad y de tu gloria.

Danos la gran confianza que hacía exclamar a tu apóstol Pablo:  “SÉ EN QUIEN HE  CONFIADO".

Amén. (Cristóbal Aguilar)
                                                                                   
Un abrazo. De colores.                                            




   Mª Mercedes 
           Coordinadora Escuela Responsables del MCC



TRIDUO EN HONOR DE NUESTRA SEÑORA DE LA MEDALLA MILAGROSA




 26 a 28 de noviembre

Parroquia de la Púrísima Concepción de AJALVIR


Queremos introducir en nuestra parroquia, la devoción a la Stsma. Virgen de la Medalla Milagrosa.
Para ello, se va a celebrar un triduo del 26 al 28 de noviembre, a las 7:00 hs. coincidiendo con la Sagrada Eucaristía y terminando con las preces adecuadas

El día 27, que es la fiesta litúrgica, se bendecirá e impondrá solemnemente la Medalla, como suele hacerse en la Compañía de las Hijas de la Caridad. (Quedáis todos invitados)

(Si alguien quiere comprar una Medalla de plata, acuñada en Francia, puede hablar con Pilar, que va a solicitarlas a la “Casa Madre” de París.)




Oración que rezan las HH. de la Cdad. al final de cada misterio del rosario

“Santísima Virgen, creo y confieso tu santa e inmaculada concepción pura y sin mancha; ¡oh Purísima Virgen!, por tu pureza virginal, tu Inmaculada Concepción y tu gloriosa cualidad de Madre de Dios, alcánzame de tu amado Hijo: la humildad, la caridad, una gran pureza de corazón, cuerpo y espíritu, la perseverancia en el bien, el don de oración, una santa vida y una buena muerte”. Amén


“¡OH, MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA!, RUEGA POR NOSOTROS, QUE RECURRIMOS A TI!”



******************
ECO de COLORES
SECRETARIADO DIOCESANO MCC ALCALÁ DE HENARES
   
   Nº 109 - Octubre -  2012

DE NUESTRO CONSILIARIO



Tuve la suerte de participar en Roma en la misa de apertura del Sínodo de los Obispos sobre la nueva evangelización en la que se proclamaba a san Juan de Ávila doctor de la Iglesia. Se respiraba la universalidad de la Iglesia y la ilusión por anunciar el evangelio.
El Papa recordaba que toda nuestra tarea nace de mirar a Cristo, de modo que toda nuestra vida y tarea se lleve a cabo en su presencia y a la luz de su misterio. El punto central de la evangelización es, y no puede ser otro,  Jesús, El Cristo, el Hijo de Dios.
Nuestro movimiento de cursillos se inserta de lleno en la nueva evangelización “orientada principalmente a las personas que, aun estando bautizadas, se han alejado de la Iglesia, y viven sin tener en cuenta la praxis cristiana… para favorecer en estas personas un nuevo encuentro con el Señor, el único que llena de significado profundo y de paz nuestra existencia; para favorecer el redescubrimiento de la fe, fuente de gracia que trae alegría y esperanza a la vida personal, familiar y social”.
Este Año de la Fe es para nosotros  especialmente una nueva llamada a la conversión y a la santidad, una ocasión privilegiada para “redescubrir” nuestro papel en la Iglesia y en el mundo.  En esa eucaristía recordaba el Papa: “Los santos son los verdaderos protagonistas de la evangelización en todas sus expresiones. Ellos son, también de forma particular, los pioneros y los que impulsan la nueva evangelización: con su intercesión y el ejemplo de sus vidas, abierta a la fantasía del Espíritu Santo, muestran la belleza del Evangelio y de la comunión con Cristo a las personas indiferentes o incluso hostiles, e invitan a los creyentes tibios, por decirlo así, a que con alegría vivan de fe, esperanza y caridad, a que descubran el «gusto» por la Palabra de Dios y  los sacramentos, en particular por el pan de vida, la eucaristía... La santidad no conoce barreras culturales, sociales, políticas, religiosas. Su lenguaje – el del amor y la verdad – es comprensible a todos los hombres de buena voluntad y los acerca a Jesucristo, fuente inagotable de vida nueva”.  Creo que estas palabras nos recuerdan nuestro ideal y nos marcan la tarea apasionante que el Señor nos encomienda.
Debemos abrir nuestro corazón a la fantasía del Espíritu Santo. En la clausura de este último cursillo nuestro obispo usaba otra imagen hermosa, la del Espíritu como maestro y director que hacía posible que de nosotros, instrumentos, saliera música del cielo , la música más hermosa que hay.
En este tiempo podemos experimentar con mas ardor que Cristo cuenta con nosotros y podemos, con sencillez y valentía, decirle: “y nosotros con su gracia”.
Comencemos pues este Año de la Fe con inmensa esperanza, suplicando a Dios que comenzó en nosotros y a través de nosotros una obra buena, la lleve a término
Dios os bendiga . DE COLORES.                                   Javier Ortega            


DE NUESTRA PRESIDENTA  

Queridos hermanos y amigos:

Felicidades a toda la comunidad por el Cursillo llevado a cabo estos días atrás. No es fácil  a tan sólo un mes de haber iniciado nuestras Ultreyas, conseguir estar a pleno rendimiento y  a pesar de eso, gracias a Dios,  se ha podido celebrar, pero no podemos dormirnos  en los laureles pues ya está en marcha el que será el Nº 56, a celebrar del 5 al 8 de Diciembre. Ya sé que no es fácil convencer  a la gente, pero  debemos conseguir un buen número de candidatos, ya que se pueden quedar reducidos a medida que se acerca la fecha. No debemos correr riesgos ya que nos hemos decidido a que se celebren cuatro cursillos al año, vamos a poner todo nuestro empeño en sacarlos adelante. Quienes fuisteis a la Clausura ya veríais como nos habló D. Juan Antonio y las esperanzas que tiene puestas en nosotros, en la labor que hacemos desde nuestro Movimiento, y como nos lo agradece cada vez que asiste; se le ve disfrutar con nosotros y deseoso de escuchar los testimonios de quienes han asistido.

En este año en el que toda la Iglesia intentará un esfuerzo grande para reavivar la fe de todos los cristianos desde todos los ámbitos, (parroquias, grupos, etc) no podemos quedarnos atrás.Ya sé que requiere esfuerzo, dedicación, tiempo, pero nada de eso debe asustarnos si recordamos que el Señor va con nosotros, que Él acompaña nuestro caminar y que sin Él nada podemos, como nos recuerda en el Evangelio; pero también  nos recuerdan en Cursillos: “Cristo y yo, mayoría aplastante” no se te olvide.



Dar a conocer el mensaje de Cristo iniciado por los Apóstoles y después por la Iglesia a través de los siglos, es la tarea de todo cristiano. Quien anuncia a Cristo tendrá que acostumbrarse a las "risitas" ser impopular en ocasiones, a no tener "éxito" en sentido humano, a ir contra corriente, sin ocultar los aspectos de la doctrina de Cristo que resulten mas exigentes: sentido del dolor, honradez y honestidad en los negocios y en la vida, generosidad, castidad y pureza en el matrimonio y fuera de él, el derecho a la vida...  San Pablo jamás pensó que tenía que omitir estos temas por que podían parecer demasiado duros a quienes le escuchaban, dada la corrupción de aquellos tiempos; ¿que me decís de los de ahora? Pues nosotros igual que nuestro Patrón. En un mundo que se presenta alejado de Dios y del pensamiento cristiano se impone trabajar para que el mensaje divino de la revelación sea conocido y aceptado por todas las personas de cualquier lugar de la tierra. Tenemos un medio excelente basado en la amistad para acercar hermanos a Cristo. La primera obligación será las personas que Dios ha puesto a nuestro lado, a los que tratamos con frecuencia: (vecinos, amigos, compañeros de trabajo) y siempre con oportunidad, haciendo amable y atrayente la doctrina del Señor con afecto, bondad y paciencia. Nuestro trabajo es sembrar  y quiza a veces no veamos los frutos, pero si estos tardan en llegar, si  la invitación a un cursillo es ya la quinta vez y sigues sin conseguirlo, nos asaltará la tentación de dejarlo o de juzgar el valor de nuestros esfuerzos por los resultados inmediatos, no debemos olvidar que en ocasiones no veremos la espiga granada, que otros la recolectarán. Nos pide el Señor que sembremos sin descanso y descubramos la alegría del sembrador seguro de que ya brotará algún día la semilla que arrojó al surco. A cambio nos permite gozar en cada Clausura  con las personas que se deciden a ir y que las sentimos como nuestras, ya que como comunidad rezamos por ellas aunque no las conozcamos. La constancia y la paciencia son virtudes esenciales para toda tarea apostólica y como nos recordaba nuestro Obispo, no violentamos la libertad de nadie por invitarles repetidas veces al Cursillo. Jesús sabe esperar, días, meses, años antes de la conversión del pecador; las almas necesitan un tiempo que nosotros no sabemos calcular. Hagamos bien la siembra y pidamos fortaleza para ser constantes y no abandonar en la misión."Soy yo quien os he elegido del mundo y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto  dure".
El día 25 de este mes dará comienzo la Escuela, seguiremos con nuestras Ultreyas, tendremos en marcha el Cursillo 56 y además necesitamos estar presentes en la Escuela de Evangelización de la Diócesis. Como veis son muchas cosas  que tenemos entre manos, necesitamos rezar para que todas salgan bien y necesitamos quitarnos miedos, remar mar adentro  y en el nombre del Señor echar las redes,  para que sean muchos los candidatos. Piensa que a esa persona que tú  no te decides a invitar no lo hará nadie y quiza seas tú la oportunidad única que le hable de Cristo.
Rezamos por todos los enfermos de nuestra comunidad. Un abrazo de colores.



Juana Mari Herraiz
                                                                                                                 Presidenta Diocesana MCC


     

DE NUESTRA ESCUELA

Comenzamos este nuevo curso coincidiendo con el Año de la Fe. Seguro va a ser motivo y ocasión para espolearnos y plantearnos con honestidad ¿Por qué creo? y llamarnos a tener una Fe auténtica, viva, realmente vivida. El Papa Benedicto XVI va a inaugurar el Año de la Fe en Roma precisamente justo cuando da comienzo nuestro Cursillo 55. EL AÑO DE LA FE, para que TODA LA IGLESIA (y ya sabes que somos tú y yo) redescubra y viva la belleza de la Fe y su grandeza.
En nuestra Diócesis Cursillos de Cristiandad estamos trabajando para ese fin. Por deseo de nuestro Obispo, estamos formando parte junto con otras realidades eclesiales de la Comisión para el Año de La Fe y la Nueva Evangelización y también del grupo gestor de la Escuela de Evangelización.
Como iniciativas están:
- El “Boletín del Año de la Fe” que mensualmente irá proponiendo los diversos artículos del Credo de nuestra fe, con un breve comentario, así como informaciones, iniciativas, sugerencias litúrgicas…
- La Escuela de Evangelización: Laicos, religiosos y sacerdotes nos prepararemos a una gran misión durante Cuaresma. Os invitamos a rezar por ello y también para ir abriéndonos a la posibilidad de formar parte de esta iniciativa de evangelización, para la que nos iremos formando convenientemente. Ya os iremos informando.
- Fondo de Caridad. Como bien sabemos, una fe sin obras es una fe muerta. Durante este Año de la Fe se nos invita a todos los fieles a colaborar voluntariamente aportando el 1% de nuestros ingresos a un fondo de caridad, para crear la Casa de los Pobres y que junto con el Centro de Día de S. Diego de Alcalá serán expresión de una fe actuante frente al sufrimiento de los más necesitados.
Hemos puesto nuestro Movimiento a disposición de nuestro Obispo nuevamente y deseamos colaborar activamente en estos planes pastorales. Confío podamos dar una respuesta generosa (de ti y de mí depende).
Tras la celebración del Cursillo 55, la acogida de los nuevos y nuevas cursillistas iniciaremos el curso de nuestra Escuela el 25 de octubre, para formarnos como cristianos y como integrantes y responsables del Movimiento de Cursillos y así dar una mejor respuesta a lo que el mundo, la Iglesia y Cristo esperan de nosotros.
Un abrazo. De colores.                                                          
 .                                                          Mª Mercedes 
           Coordinadora Escuela Responsables del MCC




... 7. “Caritas Christi urget nos” (2 Co 5, 14): es el amor de Cristo el que llena nuestros corazones y nos impulsa a evangelizar. Hoy como ayer, Él nos envía por los caminos del mundo para proclamar su Evangelio a todos los pueblos de la tierra. (Mt 28, 19). Con su amor, Jesucristo atrae hacia Sí a los hombres de cada generación. En todo tiempo, convoca a la Iglesia y le confía el anuncio del Evangelio, con un mandato que es siempre nuevo.
Por eso, también hoy es necesario un compromiso eclesial más convencido en favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe. El compromiso misionero de los creyentes saca fuerza y vigor del descubrimiento cotidiano de su amor, que nunca puede faltar. La fe, en efecto, crece cuando se vive como experiencia de un amor que se recibe y se comunica, como experiencia de gracia y gozo. Nos hace fecundos, porque ensancha el corazón en la esperanza y permite dar un testimonio fecundo. En efecto, abre el corazón y la mente de los que escuchan para acoger la invitación del Señor a aceptar su Palabra para ser sus discípulos...


(De la Carta Apostólica “PORTA FIDEI” del Sumo Pontífice BENEDICTO XVI)

COLABORACIONES 

NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO
7 DE OCTUBRE

El Santo Rosario, la oración preferida de la Virgen.

La Virgen María nos conduce a su divino Hijo, y Él escucha siempre las súplicas que se le dirigen a su Madre. La Virgen es la senda más corta para llegar a Cristo y, por Él, a la Trinidad Beatísima.
Nosotros hemos aprendido a ir a Jesús a través de María, y en este mes, siguiendo la costumbre de la Iglesia, lo hacemos cuidando con más empeño el rezo del Santo Rosario, que es fuente de vida cristiana. Procurad rezarlo a diario, solos o en familia, repitiendo con gran fe esas oraciones fundamentales del cristiano, que son el Padrenuestro, el Avemaría y el Gloria.
El Rosario es la oración preferida de Nuestra Señora, plegaria que llega siempre a su Corazón de Madre y nos dispensa incontables gracias y bienes. Se ha comparado esta devoción a una escalera, que subimos escalón a escalón, acercándonos al encuentro con la señora, que quiere decir al encuentro con Cristo. Porque esta es una de las características del Rosario, la más importante y la más hermosa de todas: una devoción que a través de la Virgen nos lleva a Cristo. Cristo es el término de esta larga y repetida invocación a María. Se habla a María para llegar a Cristo.
¡Que paz nos debe dar repetir despacio el Avemaría, deteniéndonos quizá en alguna de sus partes¡: Dios te salve, María... y el saludo, aunque lo hayamos repetido millones de veces, nos suena siempre nuevo. Santa María...¡Madre de Dios¡...ruega por nosotros...¡ahora¡. Y Ella nos mira y sentimos su protección maternal. << La piedad – lo mismo que el amor- no se cansa de repetir con frecuencia las mismas palabras, porque el fuego de la caridad que las inflama hace que siempre contengan algo nuevo>>.
Siempre que rezamos con atención el Santo Rosario y nos detenemos para meditar unos instantes cada uno de los misterios que en él se nos proponen, nos encontramos con más fuerzas para luchar, con más alegría y deseos de ser mejores.
No se trata tanto de repetir fórmulas, cuanto de hablar como personas vivas con una persona viva, que, si no la vemos con los ojos del cuerpo, podemos, sin embargo, verla con los ojos de la fe.
El Rosario es un coloquio confidencial con María, una conversación llena de confianza y abandono. Es confiarle nuestras penas, manifestarle nuestras esperanzas, abrirle nuestro corazón.
A través de esta devoción Nuestra Madre del Cielo nos devolverá la esperanza si alguna vez, al considerar tantas flaquezas, sentimos en el alma la sombra del desaliento.

Hablar con Dios
De Francisco. Fernández-Carvajal.

Un abrazo.                DE COLORES.

                                                                   Julián del Cerro

 

SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS



Mª Francisca Teresa, nació el 2 de enero de 1873 en Francia. Hija de un relojero y una costurera de Alençon. Tuvo una infancia feliz y ordinaria, llena de buenos ejemplos. Teresita era viva e impresionable, pero no particularmente devota.



Cuando tenía 4 años, murió su madre. Su padre vendió su relojería y marchó a Lisieux, donde sus hijas estarían al cuidado de su tía, la señora Guerin que era una mujer excelente. Teresita era la preferida de su padre. Sus hermanas eran: Paulina, María y Celina.
María dirigía la casa y Paulina que era la mayor, se encargaba de la educación religiosa de sus hermanas.
Cuando Teresita tenía 9 años, Paulina ingresó en el convento de las Carmelitas. Desde entonces, Teresita se sintió inclinada a seguirla por ese camino. Era una niña afable y sensible y la religión ocupaba una parte importante de su vida.
Cuando tenía 14 años, su hermana María ingresó en las Carmelitas, igual que Paulina. La Navidad de ese año, tuvo la experiencia que ella llamó “su conversión”. Dice ella que apenas a una hora de nacido el Niño Jesús, inundó la oscuridad de su alma con ríos de luz. Decía que Dios se había hecho débil y pequeña por amor a ella, para hacerla fuerte y valiente.
Al año siguiente, Teresita le pidió permiso a su padre para entrar en el convento de las Carmelitas y él dijo que sí. Las monjas del convento y el obispo de Bayeux, opinaron que era muy joven y que debía esperar.
Algunos meses más tarde fueron a Roma en una peregrinación por el Jubileo Sacerdotal del Papa León XIII. Al arrodillarse frente al Papa para recibir su bendición, rompió el silencio pidiéndole permiso para ingresar en el convento a los quince años. El Papa, quedó impresionado por su aspecto y modales, y le dijo que si era la voluntad de Dios, así sería.
Teresita rezó mucho en todos los santuarios de la peregrinación, y con el apoyo del Papa, logró entrar en el Carmelo en abril de 1888. Profesó como religiosa el 8 de septiembre de 1890. Su deseo era llegar a la cumbre del monte del amor. La maestra de novicias dijom de ella: “Desde su entrada en la Orden, su porte tenía una dignidad poco común para su edad, que sorprendió a todas las religiosas”.
Teresita cumplió con las reglas y deberes de los Carmelitas. Oraba con un inmenso fervor por los sacerdotes y misioneros, por lo que fue nombrada después de su muerte, con el título de patrona de las misiones, aunque nunca había salido de su convento.
Se sometió a todas las austeridades de la Orden, menos al ayuno, ya que era delicada de salud y sus superiores se lo impidieron. Entre las penitencias corporales, era el frío del invierno en el convento. Pero ella decía: “Quería Jesús concederme el martirio del corazón o el martirio de la carne, preferiría que me concediera ambos”. Y un día pudo exclamar: “He llegado a un punto en que me es imposible sufrir, porque todo sufrimiento es dulce”.
En 1893, a los 20 años, la hermana Teresa fue nombrada asistente de la Maestra de Novicias. Prácticamente ella era la maestra, aunque no tuviera el título. Con respecto a esta labor, ella decía que hacer el bien sin la ayuda de Dios, era tan imposible como hacer que el sol brillara a media noche.
Su padre enfermó perdiendo el uso de la razón, a causa de dos ataques de parálisis. Celina, su hermana, se encargó de cuidarlo, y al morir el padre, ella también ingresó en la Orden.
En este año, Teresita enfermó de tuberculosis. Los últimos 18 meses de su vida, fue un periodo de sufrimientos espirituales y corporales. En junio de 1897, fue trasladada a la enfermería, de la que no volvió a salir. A partir de agosto, ya no podía recibir la Comunión debido a su enfermedad y murió el 30 de septiembre de ese mismo año. Fue beatificada en 1923 y canonizada en 1925.
Ella decía que después de su muerte, derramaría una lluvia de rosas.
Su culto creció con rapidez. Los milagros hechos por su intercesión, atrajeron la atención de los cristianos del mundo entero.

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SAN JUAN DE ÁVILA
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Sacerdote, siempre sacerdote y sólo sacerdote. Así se resume la vida de San Juan de Ávila, nuevo Doctor de la Iglesia, cuyas reliquias estarán presentes en la diócesis abulense del 14 al 19 de octubre, coincidiendo con las fiestas de la patrona, Santa Teresa de Jesús. Un hecho nada casual, dada la relación existente entre ambos Santos. El Obispo, Mons. Jesús García Burillo, explicaba en rueda de prensa que fue precisamente el Maestro Ávila quien estudió y aprobó el “Libro de la Vida” de la Santa. Asimismo, el prelado abulense ha querido destacar la importancia de que se haya nombrado Doctor de la Iglesia a un sacerdote diocesano, “salido de nuestros seminarios”. La relación con esta diócesis va incluso más allá, pues fue un sacerdote diocesano, D. Baldomero Jiménez
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Duque, quien promovió la difusión de la espiritualidad de San Juan de Ávila en todos los seminarios de España, que propició incluso que, en su proceso de canonización, se dispensara la realización del milagro, dada la enorme devoción existente hacia su persona y ejemplo de vida.
San Juan de Ávila es, asimismo, patrono del Clero Secular Español. Su vida y obra supusieron en su época una auténtica revolución en la vida eclesial. Tanto, que podríamos considerarle “lo que hoy llamaríamos apóstol de Nueva Evangelización, por su dedicación íntegra y exclusiva al sacerdocio”, como destacaba el Director del Secretariado para las Vocaciones, Jorge Zazo. De ahí que la proclamación de su Doctorado haya coincidido con la apertura del Sínodo de los Obispos sobre este mismo tema.
Las reliquias del Santo que visitan la diócesis son las mismas que han estado en la Basílica de San Pedro para la proclamación de su Doctorado. Los actos que se han organizado para la ocasión tienen como destinatarios, principalmente, los jóvenes, los seminaristas y los sacerdotes en general. Los tres ámbitos donde más caló la doctrina de San Juan de Ávila. El mismo domingo, podrán verenarse en la Vigilia de Jóvenes que se realiza a las 22 horas en la Catedral en vísperas de la fiesta de Santa Teresa. Desde allí, partirán al Convento de La Encarnación para pasar la noche.
El lunes 15 de octubre, tras el rezo de laudes por parte de los seminaristas y el Rector del Seminario, las reliquias estarán presentes en la Misa Mayor que se celebrará a las 11 horas en la S.A.I. Catedral, para partir después en procesión junto con la imagen de la mística abulense, acompañadas por los seminaristas y los sacerdotes jóvenes, hasta el Convento de La Santa. Por la tarde, llegarán al Convento de San José, que celebra el 450 aniversario de su fundación...
El jueves 18, será la propia sede de la Universidad la que acoja las reliquias, que se integrarán en el centro de la vida universitaria. Y por la tarde, así como por la mañana del viernes 19, estarán disponibles de nuevo para las comunidades o parroquias que quieran solicitar su presencia. Por último, el viernes 19 partirán hacia tierras burgalesas.
Estos son los puntos claves de la presencia en la diócesis de las reliquias de un santo que, en el siglo XVI, fue el evangelizador que ahora necesitamos en el XXI.

(Resumen de los actos, publicado por el Obispado de Avila.)


La imagen es el cuadro descubierto el 7/10 en el Vaticano, con motivo de la proclamación de S. Juan de Ávila como Doctor de la IGLESIA UNIVERSAL.






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ECO de COLORES
SECRETARIADO DIOCESANO MCC ALCALÁ DE HENARES
   
   Nº 107 - Junio -  2012

DE NUESTRO CONSILIARIO


                                     Vacaciones: tiempo de libertad
El tiempo libre es el tiempo en el que no tenemos obligaciones, no estamos obligados a determinadas tareas: el tiempo libre es tiempo "libre". Esto significa que uno es libre para hacer lo que desea. Y aquí se ve, de verdad, lo que hay en nuestro interior. Uno comprende lo que quiere viendo cómo utiliza su tiempo libre. Dicho de modo más sencillo: para ver dónde tengo puesto el corazón, lo que de verdad me interesa, tengo que ver como empleo el dinero y el tiempo libre.
Esto tiene consecuencias muy prácticas, nada abstractas. Si uno desperdicia su tiempo libre, no ama la vida: es un necio. Y, por desgracia, las vacaciones suelen ser el momento en el que casi todos nos volvemos necios. Por el contrario, el tiempo de vacaciones puede ser el más noble del año, porque uno se compromete como quiere con el valor que reconoce más relevante en su vida.
El valor más grande del hombre, la virtud, el coraje, su energía, aquello por lo que merece la pena vivir, reside en la gratuidad, en la capacidad de gratuidad. Y es precisamente en el tiempo libre donde emerge la gratuidad y se afirma de un modo sorprendente.
Cómo se reza, la fidelidad a la oración, la verdad de las relaciones, la entrega de uno mismo, el gusto por las cosas, la modestia en el uso de la realidad, la conmoción y la compasión hacia las cosas, todo esto se ve mucho más en vacaciones que durante el año. Por todo esto las vacaciones son algo muy importante.
Lo que supone, en primer lugar, valorar la elección de la compañía y del lugar, pero, sobre todo, un cierto modo de vivir: si las vacaciones no te hacen recordar lo que más querrías recordar; si no te hacen más bueno hacia los otros porque te vuelven más instintivo; si no te enseñan a mirar la naturaleza en su profundidad; si no te hacen vivir un sacrificio con alegría, el tiempo de descanso no alcanza su objetivo.
Deseo para todos vosotros que las vacaciones sean tiempo de libertad, tiempo de gracia y alegría. Ojalá nos ayudemos unos a otros para que sea así.
Dios os bendiga.     DE COLORES                   
                           
Javier Ortega Martín


DE NUESTRA PRESIDENTA  

Queridos hermanos y amigos:
Comentaros 2 acontecimientos que han tenido lugar recientemente y en los cuales hemos participado:
El sábado antes de la Vigilia de Pentecostés tuvimos, junto con los demás grupos y realidades de la Iglesia, en nuestra Diócesis,  un encuentro con nuestro Obispo y Pastor para conocer la realidad de nuestras actividades y el momento por el que pasamos, para  saber más de cerca y de primera mano como nos van las cosas y las dificultades con las que nos vamos encontrando. Estábamos cerca de veintiseis realidades misioneras o apostólicas  y sin entendernos mucho. Una a una fuimos comentando quienes éramos y nuestro quehacer, así como la razón por la que debíamos dar gracias a Dios en concreto por las cosas llevadas a cabo durante el año, así como ideas y proyectos  para el nuevo curso.
Fue una gozada poder ver tantas personas (sabiendo que cada una de ellas estaba al frente de una comunidad o grupo) implicadas en esta tarea de dar a conocer a Jesucristo y su Evangelio, que al fin y al cabo es la misión que el Señor nos encomendó. La reunión se alargó un poco, en realidad terminamos con el tiempo casi justo para poder asistir a la Vigilia pero disfrutamos conociendo los esfuerzos y tareas de muchas personas comprometidas de verdad con el Señor y su Iglesia y poder estar nosotros entre ellos. Don Juan Antonio nos animó a todos a seguir adelante con esta labor haciéndonos ver la riqueza de la Iglesia con tantos carismas, que el Espíritu suscita en ella,  todos necesarios y que lejos de rivalizar nos vemos como complementarios unos de otros y con mucho trabajo que hacer por el bien de nuestra Diócesis, que en difinitiva, es el bien de la Iglesia.
El otro encuentro nos afecta más directamente a Cursillos. Se ha celebrado este fin de semana el Pleno Nacional, es decir, de todas las Diócesis de España donde se encuentra Cursillos estábamos convocados los presidentes y consiliarios  para hacer balance de lo llevado a cabo a lo largo del año y conocer la realidad de nuestro Movimiento en las distintas Diócesis; cual es su situación en la actualidad y también ver y aprobar proyectos que nos afectan a todos y velar por la buena marcha de Cursillos, cuidando su identidad sabiendo que pertenecemos a algo mas grande, puesto que estamos extendidos por el mundo y gracias a Dios en plena vigencia o actualidad ya que lo de la Nueva Evangelización que reclama la Iglesia nos toca de pleno.
Ya tendré oportunidad en la Ultreya de contaros más cosas y, más a fondo, en la Escuela para que todos sepamos un poco de que va. Pero no puedo dejar de deciros que tanto nuestro Obispo de Alcalá, como el de Cursillos D. Ángel Rubio así como el de Cartagena y el de Ciudad Rodrigo que fueron quienes asistieron al Pleno y nos dieron las ponencias y posterior trabajo y coloquio, nos dejaron claro que estamos de plena actualidad. Si hace sesenta años Cursillos tenía razón de ser, en una sociedad dormida, costumbrista o aletargada, hoy  se hace igual o más necesario el mensaje de Jesús y hacerlo desde el primer anuncio, tratando de adaptar nuestra vida al Evangelio con la alegría de sabernos acompañados por Jesús Resucitado.
Todo esto lejos de pavonearnos, nos tiene que dar fuerza para seguir adelante, sabiendo que estamos ayudando al Señor a  que su Reino y mensaje llegue a todos los que se pongan en nuestro camino. Con ese ánimo acometemos el Precursillo del que será el Cursillo nº 55 en el mes de Octubre. Empecemos ya a rezar, no está tan lejos y es lo primero que debemos hacer;  después... invitar a que asistan a él.
En otro orden de cosas, os recuerdo la cena de San Pablo el 29 de Junio; una buena ocasión para juntarnos y disfrutar, con nuestra tombolilla que no deja de ser una fuente de ingresos, aunque nos llame más la atención por lo divertida que resulta y lo variopinta de cosas que se pueden encontrar en ella y que nos hacen pasar un buen rato. Necesito que me hagáis llegar aquellas cosas que queráis aportar, y que estando bien todo vale,  sin olvidar el jamón que nunca viene mal.
Rezamos por todas las personas (y son varias ) las que necesitan de nosotros en este momento por estar enfermas o pasándolo mal, así como por los sacerdotes recién ordenados, por nuestro consiliario y sacerdotes amigos y colaboradores y todos los proyectos y actividades que nos quedan por hacer en este final de curso. Un abrazo de colores.


Juana Mari Herraiz
                                                                                                                 Presidenta Diocesana MCC


 DE NUESTRA ESCUELA

Estamos concluyendo nuestro curso que está resultando muy ilusionante. De mucha gracia y bendición
Nuestras sesiones formativas de Escuela han ido cobrando emoción y entusiasmo mientras ahondábamos en el lema que nos congregaba: “Con el coraje y la fuerza de los primeros cristianos. El MCC, instrumento para la nueva evangelización” trabajando los documentos de los Lineamenta del Sínodo y la Carta Pastoral de nuestro Obispo sobre la Nueva Evangelización. Falta concluir la última en la que contaremos, como colofón excepcional, con la visita de D. Juan Antonio, nuestro Pastor.
Todo ello nos ha ido preparando para lo que estamos todos llamados a vivir de una manera especialísima el próximo curso que celebraremos con toda la Iglesia el Año de la Fe. En nuestra diócesis formamos parte de la “Comisión para el Año de la Fe y la Nueva Evangelización”. Ya hemos expresado nuestra total disponibilidad para participar poniendo nuestro carisma al servicio, junto con las demás realidades eclesiales en esa evangelización de todos los rincones de nuestra diócesis. Seguro que va a resultar una experiencia apasionante y de muchos frutos.
Acabamos asímismo de celebrar las ordenaciones sacerdotales de Borja, Fernando y Paco. Le damos muchas gracias a Dios por ellos y nos alegramos de una manera muy especial por Fernando y por Paco que tienen la dicha de conocer nuestro Movimiento.
Ya han celebrado sus primeras misas solemnes. Muchos de nosotros hemos podido acompañarles y disfrutar de su alegría y también de su agradecimiento a Cursillos.
Paco dio un auténtico testimonio de cómo le ayudó el Cursillo en su camino, ya que le supuso encontrarse con Cristo y descubrir una comunidad viva de la que formó parte.
Quiero comentaros algo más de Paco, al que le tengo un aprecio especial ya que me hizo el honor de ser su madrina de Confirmación. Vivió el Cursillo nº 11 en dic del 97 e inmediatamente pasó a formar parte de la Ultreya de Alcalá y de todas las actividades e iniciativas de Cursillos: su Confirmación junto a un nutrido grupo de Cursillistas en la Casa Diocesana del Pº de la Estación por parte de nuestro querido Javier Ortega que entonces, como lo es ahora, era nuestro Consiliario; la convivencia de verano en Guadarrama, (verano 98), participación en la 1ª Escuela de Iniciación (98), su inserción en la Escuela de Responsables;  la preparación del XV Encuentro Nacional de Jóvenes (marzo 99), que nos fue confiada a Alcalá; el 1er Encuentro Nacional de Responsables de Jóvenes del MCC (nov. 99)-que fue una novedad que instauré al ser Responsable Nacional de Jóvenes y que lo preparamos nosotros, los del MCC de Alcalá y lo celebramos en nuestra Casa Diocesana;  peregrinación a la tumba de Monseñor Hervás (que precisamente hoy, día 6 de junio que escribo este artículo, conmemoramos el 30 aniversario de su muerte) en el 50 aniversario del nacimiento del MCC, la participación en la III Ultreya Mundial de Roma en el 2000… De estudiante de informática, obtuvo un muy buen empleo. Empezó una relación de noviazgo… Nada hacía sospechar que su camino iba a ser otro.
Mientras su madre, Mari Carmen, con su humildad y sencillez no cesaba de pedir (como lo sigue haciendo hoy) por los sacerdotes y las monjitas y en su interior le pedía al Señor (como hemos sabido después) que si era su voluntad su hijo fuera sacerdote, pero sin decirle nada a él, sin forzarle a nada.
Fue curioso el día de verano de 2006 que nos encontramos en la Plaza de los Santos Niños y me dijo con mucha alegría que iba a entrar en el próximo curso en el Seminario. Yo le comenté que estaba sintiendo la necesidad de profundizar más y estudiar algo de Teología. Y ese curso comenzamos los dos con la carrera: Él en San Dámaso y yo en el Instituto S. Pablo del Verbum Dei.
¡Qué regalo me ha hecho el Señor con Paco! ¡Y qué regalo nos ha hecho al MCC con él y con Fernando! Que los sepamos cuidar y oremos mucho por ellos y por todos los sacerdotes, especialmente por los que el Señor nos va a enviar a Cursillos.
Creo que estamos siendo muy bendecidos. Y la bendición es para algo: para construir el Reino, para llevar más personas al encuentro con Cristo vivo y su Iglesia, para vivir con más autenticidad. Por eso, con agradecimiento hemos de renovar nuestro compromiso con el Señor, arrimarnos mucho a Él en el Sagrario, alimentarnos de su Cuerpo y Sangre, de su Palabra, estrechar nuestra amistad y diálogo con Él, tener en nuestro día a día a la Madre muy presente, a Ella que es la Madre de la Divina Gracia y Estrella de la Nueva Evangelización.             
Y me encuentro además hoy con la 2 Timoteo 1, 1-3. 6-12. Tras leerla con detenimiento, he sentido que Pablo se dirige a ti y a mí, que somos sus apadrinados (no olvides que san Pablo es el patrón ante Dios de los Cursillos de Cristiandad, nombrado por el Papa Pablo VI en 1963).
Por eso, entendía esto:
“Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, conforme a la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a ti (pon tu nombre), hijo/a  querido/a. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.
Cuando de noche y de día te recuerdo en mis oraciones, le doy gracias a Dios.
Por eso te recomiendo que reavives el don de Dios que recibiste cuando te impuse las manos. Porque el Señor no nos ha dado un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de moderación. No te avergüences, pues, de dar testimonio de nuestro Señor… Comparte conmigo los sufrimientos por la predicación del Evangelio, sostenido por la fuerza de Dios. Él nos ha salvado y nos ha llamado a llevar una vida santa, no por nuestros méritos, sino por su propia determinación y por la gracia que nos ha sido dada en Cristo Jesús, desde toda la eternidad...
Sé en quién he puesto mi confianza, y estoy seguro de que él con su poder cuidará, hasta el último día, lo que me ha encomendado”.
Y le ha encomendado cuidar y rogar por nuestro MCC y por nosotros. Pídámosle su fuerza, su amor apasionado a Cristo, su celo evangelizador para saber responder a lo que nuestro Obispo, el Papa, la Iglesia y nuestro mundo nos está reclamando.


FECHAS IMPORTANTES:
  • Jueves 7 de junio: Sesión de Escuela de Responsables.¡No perdérsela! Última sesión formativa de este curso.¡NOS VISITA NUESTRO OBISPO!! Nuevamente. Nos alegramos de contar con su presencia en nuestra Escuela, precisamente cuando hemos estado trabajando y profundizando en los Lineamenta del Sínodo y su Carta Pastoral acerca de la Nueva Evangelización. ¡Seguro que será de mucha bendición! No lo olvides: a las 20h. en la Sala 3 de la Parroquia de Santiago de Alcalá. Como siempre comenzamos con una paraliturgia de la Palabra.
  • Viernes 22 de junio: final de Escuela en la finca de los Antoñejos en Camarma. Concluiremos este interesante curso de una manera muy especial. Con Eucaristía al aire libre (a las 20h), chapuzón en piscina y compartir disfrutando de la cena en la naturaleza bajo la luna. 
  • Martes 26 de junio: 56 aniversario Ultreya de Alcalá.Estáis todos invitados a acompañar a nuestra Ultreya hermana. A las 20h. Parroquia de Santiago Apóstol. Juntos caminamos ¡ULTREYA!
  • Viernes 29 de junio: Cena de San Pablo coincidiendo con la festividad. Invita a tus amigos, familiares y conocidos a pasar una velada entrañable disfrutando de una cena-banquete por tan solo 21 € en el Restaurante Oliver´s del Pº Estación de Alcalá a las 21,30h. Hay que apuntarse: tfno: 650.37.00.05 (Juanamari). Es una muy buena manera de hacer precursillo  a esas personas que estáis deseando puedan vivir un Cursillo (el próximo está ahí, tras el verano, y ¡podría ser esa su oportunidad! Disfrutaremos de la "tombolilla loca que siempre toca" y de la rifa de un estupendísimo jamón.
** ¡COLABORA CON LA TOMBOLILLA! Con tu aportación, objetos, regalos... Házselos llegar a Juanamari para que proceda a su inventariado con suficiente antelación.
  • ·Martes 10 de julio: el tradicional final ULTREYA DE ALCALÁ en la finca de Justo (DEP) y Mª Carmen en la Urb. Mariblanca con Eucaristía al aire libre y compartir fraterno. (20h)
¡PARTICIPA Y CREA FRATERNIDAD! 


  Mª Mercedes
                   Coordinadora Escuela de Responsables MCC

COLABORACIONES 

SAN PABLO: FIDELIDAD HASTA EL FINAL

San Pablo tuvo que hacer frente a pequeños y grandes obstáculos, pero nunca se detuvo acobardado. Los afrontó, porque era un hombre que vivía de fe, tenía una esperanza profunda y un amor encendido a Dios y a los demás. Así es la vida cristiana, exigente pero atractiva: << No cerremos los ojos a la realidad, conformándonos con una visión ingenua, superficial, que nos lleve a la idea de que nos aguarda un camino fácil, y que bastan para recorrerlo unos propósitos sinceros y unos deseos ardientes de servir a Dios. No lo dudéis: a lo largo de los años, se presentarán situaciones particularmente costosas, que exigirán mucho espíritu de sacrificio y un mayor olvido de sí mismo. Fomenta entonces la virtud de la esperanza y, con audacia, haz tuyo el grito del Apóstol: “En verdad, yo estoy persuadido de que los sufrimientos de la vida presente no son de comparar con aquella gloria venidera que se ha de manifestar en nosotros”...; medita con seguridad y con paz: ¡qué será el Amor infinito de Dios vertido sobre esta pobre criatura! Ha llegado la hora, en medio de tus ocupaciones ordinarias, de ejercitar la fe, de despertar la esperanza, de avivar el amor; es decir, de activar las tres virtudes teologales, que nos impulsan a desterrar enseguida, sin disimulos, sin tapujos, sin rodeos, los equívocos en nuestra conducta profesional y en nuestra vida interior >>.
La fe, la esperanza y el amor sostuvieron el ardor de San Pablo. Es impresionante lo que reflejan, acerca de su estado interior, las palabras confiadas que escribe a Timoteo al final de su segunda carta: “Apresúrate a venir cuanto antes, pues Demas me abandonó, sólo Lucas está conmigo”... El Apóstol se encuentra humanamente solo. En algunos casos, por motivos justificados, como las necesidades de la labor apostólica que habían dicho que tuviera que separarse de hermanos en la fe tan cercanos como Crescente o Tito. En otros, como en el caso de Demas, al que contaba entre sus colaboradores cuando escribía a los Colosenses y a Filemón, pero que al final no fue fiel, la situación le resultaría mucho más dolorosa.
Aunque algunos como Demas lo dejaron, San Pablo sí que perseveró hasta el último instante. Permaneció fiel en las circunstancias fáciles y en las difíciles. Como fruto de esa correspondencia continuada, al final de la vida, no tiene miedo a la muerte ni al juicio, sino que goza de una gran confianza y serenidad, porque sabe de quién se ha fiado: “He peleado el noble combate, he alcanzado la meta, he guardado la fe. Por lo demás, me está reservada la merecida corona que el Señor, el Justo Juez, me entregará aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que han deseado con amor su venida”.
La tradición cristiana ha encontrado en esas palabras de san Pablo un impulso de fidelidad hasta el final de la lucha, siempre necesaria, por servir  al Señor. San Agustín era testigo de esta convicción cuando predicaba: << Mientras llega la paz, en la que no tendremos enemigo alguno, lo nuestro es pelear larga fiel y valientemente, para merecer ser coronados por el Señor Dios >>. También San Josémaría da ánimos en los momentos difíciles, y anima a luchar cuando cuestan las cosas: <<¡ Que cuesta!  - Ya lo sé. Pero, ¡adelante!: nadie será premiado sino el que pelee con bravura>>.
De hecho, el Apóstol ofreció su testimonio supremo con la sangre bajo el emperador Nerón en Roma. Su martirio tuvo lugar entre los años 64 y 67.
                                                ( Extracto del libro Alegres con esperanza, de Francisco Varo ).
Acudamos a nuestra Madre con fe y esperanza diciendo Virgen Santa Madre de Dios y Madre Nuestra, ayúdanos  para que como San Pablo, permanezcamos firmes en la fe, la esperanza, la caridad, el amor y llévanos por el buen camino al encuentro con tu hijo Jesús.

 Un abrazo. ¡DE COLORES!   



Julián del Cerro


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SUMA DE TALENTOS

Si la nota dijera: "No es una nota que hace una música"... no habría sinfonía.
Si la palabra dijera: "No es una palabra que puede hacer una página"... no habría libro.
Si la piedra dijera: "No es una piedra que pueda montar una pared"... no habría casa.
Si la gota dijera: "No es una gota que puede hacer un río"... no habría oceáno.
Si el grano dijera: "No es un grano de trigo que puede sembrar un campo"... no habría cosecha.
Si el hombre dijera: "No es un gesto de amor que puede salvar la humanidad" ... jamás habría justicia ni paz, dignidad y felicidad en la tierra de los hombres.
Como la sinfonía necesita cada nota. Como el libro necesita cada palabra. Como la casa necesita cada piedra. Como el océano necesita cada gota del agua. Como la cosecha necesita cada grano de trigo. La humanidad entera te necesita, pues donde estés, eres único y, por tanto, insustituible.

~ TODOS SOMOS NECESARIOS ~


BIENAVENTURANZAS DE NUESTROS MAYORES

Bienanventurado quien entienda mi pesado caminar, mis torpes manos.
Bienaventurado quien sepa que mi oído ha de hacer un esfuerzo para entender lo que oye.
Bienaventurado quien entienda que, aun existiendo el brillo de mis ojos, mi comprensión es lenta.
Bienaventurado quien mire y no vea la comida que tiro fuera del plato.
Bienaventurado quien no me recuerde nunca, que hoy ya he preguntado dos veces la misma cosa.
Bienaventurado quien entienda como me cuesta hacer de mi pensamiento palabra.
Bienaventurado quien me escuche porque yo también tengo cosas que decir.
Bieneventurado quien conozca los sentimientos de mi corazón aunque no los sepa expresar.
Bienaventurado quien me respete y me quiera como soy y no como quisiera que fuera.
Bienaventurado quien me ayude en mi pereginaje hacia la casa del Padre en el cielo.


FRASES SOBRE EL CORAZÓN

El corazón desagradecido no halla perdón ni misericordia, pero el corazón agradecido encontrará algunas bendiciones celestiales cada hora. (Henry Ward Beecher).

El corazón es el mejor ojo que puede tener un ser humano. (Eusebio Gómez Navarro).

El corazón necesita llenarse de alegrías o de dolores; unas y otras lo alimentan; lo que no puede soportar es el vacío. (Jean Baptiste Alphonse Karr).

El hombre se eleva por la inteligencia, pero no es hombre más que por el corazón. Henry F. Amiel).

El que tiene la verdad en el corazón, no debe temer jamás que a su lengua le falte fuerza de persuasión. (John Ruskin).
El ser humano tiene regiones en su propio corazón que aún no existen. Sólo comenzarán a tomar forma cuando en ellas penetre el sufrimiento. (León Bloy).

La fuerza más poderosa de todas es un corazón inocente. (Víctor Hugo).

Por encima de todo guarda tu corazón, porque de él mana la vida. (Salomón).

Si Jesús hubiese nacido mil veces en Belén, y ninguna en mi corazón, yo sería la persona más desolada del mundo. (Corrie Ten Boom)


EL CANTO DEL PÁJARO (Anthony de Mello, s.j.)

LAS CAMPANAS DEL TEMPLO

El templo había estado sobre una isla, dos millas mar adentro. Tenía un millar de campanas, labradas por los mejores artesanos del mundo. Cuando soplaba el viento o arreciaba la tormenta, todas las campanas del templo repicaban al unísono, produciendo una sinfonía que arrebataba a cuantos la escuchaban.
Pero al cabo de los siglos, la isla se había hundido en el mar y, con ella, el templo y sus campanas. Una antigua tradición afirmaba que las campanas seguían repicando sin cesar y que cualquiera que escuchara atentamente podría oírlas. Movido por esta tradición, un joven recorrió miles de millas, decidido a escuchar aquellas campanas. Estuvo sentado durante días en la orilla, frente al lugar en el que en otro tiempo se había alzado el templo, y escuchó, y escuchó con toda atención. Pero lo único que oía era el ruido de las olas al romper contra la orilla. Hizo todos los esfuerzos posibles por alejar de sí el ruido de las olas, al objeto de poder oir las campanas. Pero todo fue en vano; el ruido del mar parecía inundar el universo.
Persistió en su empeño durante semanas. Cuando le invadió el desaliento, tuvo ocasión de escuchar a los sabios de la aldea, que hablaban con unción de la leyenda de las campanas del templo y de quienes las habían oído y certificaban lo fundado de la leyenda. Su corazón ardía en llamas al escuchar aquellas palabras... para retornar al desaliento cuando, tras nuevas semanas de esfuerzo, no obtuvo ningún resultado. Por fin decidió desistir de su intento. Tal vez él no estaba designado a ser uno de aquellos seres afortunados a quienes les era dado oir las campanas. O tal vez no fuera cierta la leyenda. Regresaría a su casa y reconocería su fracaso. Era su último día en el lugar y decidió acudir una última vez a su observatorio, por decir adiós al mar, al viento, al cielo y a los cocoteros. Se tendó en la arena contemplando el cielo y escuchando el sonido del mar. Aquel día no opuso resistencia a dicho sonido, sino que, por elcontrario, se entregó a él y descubrió que el bramido de las olas era realmente dulce y agradable. Pronto quedó tan absorto en aquel sonido que apenas era consciente de sí mismo. Tan profundo era el silencio que producía en su corazón... ¡Y en medio de aquel silencio lo oyó! El tañido de una campanilla, seguido por el de otra, y otra, y otra... Y enseguida todas y cada una de las mil campanas del templo repicaban en una gloriosa armonía, y su corazón se vio transportado de asombro y de alegría.

Si deseas escuchar las campanas del templo, escucha el sonido del mar.
Si deseas ver a Dios, mira atentamente la creación. No la rechaces; no reflexiones sobre ella. Simplemente , mírala



LA SANTIDAD EN EL INSTANTE PRESENTE

Le preguntaron en cierta ocasión a Buda: “¿Quién es un hombre santo?”. Y Buda respondió: “Cada hora se divide en cierto número de segundos, y cada segundo en cierto número de fracciones. El santo es en realidad el que es capaz de estar totalmente presente en cada fracción de “segundo”.

El guerrero japonés fue apresado por sus enemigos y encerrado en un calabozo. Aquella noche no podía conciliar el sueño, porque estaba convencido de que a la mañana siguiente habrían de torturarle cruelmente. Entonces recordó las palabras de su maestro Zen: “El mañana no es real. La única realidad es el presente”.
De modo que volvió al presente y se quedó dormido.

El hombre en el que el futuro ha perdido su influencia se parece a los pájaros del cielo y a los lirios del campo. Fuera preocupaciones por el mañana. Vivir totalmente en el presente: He ahí el hombre santo.

JESÚS, MANSO Y

HUMILDE DE CORAZÓN,

HAZ MI CORAZÓN

 SEMEJANTE AL TUYO.



“...ÉL HACE PROEZAS

CON SU BRAZO:

DISPERSA A LOS

 SOBERBIOS DE

CORAZÓN, DERRIBA DEL

 TRONO A LOS

 PODEROSOS Y

ENALTECE A LOS

HUMILDES, A LOS

HAMBRIENTOS LOS

COLMA DE BIENES Y A

LOS RICOS LOS

DESPIDE VACÍOS...”





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ECO de COLORES

SECRETARIADO DIOCESANO MCC ALCALÁ DE HENARES
   
   Nº 106 - Mayo -  2012

DE NUESTRO CONSILIARIO

LA BELLEZA QUE SALVA, ES LA BELLEZA DEL SANTO, DEL TESTIGO.

La experiencia de la Escuela de responsables este año está siendo una gran gracia para mí y pienso que también para muchos de los que participáis. El Señor nos ha elegido, cuenta con nosotros y nos mima con ternura. El nos concede experimentar el bien que supone la comunidad y la ilusión que nace en el corazón cuando crecemos en la formación, cuando nos adentramos en la belleza de la Iglesia y de su misión. De algún modo podemos revivir en la escuela lo que estos días estamos escuchando en los Hechos de los Apóstoles. “Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones” (Hch 2,42). El Espíritu Santo quiere infundir en nosotros el coraje de los primeros discípulos que, fiados en el amor de Dios llevaron el Evangelio hasta los confines del mundo.
Hemos trabajado los Lineamenta del Sínodo sobre la nueva evangelización y hemos prestado especial atención a la carta pastoral de nuestro obispo y a las diversas intervenciones de Benedicto XVI sobre este tema. Nos hemos insertado así en el corazón de la Iglesia, sintonizando con su deseo más profundo de abrir a todo hombre la puerta de la fe y posibilitar su encuentro con Cristo.
El encuentro con Juan Miguel sobre evangelización y belleza me pareció conmovedor. Creo que nos ayudó a mirar mejor el don que Dios nos está dando. La belleza es la gran necesidad del hombre porque abre su corazón a la gratuidad. Esa belleza se da, sobre todo, en el testimonio de la santidad y en al arte. Dios es el gran “artista” y el santo es su obra maestra. El Señor nos invita a cuidar todos los detalles porque en ellos se refleja su gloria y se experimenta la novedad que el ha traído al mundo.
El testimonio de evangelización de Kerygma fue una bocanada de aire fresco. Qué hermoso es salir a la calle y proclamar a todos el amor de Dios. Hace falta esa valentía que nace de la sencillez del corazón y del reconocimiento del tesoro tan grande que se nos da. En el nombre del Señor echamos las redes para rescatar y liberar, para consolar y sanar, para llenar de paz y belleza el mundo.
Este es el gozo de la Pascua. Esta es la novedad que nace de la resurrección, de la Presencia de Dios con nosotros. Debemos mendigar su gracia, debemos pedir, orar sin desfallecer. Lo hacemos muy unidos entre nosotros, con un solo corazón , con perseverancia y, especialmente estos días, unidos a María.

Permitidme por último que aluda a la próxima ordenación presbiteral del 19 de mayo. De los tres nuevos sacerdotes, dos son cursillistas. Es una ocasión de gracia para todos que ojalá renueve en todos el deseo de la santidad, de la belleza que salva.

Dios os bendiga.        DE COLORES                       Javier Ortega Martín


 DE NUESTRA PRESIDENTA
  
Comienza el mes de mayo y todo en él nos invita a la alegría.
Seguimos en el tiempo de Pascua, la Resurrección del Señor que siempre debe estar presente en nuestras vidas se vive en este tiempo de una forma especial. Las lecturas de estos días, en Los Hechos de los Apóstoles, así como el Evangelio nos hablan de los inicios de la comunidad cristiana y como el mensaje de Jesús, de llevar la Buena Nueva a todos los rincones de la tierra, tiene que ser prioritario en nuestra vida.
Mes dedicado a nuestra madre la Virgen María, Ella es flor de las flores; en un tiempo de primavera que empieza a llenar nuestros campos y jardines de colores y perfumes. María destaca como la más hermosa y su fragancia llena nuestro día del perfume y buen olor de Cristo. Le siguen en este mes la fiesta de la Ascensión del Señor a los cielos, y al igual que en su momento los discípulos se sintieron un poco “tristes" por la inminente partida del Señor, pronto Él les hizo ver  que  desaparece, pero no se va, se queda con ellos, con nosotros, de una forma nueva y aunque nos gustaría oir su voz, verlo caminar junto a nosotros, compartir mesa y pan como aquellos primeros, nuestro pobre corazón nota  la ausencia  física de Jesús y sin embargo esto cambia radicalmente cuando se tiene, se vive una experiencia de Dios como la podemos vivir en un Cursillo. Dios nos sale al encuentro y sentimos su presencia tan real que no necesitamos de nuestros pobres ojos para reconocerlo, para saber que es Él, que está a nuestro lado, que nunca nos dejó y que si así lo sentimos algun tiempo, fuimos nosotros quienes nos habíamos alejado. ¿Soy consciente a lo largo de los días, de que Jesús está a mi lado? ¿o puede ser que nuestros ojos ofuscados no le vean? ¿Qué es aquello que no me deja reconocer a Jesús en la vida diaria? quizá  nos gustaría que el Señor hiciese las cosas de otra forma, a la nuestra... "nosotros esperábamos... y ahora nos damos cuenta lo que supone dejar entrar a Jesús en nuestra"casa" en nuestra vida. Los discípulos de Emaús le reconocieron al partir el pan;  ¿que nos ayuda a nosotros a abrir los ojos y reconocerlo a lo largo del dia?
La venida del Espíritu Santo en Pentecostés, nos facilitará el trabajo, nos alentará y con sus Dones podremos ir descubriendo esta nueva forma de presencia del Señor Resucitado en nuestras vidas. El Señor sostenga nuestra, a veces vacilante fe en Él, ilumine nuestra esperanza para que estemos abiertos a los nuevos caminos que nos ofrece, nos haga más sensibles a las necesidades de los hermanos y haga crecer el amor en nosotros.

Con el Cursillo 54 recién terminado debemos dar muchas gracias a Dios que nos permite como comunidad, seguir trabajando por su Reino y llevando hermanos a poder vivir, sentir esa presencia viva del Señor. Sólo si nuestra Cumunidad permanece unida y disponible a la escucha de la Palabra de Dios, presente en las Escrituras y ponemos la Eucaristía en el centro de nuestro vida, la experiencia de Jesús Resucitado y nuestra fe se fortalecerán. La Palabra y la Eucaristía constituyen la única gran mesa de la que se alimenta la Iglesia en su peregrinación hacia la casa del Padre.Y de esto es de lo que tenemos que dar testimonio: de la verdad de la Escritura, que anuncia a todas las gentes el perdón y el amor de Dios, de volver nuestra mirada al Resucitado que es Dios entre nosotros.Vivir los valores del Evangelio.
María, Madre del Amor Hermoso, que supo escuchar, acoger, guardar la Palabra de Dios, Ella es el silencio del Evangelio que nos enseña de manera muy sugerente, cómo debe ser nuestra acogida de la Palabra, guardando todo en el corazón y mantenerlo abierto al acontecer de la vida. Ella es el candelero que mantiene siempre la Luz viva. Maria Madre, nos cubra con su manto de nubes y estrellas y nos lleve de la mano a su Hijo Jesús.

PD. No dejemos de rezar por la perseverancia de todos nosotros y en especial por los de estos últimos Cursillos así como por las personas de nuestra comunidad que se encuentran enfermas o están pasando por dificultades.

Un abrazo de colores


Juana Mari Herraiz
                                                                                                                 Presidenta Diocesana MCC



 DE NUESTRA ESCUELA

Escribo en el Día de la Madre (felicidades a todas las mamás) y domingo V de Pascua, en que hemos escuchado la Palabra de Dios sobre la Vid y los sarmientos (Jn 15-4). Nada menos que ¡Dios corre por nuestras venas!!  Sí, sí. ¡Señor que yo permanezca en ti y tú en mí! La Liturgia de la Palabra nos presenta en síntesis el itinerario de la vida cristiana: conversión, inserción en el misterio de Cristo, y desarrollo de la caridad.
Me encontraba con estas ricas reflexiones:
- ¿Estamos unidos a Cristo? Que se note en nuestras obras (buenas y abundantes) y en nuestras palabras (escasas pero certeras).
- ¿Estamos soldados a Dios? Que se aprecie en nuestros caminos (con los colores de la esperanza y del amor) y por nuestro testimonio (nadie tan grande como Él).
- ¿Estamos adheridos al Espíritu? Que se advierta en el ardor de nuestra existencia cristiana (lejos de la timidez apostólica) y en nuestros dones bien empleados (sabiendo de quién vienen y hacia dónde van).
A veces podemos pensar que dar frutos es hacer muchas cosas, construir, reunirnos cien veces y no llegar a ningún acuerdo, desplegar mil y una iniciativas en pro de un mundo mejor (que por supuesto está bien)… y tal vez podemos llegar a olvidar que, la consecuencia más esencial e importante de nuestra unión con Dios, es precisamente responderle con nuestra adhesión, confianza, fe y seguridad de que Él camina a nuestro lado.
-¿Cuántos frutos tengo que dar como cristiano? –preguntaba un discípulo a su maestro espiritual-. Y éste le respondía: ¿Ya estás unido al Señor? Déjate llevar por Él y, toda tu persona y toda tu vida será un constante fruto. Y es que el riesgo que tenemos es mirar tanto a lo que hacemos que dejamos de lado a Aquel que es fuente y origen de todo nuestro quehacer apostólico.
Que tengamos todos nosotros esto bien presente y muy, muy claro. Todos, pero de una manera especial los miembros de la Escuela de Responsables.
Y Raniero Cantalamessa nos recuerda que “Estamos destinados a reproducir la imagen de Jesucristo” Y nos refiere que, en la vida espiritual, la santidad se parece a la escultura. Leonardo da Vinci definió la escultura como «el arte de quitar». Las otras artes consisten en poner algo: color en el lienzo en la pintura, piedra sobre piedra en la arquitectura, nota tras nota en la música. Sólo la escultura consiste en quitar: quitar los pedazos de mármol que están de más para que surja la figura que se tiene en la mente. También la perfección cristiana se obtiene así, quitando, haciendo caer los pedazos inútiles, esto es, los deseos, ambiciones, proyectos y tendencias carnales que nos dispersan por todas partes y no nos dejan acabar nada.
Ya conocemos esta anécdota: Un día, Miguel Ángel, paseando por un jardín de Florencia, vio, en una esquina, un bloque de mármol que asomaba desde debajo de la tierra, medio cubierto de hierba y barro. Se paró en seco, como si hubiera visto a alguien, y dirigiéndose a los amigos que estaban con él exclamó: «En ese bloque de mármol está encerrado un ángel; debo sacarlo fuera». Y armado de cincel empezó a trabajar aquel bloque hasta que surgió la figura de un bello ángel.
También Dios nos mira y nos ve así: como bloques de piedra aún informes, y dice para sí: «Ahí dentro está escondida una criatura nueva y bella que espera salir a la luz; más aún, está escondida la imagen de mi propio Hijo Jesucristo [nosotros estamos destinados a «reproducir la imagen de su Hijo» (Rm 8, 29)]; ¡quiero sacarla fuera!». ¿Entonces qué hace? Toma el cincel, que es la cruz, y comienza a trabajarnos; toma las tijeras de podar y empieza a hacerlo. ¡No debemos pensar en quién sabe qué cruces terribles! Normalmente Él no añade nada a lo que la vida, por sí sola, presenta de sufrimiento, fatiga, tribulaciones; sólo hace que todas estas cosas sirvan para nuestra purificación. Nos ayuda a no desperdiciarlas.
Algo muy similar a lo que nos decía nuestro apreciado Sebastián Gayá: "La santidad consiste en hacernos copistas vivos de Aquel que es el Santo de los santos”.
Que sepamos hacer realidad el lema que está en la génesis de nuestro Movimiento: “Santos y Apóstoles”. Dejemos que, estando muy unidos a Él, el Señor nos forme, nos llene de su vida y transparentemos la imagen de Cristo. Que, al igual que Cristo le dijo a Felipe: Quien me ve a mi ve al Padre, puedan los demás decir de cada uno de nosotros: Quien te ve a ti, ve a Cristo.
Que colaboremos con la Gracia para hacer realidad este deseo del Señor. Él cuenta contigo y conmigo para llegar a éste nuestro mundo y nuestra sociedad.
Que nuestra Madre, Reina de los Apóstoles nos ayude.
Un abrazo en Cristo. DE COLORES. 
                                                              Mª Mercedes
                   Coordinadora Escuela de Responsables MCC

COLABORACIONES
 
EL ROSTRO FEMENINO DE DIOS

Lo divino y lo humano se mezclan en los hogares cristianos a la hora de recordar a la madre, en este mes de mayo. La madre que nos dio el ser y la Madre de Dios, la madre de Jesús, Dios Hombre.
Ella es en el cristianismo, el aspecto femenino y materno de Dios. Este aspecto engrandece a la mujer y de él andan necesitados los hombres. La mujer de hoy parece, a veces, renunciar a este su maravilloso instinto, y el hombre está cansado de durezas y de violencias. Y busca el amparo materno, afectivo y espiritual, cuando le suena el cascabelito del niño que llevamos dentro.
Dios está muy alto, y Cristo está aún más alto y a Él se llega por María, la madre sencilla y humilde. Miguel de Unamuno escribe en su “Diario íntimo”:
En momentos de apuro se me escapaba maquinalmente del pecho esta exclamación: “Madre de misericordia, ampárame”. Y llegué a imaginar un poemita de un hijo pródigo que abandona la religión materna. Al dejar este hogar del espíritu sale hasta el umbral la Virgen y allí se despide llorosa, dándole instrucciones para el camino. De cuando en cuando vuelve el pródigo su vista allá, en el fondo del largo y polvoriento camino que por un lado se pierde en el horizonte, ve a la Virgen, de pie en el umbral, viendo marchar al hijo... Y cuando al cabo vuelve cansado y deshecho encuentra que le está esperando a la puerta del viejo hogar y le abre los brazos, para entrarle en él y presentarle al Padre”.

De la mujer nació el Hombre Dios, de la calma de la humanidad, de su sencillez.
(E. Conde).


   Mes de mayo, mes de las flores; mes de María, mes del rosario.

El amor a la Virgen se manifiesta en nuestra vida de formas muy diversas. El Santo Rosario es la oración mariana más recomendada, la preferida de Nuestra Madre y con la consideración de los misterios, la repetición del Padrenuestro y del Avemaría, las alabanzas a la Beatísima Trinidad y la constante invocación a la Madre de Dios, es un continuo acto de fe, de esperanza y amor, de adoración y reparación.
El Rosario es una corona de rosas. En esta plegaria mariana se funden la oración vocal y la meditación de los misterios cristianos, que es como el alma del Rosario. Tiene la ventaja de que puede rezarse en cualquier parte: en la iglesia, en la calle, en el coche.., solo o en familia.
Esta oración tan eficaz y grata a la Virgen será en muchos momentos de nuestra vida el cauce más eficaz para pedir y para dar gracias.
Acudamos a la Virgen por medio de la oración y con el Santo Rosario. Ella es nuestra madre, nuestro refugio, nuestra esperanza de salvación.

“Dirige tu mirada a María y Ella, te mostrará a Jesús; luz para todos los hombres y para todos los pueblos”. – Benedicto XVI
Un abrazo. ¡DE COLORES! 
Julián del Cerro


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“Es la incesante vigilancia de la oración la que nos sostiene”

Palabras de Benedicto XVI en la Audiencia General

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 9 mayo 2012- La Audiencia General de este miércoles tuvo lugar a las 10,30 en la plaza de San Pedro, donde Benedicto XVI se encontró con grupos de peregrinos y fieles llegados de Italia y del mundo. En su discurso en lengua italiana el Papa, siguiendo su catequesis sobre la oración en los Hechos de los Apóstoles, centró su meditación en el episodio de la liberación milagrosa de san Pedro de la prisión.
El Papa subrayó que esta historia "está una vez más marcada por la oración de la Iglesia".
Explicó que "la historia recuerda los grandes elementos de la liberación de Israel de la esclavitud en Egipto, la Pascua hebrea. Como sucede en aquel evento fundamental, también en este caso la acción principal se lleva a cabo por el Ángel del Señor que libera a Pedro. Y las mismas acciones del Apóstol --que se le pide que se ponga de pie rápidamente, ponerse el cinturón y ceñirse las caderas-- reflejan a aquel pueblo elegido en la noche de la liberación por la intervención de Dios, cuando fue invitado a comer a toda prisa el cordero, con las caderas ceñidos, las sandalias en los pies, el bastón en mano, listo para salir del país".
El Papa hizo hincapié "en otro aspecto de la actitud de Pedro en la cárcel; se observa, en efecto, que mientras la comunidad cristiana ora fervientemente por él, Pedro, "dormía" (Hch. 12,6). En una situación así crítica y de serio peligro, es una actitud que puede parecer extraña, pero que denota tranquilidad y confianza; él se fía en Dios, sabe que está rodeado por la solidaridad y la oración de los suyos y se abandona totalmente en las manos de Señor".
"Así debe ser nuestra oración: asidua, en solidaridad con los demás, confiando plenamente en que Dios nos conoce en el fondo y cuida de nosotros", subrayó el Papa.
señaló el pontífice que la comunidad "que acompaña la prisión de Pedro es realmente una comunidad que ora toda la noche, unida. Y es una alegría que llena los corazones de todos, cuando el apóstol llama a la puerta inesperadamente. Es la alegría y el asombro ante la acción de Dios que escucha".
"La oración unánime y constante es una valiosa herramienta para superar las pruebas que puedan surgir en el camino de la vida, porque es el estar profundamente unidos con Dios, lo que nos permite también estar profundamente unidos a los demás", concluyó el Papa.
Tras su discurso en italiano, el Papa se dirigió a cada uno de los grupos lingüísticos en su idioma haciéndoles un resumen de sus palabras.
A los peregrinos en lengua española les dijo: "Deseo hablar hoy sobre la oración incesante que la Iglesia dirige en favor de Pedro, encarcelado por decisión de Herodes y liberado posteriormente por la intervención prodigiosa del ángel del Señor. La comunidad congregada ora ante el peligro y la persecución. El Apóstol, encadenado, se halla tranquilo y confiado, con la certeza de no estar solo: la Iglesia reza por él; el Señor le acompaña; y sabe que la fuerza de Cristo se realiza en la debilidad. Experimenta que en el seguimiento de Jesús se encuentra la verdadera libertad, y por ello dará testimonio hasta el martirio, confirmando que el Señor es el Resucitado y lo ha salvado. Este hecho, narrado por Lucas, nos advierte que la Iglesia, cada uno de nosotros, cuando atraviesa la noche de la prueba se ve confortado por la oración vigilante, perseverante y confiada en el Señor, que sostiene y libera de las cadenas, concede serenidad y ayuda para afrontar las dificultades, aun ante el rechazo, la oposición y la persecución".

 
CON FLORES A MARÍA QUE MADRE NUESTRA ES




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ECO de COLORES
SECRETARIADO DIOCESANO MCC ALCALÁ DE HENARES
   
   Nº 105 - ABRIL -  2012

DE NUESTRO CONSILIARIO


¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCION!
La Pascua es el corazón del misterio cristiano. Todo tiene su inicio aquí: Cristo resucitado de entre los muertos es el fundamento de nuestra fe. La fe en Cristo resucitado transforma la existencia, actuando en nosotros una resurrección continua: Antes  éramos tinieblas,  ahora luz ; antes hombres viejos, ahora hombres nuevos; antes éramos esclavos, ahora libres; antes extraños, ahora hijos.
Cristo ha resucitado, está vivo y presente. No es alguien del pasado, no es una idea, sino una Persona viva,  el Amor de nuestra vida al que nos adherimos aquí y ahora por la fe. En la resurrección de Jesús comienza una nueva condición del ser hombres, que ilumina y transforma nuestro camino de cada día y abre un futuro cualitativamente diferente y nuevo para toda la humanidad. Y esto podemos vivirlo cada día: «Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra» (Col 3, 1-2). Los «bienes de la tierra» que es necesario evitar son ante todo: « la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría» (3, 5-6). Dar muerte en nosotros al deseo insaciable de bienes materiales, al egoísmo, raíz de todo pecado. Todo eso pertenece al «hombre viejo» del cual el cristiano debe despojarse, para revestirse de Cristo.
Los «bienes de arriba», que debemos buscar y gustar atañen a lo que pertenece al «hombre nuevo», que se ha revestido de Cristo una vez para siempre en el Bautismo, pero que siempre necesita renovarse «a imagen de su Creador» (Col 3, 10): «Como elegidos de Dios, santos y amados, revestíos de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro (...). Y por encima de todo esto, el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta» (Col 3, 12-14).
Participando desde ahora en la vida de Cristo resucitado debemos vivir como hombres nuevos en este mundo, en el corazón de la ciudad terrena.

Este es el camino no sólo para transformarnos a nosotros mismos, sino también para transformar el mundo, para dar a la ciudad terrena un rostro nuevo que favorezca el desarrollo del hombre y de la sociedad según la lógica de la solidaridad, de la bondad, con un respeto profundo de la dignidad propia de cada uno. Para llevar esperanza y alegría a nuestro mundo hoy tan carente de ella.
Así seremos fermento bueno, fermento nuevo en nuestros ambientes y el mundo será DE COLORES
Dios os bendiga.        DE COLORES   Javier Ortega Martín

Luego saludó a los grupos de habla hispana con estas palabras: "Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, Costa Rica, Perú, Chile, Argentina, México y otros países latinoamericanos. Invito a todos a experimentar cómo la oración constante y de la comunidad unida es un precioso instrumento para superar las dificultades que surgen en el camino de la vida, porque cuando estamos profundamente unidos a Dios,estamos también unidos a los hermanos".

 DE NUESTRA PRESIDENTA  

ALEGRAOS.

Es la hora de la Pascua. La hora de celebrar, con un canto initerrumpido y que llegue a todos los rincones de la tierra, el triunfo definitivo de Jesucristo. La hora de cantar el Aleluya, una y mil veces. Hora de felicitarnos porque Cristo ha resucitado y con Él y en Él hemos resucitado todos.
"Es el día en que actuó el Señor", repetimos con el salmo; día en que Cristo ha muerto y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal.  Los evangelistas se refieren a Jesús como el Viviente, para aclarar que su resurrección no es de nuevo a la vida cotidiana para volver a morir, como hizo con Lazáro, o como uno vuelve a casa después de un largo viaje para retomar de nuevo las cosas. Cristo resucitado vence la muerte para siempre, hace de nosotros seres para la eternidad.
¿Qué sería de nosotros, creyentes, sin esa resurrección? ¿qué sentido tendría nuestra fe? ¿para qué serviría nuestra Iglesia, ¿en donde se perderían nuestras oraciones si Jesús hubiera sido vencido por la muerte? Nos lo recuerda San Pablo:
"Si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe, vana nuestra predicación”, somos los más miserables de los hombres". Creeríamos en vano, en vano esperaríamos, nos alimentaríamos de sueños, nuestra esperanza se convertiría en una amarga espera. Pero, si Él  resucitó y nosotros con Él, ser hombre es la cosa más grande que puede existir.
Ahí es donde reside la alegría y el optimismo cristiano. La revelación propia de Jesucristo en su resurrección es que el cuerpo humano, humilde y necesario instumento del alma, puede seguirla hasta la eternidad y participar de ella. Lo que se hizo una vez para uno solo puede hacerse para todos. “Nosotros los cristianos, esperamos la "resurrección de la carne", su promoción a la eternidad. ¡Prodigiosa aventura! Con Cristo resucitado, estamos hechos para penetrar en cuerpo y alma en la eternidad, para gozar de Dios para devorarle como hermoso fruto de nuestro destino”. (Bruckberger) .
Nadie como el cristiano tiene tantos motivos para una vida alegre, nuestro testimonio ha de ser feliz, entusiasta por la condición de que estamos en la verdad y por la seguridad de que, pese a las cruces y padecimientos de la vida, el final siempre serán las alegrías victoriosas de la Pascua. Los hechos de los apóstoles de estos días nos relatan los acontecimientos que siguieron a la resurrección, cómo perdidos los temores y los miedos hablan abiertamente al pueblo de Dios de Jesús y como les tocan el corazón y les preguntan ¿qué debemos hacer?, y nos dicen que aquel día se les unieron unos tres mil. ¿ Cuántos se unen hoy en día a nosotros cuando hablamos de Jesús? ¿no será que nos falta el fuego, la fuerza, el ardor de la noticia que estamos transmitiendo? ¿nos lo terminamos de creer?. Está vivo, resucitó, yo lo he visto, dirá María Magdalena. ¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!  “Id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea: allí me verán”, les dice el Señor. Hoy sigue vivo este mandato de Cristo; ¿dónde podemos verlo? ¿dónde encontrarnos con Él?. La Iglesia necesita hombres y mujeres que estemos profundamente convencidos de la resurrección de Cristo y demos testimonio en nuestras  oficinas, fábricas, colegios, hogares; viviendo de acuerdo con el Evangelio y siendo valientes para dar razón de nuestra fe cuando sea necesario.
Cuando empecemos a amar como Dios nos ama, entonces comenzará a cambiar nuestra sociedad, la gente regresará a la Iglesia, y podremos ver prodigios, como en los primeros tiempos, porque haremos de Cristo el centro de nuestras vidas y así lo comunicaremos.

FELIZ PASCUA. ¡De colores!.

P.D. Rezamos por la perseverancia de quienes hemos estado en el pasado Cursillo 53 y con la alegría de la Pascua buscamos hermanos que quieran vivir esta experiencia de Dios en el próximo Cursillo Nº54, que tendremos a final de mes, del 27 al 30 de Abril. Sigamos con fuerza esta etapa de la Nueva evangelización ganando hermanos para Cristo.

Juana Mari Herraiz
                                                                                                                 Presidenta Diocesana MCC

 DE NUESTRA ESCUELA

¡Muy feliz Pascua de Resurrección!
Iniciamos el tercer trimestre de nuestra Escuela inmersos en este tiempo precioso, de alegría y de júbilo. Tiempo de profundizar aún más en el lema de este año: “Con el coraje y la fuerza de los primeros cristianos. El MCC, instrumento para la nueva evangelización” Y de ese mirar a los primeros cristianos que nos han de servir de ejemplo, nos fijamos y escuchamos el primer testimonio sobre la Resurrección de Jesús que hace Pedro a tan sólo unos días de que los judíos le habían dado muerte. La comunidad de discípulos estaba oculta y silenciosa. Pero Pedro, lleno del Espíritu Santo, habla, "claramente". No le tiene miedo al qué dirán o a las consecuencias de hablar sin tapujos ni temores de Jesucristo. Hoy en día, necesitamos estar más dispuestos a hablar con claridad de Jesús, a ser cristianos “a tiempo completo”, coherentes, “consistentes”, que no tengamos miedo de mostrarnos y portarnos como lo que somos, en todas las circunstancias y en todos nuestros ambientes (familia, trabajo, diversión…) Cristianos que vivamos el Bautismo y con la vida testimoniemos a quien es nuestro Jefe y Señor y ser auténticos seguidores del Resucitado y proponerlo como Amigo sin igual a tantos y tantas que no le conocen, o que han oído hablar de Él pero que no tienen experiencia de su presencia viva y resucitadora en sus existencias. Queridos amigos: el Señor sigue contando contigo y conmigo para llenar de alegría tantas vidas. Y tiene una cita a la que quiere que invitemos a muchas personas para hacer su “Pascua- su paso- personal”: nuestro próximo Cursillo, del 27 al 30 de abril (a tan sólo unos cuantos días).
No tengamos miedo. El Señor nos lo repite continuamente. Nuestros hermanos perseguidos nos testimonian el valor inconmensurable de la Fe; el Papa nos alienta a ser testigos fieles y también nuestro Obispo que, con su ejemplo, como en la homilía en los Oficios del Viernes Santo, con gran valentía, ha denunciado el engaño y la injusticia del pecado, aunque vaya contracorriente y desate las iras laicistas.
Nuestra salvación no está en las modas, ni en lo “políticamente correcto”, ni en las ideologías… está en Cristo Jesús que dio su vida por amor a ti y a mi: “Me amó y se entregó por mí (Gál 2,20), murió “por nuestros pecados” y resucitó “para nuestra justificación” (cfr 1Co 15,4; Rm 4,25)y Dios “lo ha constituido Señor y Cristo (cfr Hch2, 22; 3,14; 10, 39)
Es un privilegio y una gracia que el Señor quiera contar con nosotros para este anuncio fundamental a todos. Y hacerlo de esta manera tan propia de nuestro carisma. Decía Charles Péguy: “Como la estela de un navío va ampliándose hasta desaparecer y perderse, pero comienza con una punta que es la punta misma del navío”. Y Ranero Cantalamessa continúa: “así la predicación de la Iglesia va ampliándose , hasta constituir un inmenso edificio doctrinal, pero comienza con una punta y esta punta es el kerigma: “¡Jesús es el Señor!”.
Así es: CRISTO VIVE Y ES EL SEÑOR. ¡ALELUYA!
                                                    ¡DE COLORES!                                                                
                                                             Mª Mercedes
                   Coordinadora Escuela de Responsables MCC

COLABORACIONES 


           CLAUSURA DEL CURSILLO 53, marzo 2012                                                                                      


Alguien dijo en una ocasión, que “no existe nada más bello que derramar lágrimas, cuando van seguidas de una sonrisa”.
En la Clausura de un Cursillo de Cristiandad se llora y se ríe al mismo tiempo.
He compartido con algunos de los nuevos cursillistas y entre otras cosas me dicen, que yo lloré en la Clausura del Cursillo 53, que me emocioné en la Clausura.
Os puedo asegurar que a mis sesenta y dos años de edad, ya sólo me hace llorar y reír al mismo tiempo, mi nieto de cinco meses y una Clausura de Cursillos de Cristiandad; es decir, sólo me hace sentir verdaderamente alegre ¡EL MILAGRO DE LA VIDA! El milagro de la vida en un recién nacido, y el milagro de aquellos que vuelven a nacer del agua y del Espíritu de Dios, como dice la canción “hay que nacer del Señor”.
Se definió al Cursillo 53, como el Cursillo de la Paz y la Alegría. Os remito un resumen de algunas frases que se pronunciaron en las resonancias. Son frases dichas con el corazón, por lo que para mí tienen todas igual importancia.
-Sin la Comunidad nos perdemos- -Alegría- -Cercanía de Dios- -Nunca me arrepentiré- -Sentir la llamada de Dios- -Salgo con mucha Paz- -Tenía roto el corazón y salgo con un corazón nuevo- -Contenta y agradecida- -Paz interior y amor para repartir- -Mis padres tenían razón- -La Comunión de los Santos funciona- -La mejor experiencia de Dios- -He conocido a los hermanos- -Más intenso que un Cursillo pre matrimonial- -He conocido al Señor y a los hermanos- -¡Alucinado!- -Diferencia abismal en mi vida- -Dios tiene sus tiempos y sus intenciones- -Balsa de amor y de cariño- -El Señor cuando te coge de la mano no te suelta- -Encantada con Cristo- -Conocer a los hermanos- -Experiencia de Dios- -Intenso y enriquecedor- -Emoción inmensa- -Conocer a los hermanos y alumbrar a los demás- -Abierto el corazón- -Me voy llena de Paz- -Reafirmada en la Fe- -Amor a la Familia- -El Señor te da el ciento por uno- -Juntos hemos llorado y compartido mucho- -Venir juntos un regalo del Señor. Perseverar- -Trasmitir el mensaje a la familia y dejarse llevar por Dios- -¿El mejor tratamiento de belleza? ¡Un Cursillo de Cristiandad!- -Saberse levantar, cada vez que uno cae- -Hemos de formarnos para saber defender al Señor- -Dios habla claro. A veces con una mirada es suficiente- -El Cursillo es una repesca. Hasta a los consagrados nos da un “revolcón”- -Tratarnos con gratuidad sin esperar nada a cambio. Una invitación a fiarnos de Dios- -Notar la presencia de Dios en nosotros y que la noten los demás.
Estar con el Señor cuestión de vida o muerte. La labor de los seglares es como el rocío, como el agua de abril o mayo. Con el Señor a todas partes, sin el Señor a ninguna. Hemos de formar un verdadero ejército para traer a todos. Hemos de comunicarlo a todos. ¡A por ellos! ¡A por absolutamente todos! 
Gracias a todos por estar ahí, y gracias aquellos que no pudieron estar.
¡En la Clausura del Cursillo 54, hemos de estar muchos más!
Eso es lo que me maravilla del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, sales de la Clausura del Cursillo y ya no existe ninguna diferencia entre los hermanos. Ya todos tenemos la misma responsabilidad y la misma tarea, ¡llevar almas al Señor! Cada uno con los dones que el Señor le haya dado, pero todos a trabajar a la viña del Señor.
¡El Cursillo 54 ya está en marcha, hemos de echar las redes! El equipo ya se reúne hoy miércoles 21. Tenemos que rezar por ellos. ¡ÁNIMO! ¡Jesucristo y nosotros, constituímos MAYORÍA APLASTANTE!
Un abrazo inmenso para todos, en especial para los hermanos del Cursillo 53.

¡DE COLORES! 
Manuel Jesús


ESTUDIANDO A SAN PABLO
 
A San Pablo, se le ha tachado de misógino a raiz de su primera carta a los Corintios. Para defender esta postura que nos resulta extraña, nuestro querido sacerdote Jesús García Hernando, ha hecho un estudio que me ha hecho llegar, y que reduciendo en algo su contenido (con su permiso), os presento.
Para abreviar, puesto que el espacio es insuficiente, os invito primero a leer 1 Cor, 2-16 y 14, 33b-36.

1º Acentúa la diferencia entre varón y mujer y la sumisión de ésta a aquel, en 3-10 y en 11-12, suaviza la postura: el uno está supeditado al otro, y los dos constituyen un todo. En 13-15, hace una llamada al sentido común, en 16 apela a la unidad y a evitar desuniones y pérdida de tiempo.
Parece ser que los corintios se habían quejado a Pablo, oralmente o por escrito, de que algunas mujeres no deseaban mantener la fidelidad a las tradiciones y oraban y profetizaban sin velo. Entre muchas mujeres de Corinto había una corriente que, apelando a la igualdad entre hombre y mujer, defendida por San Pablo en Gal 3, 28, no veían la razón de llevar velo, ya que esto era una señal de sumisión al varón. La costumbre judía de cubrirse las mujeres la cabeza, es una de las tradiciones judías muy arraigadas también en las comunidades cristianas. Ante el peligro de que la nueva situación pueda causar escándalo, Pablo decide oponerse tajantemente a este trastorno del “orden natural de las cosas”.
Los vv. 6-7 ponen a la mujer entre la espada y la pared: “O se pone el velo, o que se rape”; compara a la mujer sin velo, con la mujer que lleva rapada la cabeza, la prostituta. En aquella época, la mujer rapada era mujer degradada por la prostitución o adulterio, incluso entre los bárbaros.
El Génesis habla de imagen y semejanza, no de gloria de Dios. Esta imagen y semejanza es tanto del hombre como de la mujer (Gén 1, 26-27). Pablo, en cambio, en el vérsiculo 7, habla de imagen y gloria de Dios, limitándolo sólo al varón. Está claro que lo que quiere enfatizar no es la igualdad, sino la diferencia: La mujer fue creada para el varón (Gn 2, 20-21). La gloria de la mujer consistirá en ser la compañera del varón.
Cuando se espera que la conclusión sea: “Por todo ello, la mujer debe cubrir su cabeza”, Pablo afirma en el versículo 10 “debe cubrirse por razón de los ángeles”. Para los judíos, los ángeles eran los guardianes del orden creado y velaban por la santidad de las celebraciones, por tanto, el desvelo de las mujeres que participaban activamente en las celebraciones, era una alteración indebida y un atentado contra la santidad divina, que los ángeles debían preservar.
En 13-15, Pablo argumenta con algo que pertenece al orden natural y debe imponerse al sentido común,  apelando al buen juicio de los corintios: “Juzgad vosotros mismos”, es decir: no es apropiado que una mujer rece descubierta; según la naturaleza, el hombre debe llevar el cabello corto y la mujer largo. Esta es una observación cultural y artística. En el mundo greco-romano, en todas las estatuas e imágenes, el varón aparece con el pelo corto y la mujer con pelo largo.
La razón fundamental de Pablo para que lleven velo, no es tanto el tema de la sumisión de la mujer al varón, cuánto el de evitar el escándalo que supondría que las mujeres fuesen desveladas.
San Pablo no tiene nada en contra de que oren y profeticen; el único problema es que lo hagan desveladas, pues esto era chocante y podría llegar a ser escandaloso, ya que no se hacía en ninguna otra comunidad
En Cor 14, 33b-35, leemos: “Como en todas las iglesias de los santos, las mujeres cállense en las asambleas, porque no les toca a ellas hablar, sino vivir sujetas, como dice la ley. Si quieren aprender algo, que en casa pregunten a sus maridos, porque no es decoroso para la mujer hablar en la iglesia”.
Estos versículos, nada tienen que ver con la temática precedente ni con lo que prosigue: “Los espíritus de los profetas, están sujetos a los profetas, porque Dios no es Dios de confusión, sino de paz. ¿Acaso la palabra de Dios salió de vosotros, o sólo a vosotros ha llegado? Si alguno piensa que es profeta o espiritual, reconozca que lo que os escribo es mandamiento del Señor”.

Los estudiosos de San Pablo, han llegado a la conclusión de que este texto no es original de San Pablo, ya que si Pablo permitía a las mujeres profetizar, ¿cómo lo iban a hacer calladas?.
Este texto es posterior a San Pablo, así lo entendieron desde la antiguedad el Codex Sinaítico, entre otros las mujeres en las asambleas litúrgicas en 1 Cor”.

                                     Jesús García Hernando pbro.
de la cruz a la luz
Los hombres ilustres, ponen su arte al servicio de la religión. 
Sólo la fe, puede mover 
mentes y manos 
para dotarlas del arte 
más esplendoroso, 
digno de nuestro Salvador. (Pigar)
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ECO de COLORES
SECRETARIADO DIOCESANO MCC ALCALÁ DE HENARES

   Nº 104 - MARZO -  2012

DE NUESTRO CONSILIARIO



DESEAR A CRISTO
El deseo es lo más humano que hay. Detrás de cada cosa que hacemos se oculta siempre un deseo de plenitud, de verdad, de bien. Nosotros deseamos lo que, de hecho, estimamos como un valor. Por eso el deseo es el fenómeno revelador de lo humano: dime lo que deseas y te diré quien eres. Donde está tu tesoro, allí estará tu corazón.
Benedicto XVI en la exhortacion apostólica Sacramentum Caritatis dice: “San Agustín, con un penetrante conocimiento de la realidad humana, puso de relieve cómo el hombre se mueve espontáneamente, y no por coacción, cuando se encuentra ante algo que lo atrae y le despierta el deseo. Así pues, al preguntarse sobre lo que puede mover al hombre por encima de todo y en lo más íntimo, el santo obispo exclama: « ¿Ama algo el alma con más ardor que la verdad? ».En efecto, todo hombre lleva en sí mismo el deseo indeleble de la verdad última y definitiva. Por eso, el Señor Jesús, « el camino, la verdad y la vida » (Jn 14,6), se dirige al corazón anhelante del hombre, que se siente peregrino y sediento, al corazón que suspira por la fuente de la vida, al corazón que mendiga la Verdad. En efecto, Jesucristo es la Verdad en Persona, que atrae el mundo hacia sí. « Jesús es la estrella polar de la libertad humana: sin Él pierde su orientación, puesto que sin el conocimiento de la verdad, la libertad se desnaturaliza, se aísla y se reduce a arbitrio estéril. Con Él, la libertad se reencuentra”.
Lo que deseamos, en definitiva, es crecer en familiaridad con Cristo. Ojalá tengamos una estima mayor de Cristo, más potente, tan potente que poco a poco nuestro deseo se desplace más hacia Él.  Para desear así hace falta descubrir quien es realmente Cristo, porque si no, no lo deseamos.
Este santo deseo se convierte en motor de nuestra acción. De él nace el entusiasmo del apostolado, el echar las redes sin cansarnos. Personas con este deseo son la luz de Cursillos y el gozo de la Iglesia. El pobre de espíritu es el que deja espacio al Señor, tiene el corazón lleno de su presencia (lo contrario de la presunción, de querer resolver nuestra vida nosotros solos). Nuestra se juega en el deseo y pide con certeza que de Él venga nuestra felicidad. Nuestro ideal es Cristo.

Él cuenta con nosotros y nosotros con su gracia. Pedimos vivir con esta intensidad.
Dios os bendiga.        DE COLORES                   Javier Ortega Martín


 DE NUESTRA PRESIDENTA 
DÍAS DE GRACIA Y CONVERSIÓN

La Iglesia con la mejor pedadogía del mundo y también con su amor de madre, nos vuelve a proponer como cada año: La oración, la limosna y el ayuno.
La oración ya sabemos que es el oxígeno del alma, sin ella todo será hacer por hacer, (dar puntadas sin hilo) que me habéis oído más veces. El ayuno necesario para templar nuestro cuerpo; no podemos decirle a todo que sí y movernos por apetencias, ello nos ayudará a robustecer y templar nuestro carácter, y la limosna. Un par de cuestiones para aclarar bien en qué consiste y cómo hemos de hacerla.
Hay que saber según la Sagrada Escritura que no se refiere o limita solo al aspecto material como a veces podemos pensar. La limosna es un gesto de bondad del hombre para con sus hermanos, una imitación de los gestos de Dios. De ahí que la limosna esté al alcance de todos, pues todos podemos sembrar infinitos gestos de bondad, a lo largo del día y por tanto a lo largo de nuestra vida.
Siempre que respondemos a alguien con un gesto de benevolencia, socorro o bondad estamos haciendo limosna. Cuando tendemos al otro nuestra mano, o nuestra mirada, nuestro pan, o nuestra sonrisa estamos haciendo limosna. Como vemos, es más que el socorro material y para ser auténtica tiene mucho que ver con el modo y la intención con que la hagamos. Tiempo este de gracia que debemos no perder.
Tenemos a las puertas el Cursillo nº53 bajo el patrocinio de San José, que será una vez más un regalo para todos los que participamos en él.
Me gustaría deciros a todos, aunque ya lo sabeis, que tenemos que estar muy orgullosos de que el Señor vuelva a confiar en nosotros para llevar a cabo esta tarea, y cuando digo todos, implico a todas las Ultreyas, es decir a toda la Comunidad que debe sentirse llamada a dar lo mejor de sí para que esto sea posible. Lejos de pavonearnos por ser elegidos, la responsabilidad es grande, no impide la alegría de saber que el Maestro se fía de nosotros y nos recuerda el panorama que tenemos en la calle y la necesidad que hay de que le facilitemos a las personas ese encuentro.
El problema del hombre de hoy es que está dominado por la soberbia y el orgullo, ha organizado su vida al margen de Dios al que parece no necesitar para nada. Por otra parte la ignorancia religiosa, que experimentamos en nuestros días, está llevando a muchos bautizados a la fabricación de ídolos que no pueden salvar y a la utilización de Dios como si se tratase de un objeto de consumo. Como consecuencia de esta distorsión de la figura de Dios, el ser humano se encuentra huérfano y triste sin esperanza de salvación. Si se basta por sí mismo y no necesita a Dios para qué perder el tiempo en conocerlo y en convertirse a Él. A pesar de todo esto, Dios permanece siempre fiel y día tras día saldrá a nuestro encuentro; el próximo Cursillo puede ser una excelente oportunidad para ese encuentro y descubrirle como el mayor tesoro de nuestra vida.
Os recuerdo que la Clausura será el día 19 San José, a las 8 de la tarde, en el Verbum Dei  que esperamos no la olvidéis, no deja de ser un acto más del Cursillo en el que más de una persona ha descubierto el valor de no caminar sola y el corazón se ensancha al ver que la Igesia esta viva, alegre y es joven.
Que estos días de gracia nos hagan volver la mirada de nuevo hasta Jesús y nos cambien nuestro corazón.e colores.
                                                                          Juana Mari Herraiz
                                                                                                                 Presidenta Diocesana MCC 



 DE NUESTRA ESCUELA


Con la Carta apostólica “Porta fidei” el Santo Padre Benedicto XVI ha proclamado un Año de la fe, que comenzará el 11 de octubre de 2012, en el quincuagésimo aniversario de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II, y concluirá el 24 de noviembre de 2013, Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo.
Este año será una ocasión propicia para que todos comprendamos con mayor profundidad que el fundamento de la fe cristiana es «el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» (Benedicto XVI, “Deus caritas est”). Fundada en el encuentro con Jesucristo resucitado, la fe podrá ser redescubierta integralmente y en todo su esplendor. «También en nuestros días la fe es un don que hay que volver a descubrir, cultivar y testimoniar... el Señor nos conceda a todos la gracia de vivir la belleza y la alegría de ser cristianos» (Benedicto XVI, Homilía en la Fiesta del Bautismo del Señor, 10 de enero de 2010).
El comienzo del Año de la fe coincide con el recuerdo agradecido de dos grandes eventos que han marcado el rostro de la Iglesia de nuestros días: los cincuenta años pasados desde la apertura del Concilio Vaticano II por voluntad del Beato Juan XXIII (1 de octubre de 1962) y los veinte años desde la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica, legado a la Iglesia por el Beato Juan Pablo II (11 de octubre de 1992).
Como ya nos va indicando nuestro Consiliario, Javier, es bueno plantearnos ¿por qué creo? ¿por qué soy católico?
En nuestro blog estamos dando algunas razones, a la luz de la Palabra de Dios:
SOY CATÓLICO PORQUE…
1.- Creo en un Dios tan enamorado del hombre que le envió a su único Hijo para enseñarnos a ser felices
            “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo Único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Juan 3,16)
2.- … Le he dicho “sí” a Jesús, quien nos enseña una manera nueva de amar en plenitud. Le he acogido en mi vida y sigo sus pasos.
“La Verdad y el Don amoroso nos llegó por medio de Jesucristo. Nadie ha visto a Dios jamás, pero el Hijo Único de Dios nos lo dio a conocer” (Juan 1, 17-18)
3.- … Creo que Dios sigue actuando en medio de nosotros: Su Espíritu Santo está presente, nos anima a cambiar de vida y nos impulsa a seguir el camino abierto por Jesús.
“Porque Dios ha llenado  con su amor nuestro corazón por medio del Espíritu Santo que se nos ha dado” (Romanos 5,5).

    (... y continuamos). Visita nuestro blog: cursillosdealcala.blogspot.com y suscríbete. Es gratis.
¿Qué razones tienes tú? ¿Qué motiva tu fe? ¿Por qué crees? Es interesante ir dando respuestas a estas preguntas.
El Año de la fe desea contribuir a una renovada conversión al Señor Jesús y al redescubrimiento de la fe, de modo que todos los miembros de la Iglesia sean para el mundo actual testigos gozosos y convincentes del Señor resucitado, capaces de señalar la “puerta de la fe” a tantos que están en búsqueda de la verdad. Esta “puerta” abre los ojos del hombre para ver a Jesucristo presente entre nosotros «todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28, 20). Él nos enseña cómo «el arte del vivir» se aprende «en una relación intensa con él» (Benedicto XVI). «Con su amor, Jesucristo atrae hacia sí a los hombres de cada generación: en todo tiempo, convoca a la Iglesia y le confía el anuncio del Evangelio, con un mandato que es siempre nuevo. Por eso, también hoy es necesario un compromiso eclesial más convencido en favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe». (Benedicto XVI, Carta apost. Porta fidei, n. 7).
Fe, conversión, evangelización... van unidas.
Qué interesante es nuestra labor como Cursillistas: acercar a las personas a Cristo, ponerlas delante de Él. Que le conozcan, que le amen, que confíen en Él... mostrarles “el arte de vivir” junto al que da la Vida, la llena de sentido y alegría.
Nuestro Cursillo 53 está ahí: oremos confiadamente al Señor y en su nombre echemos las redes para que muchas personas tengan la dicha de tenerlo a Él en el centro de su vida.



                                                                             Mercedes 
                                          
                                                                                    Coordinadora Escuela Responsables MCC


COLABORACIONES 

ORAR EN CUARESMA

( De Gaspar Bustos Álvarez; delegado para el Clero )

Hoy estoy escribiendo de noche. Ello me ayuda a situarme mejor en el silencio y la soledad del Tabor. La montaña de la oración, “montaña alta”, dice el Evangelio... está sin embargo al alcance de todos; basta con dejar abajo todo nuestro lastre de pecado y remontar nuestro espíritu a Dios. La noche con su silencio, ayuda. Esta oración que se eleva sobre todo y se centra en Dios, en Jesús, en la Trinidad, nos transforma, nos cambia. Es una noche de fe pero “noche amable más que la alborada, noche que juntaste Amado con amada; amada en el Amado transformada” (San Juan de la Cruz).
Mucha gente reza, o intenta rezar; a veces, leen o cantan... pero no toman altura. No saben, o no pueden o simplemente no quieren dejar en la llanura todos los deseos y apegos desordenados del corazón. No se esfuerzan en liberarse, y así se quedan en “aves de corral”, decía Santa Teresa. No vuelan como águilas. No ponen los ojos del todo en Dios. Así no pueden ser transformados.
No se trata de algo espectacular, ni llamativo. Es algo muy sencillo pero muy vivo, íntimo y exigente. Dios nos llama a la intimidad con Él. Sólo nos pide un corazón libre, que rompa cadenas o hilos, da igual. Si no se rompen no se puede volar. Libres en el corazón podemos pues elevar nuestra mente y nuestro espíritu a Dios. Pensar en Él, dejar que el corazón se encienda, se enamore. Así nos disponemos para que el Señor nos transforme. Así viviremos vida divina sin dejar de ser humanos. Así toda nuestra actividad tendrá un sello divino único que nos hace santos.
¿Cómo es posible que sabiendo por fe estas grandezas nos pasemos la vida entregados a bagatelas sin sentido y que un día dejaremos?
Cuaresma, recojamos el Espíritu, mortifiquemos lo desordenado que haya en nosotros; practiquemos el desprendimiento y oremos, no unos minutos pasajeros, sino esas horas muertas que dedicamos a la tele, a la  diversión, a la vanidad; oremos, sí, con toda el alma y Dios se nos dará como sólo Él sabe y puede darse. 

La cuaresma es desierto. Desierto que no recorremos solos, gracias a Dios. Es el Pueblo todo de Dios el que en estos días, apoyados los unos en los otros, nos adentramos en el desierto de la austeridad penitencial, buscando el “tesoro escondido” que el mundo no conoce: el de la experiencia viva y transformante del amor de un Dios que “por nosotros y por nuestra salvación bajó del cielo” para dar la vida por sus amigos.                                                                        (de la revista pinceladas)


¡ Santa Cuaresma, hermanos¡ ¡De colores!              Julián del Cerro





LOS OJOS DE LA LIMOSNA

Queridos amigos y hermanos: paz y bien. A pesar de los fríos invernales, sube la temperatura cuando ves las estadísticas paradójicamente escalofriantes de la gente que se queda sin trabajo. Llevo dos años en Asturias y de un modo tremendo he visto como gente se queda al pairo, cuando se va al paro en unas cifras que crecen sin cesar. Detrás de la estadística que nos devora, hay siempre rostros de personas, cuadros familiares, situaciones humanas que nos llenan de preocupación por todas las derivas que entrañan estos números de gentes que van al abismo de la incertidumbre. Una mención especial tienen los jóvenes que no han estrenado siquiera su primer trabajo o que apenas comenzado han quedado sin él. En medio de esta vorágine desalentadora, los cristianos comenzamos ahora la Cuaresma. El Papa en su mensaje para este tiempo litúrgico que empezamos nos habla de cómo hemos de reflexionar sobre el corazón de la vida cristiana: la caridad. Dice él que hemos de fijarnos en el hermano para mirarle con los ojos de Dios. “Este es un tiempo propicio para que, con la ayuda de la Palabra de Dios y de los Sacramentos, renovemos nuestro camino de fe, tanto personal como comunitario. Se trata de un itinerario marcado por la oración y el compartir, por el silencio y el ayuno, en espera de vivir la alegría pascual. Y uno de los gestos con los que expresamos la conversión y el compartir es el que a través de nuestra historia bimilenaria hemos concretado en la limosna. No se trata de un gesto sobrante de sobras inútiles, sino un modo con el que queremos acercarnos con respeto a las personas concretas con las que compartir lo que tenemos.
Semejante actitud no se explica por un altruismo conmovido sin más, sino que lo aprendemos del ejemplo soberano y supremo del mismo Dios que siendo rico se hizo pobre por amor a los hombres. El Señor no es un poderoso que se permite firmar cheques a troche y moche, sin despeinarse su plateada cabellera mientras sigue cómodamente en su poltrona de algodón. Ha querido abrazarnos en todas nuestras pobrezas, en todos nuestras penurias que nos dejan desempleados, parados, sin arraigo ni fundamento en todo cuanto necesitamos para vivir con dignidad, con verdad, con alegría y esperaza.
Como dice Benedicto XVI en su mensaje para la Cuaresma, “el gran mandamiento del amor al prójimo exige y urge a tomar conciencia de que tenemos una responsabilidad respecto a quien, como yo, es criatura e hijo de Dios: el hecho de ser hermanos en humanidad y, en muchos casos, también en la fe, debe llevarnos a ver en el otro a un verdadero alter ego, a quien el Señor ama infinitamente. Si cultivamos esta mirada de fraternidad, la solidaridad, la justicia, así como la misericordia y la compasión, brotarán naturalmente de nuestro corazón. El Siervo de Dios Pablo VI afirmaba que el mundo actual sufre especialmente de una falta de fraternidad: «El mundo está enfermo. Su mal está menos en la dilapidación de los recursos y en el acaparamiento por parte de algunos que en la falta de fraternidad entre los hombres y entre los pueblos»”.
Para eso Él se hizo hombre, para recorrer nuestros senderos fatigando nuestras cuestas arriba, modulando nuestras cuestas abajo, o llaneando nuestros caminos llanos. Pero ahí se topó Jesucristo con todos nuestros sobresaltos, nuestras dificultades, nuestros cansancios y contradicciones. Lo vemos en cada rincón de la humanidad cuando ésta se enferma, se trampea, se parte por dentro hasta romperse o se enfrenta por fuera hasta herirse. ¡Cuántas historias con las que Él se cruzó y a las que quiso acercar la luz, la verdad, la bondad, el perdón, la gracia de volver a comenzar!
Un Dios así de limosnero, nos enseña que la limosna más importante es la de darse a uno mismo: nuestro tiempo, nuestros talentos, lo que podemos ser cada cual, y no sólo lo que tenemos o aquello que poseemos de más. La moneda primera que debmos dar es la que representa nuestra propia vida precisamente en aquello que somos ricos ante los hermanos que son pobres de cuanto a nosotros se nos ha dado: la fe, la esperanza, el amor. Y esto se traduce en escucha, en acogida, en misericordia, en paz… mirando a los demás como son mirados por Dios y teniendo ante ellos esas entrañas entrañables que nos hacen testigos suyos.
Lógicamente, tras esa moneda de entregar nuestra vida vienen otras. Porque puedo tener cosas y recursos materiales que me hacen rico frente a los que tienen menos o no tienen nada. No sólo el dinero, pero también el dinero. Mirar al otro, fijarme en el otro, y preguntarme qué moneda, qué limosna puedo darle de lo que soy y de lo que tengo. Seguro que habrá tantas cosas con las que acercarme con respeto y caridad, llenando su corazón de alegría y su futuro inmediato de esperanza y de paz.
Recibid mi afecto y mi bendición.                         (Jesús Sanz Montes, ofm. Arzobispo de Oviedo)


MENSAJE DE S.S. BENEDICTO XVI PARA LA CUARESMA 2.012

«Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras» (Hb 10, 24)

Queridos hermanos:
La Cuaresma nos ofrece una vez más la oportunidad de reflexionar sobre el corazón de la vida cristiana: la caridad. En efecto, este es un tiempo propicio para que, con la ayuda de la Palabra de Dios y de los Sacramentos, renovemos nuestro camino de fe, tanto personal como comunitario. Se trata de un itinerario marcado por la oración y el compartir, por el silencio y el ayuno, en espera de vivir la alegría pascual.
Este año deseo proponer algunas reflexiones a la luz de un breve texto bíblico tomado de la Carta a los Hebreos: «Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras» (10,24). Esta frase forma parte de una perícopa en la que el escritor sagrado exhorta a confiar en Jesucristo como sumo sacerdote, que nos obtuvo el perdón y el acceso a Dios. El fruto de acoger a Cristo es una vida que se despliega según las tres virtudes teologales: se trata de acercarse al Señor «con corazón sincero y llenos de fe» (v. 22), de mantenernos firmes «en la esperanza que profesamos» (v. 23), con una atención constante para realizar junto con los hermanos «la caridad y las buenas obras» (v. 24). Asimismo, se afirma que para sostener esta conducta evangélica es importante participar en los encuentros litúrgicos y de oración de la comunidad, mirando a la meta escatológica: la comunión plena en Dios (v. 25). Me detengo en el versículo 24, que, en pocas palabras, ofrece una enseñanza preciosa y siempre actual sobre tres aspectos de la vida cristiana: la atención al otro, la reciprocidad y la santidadpersonal.
1. “Fijémonos”: la responsabilidad para con el hermano.
El primer elemento es la invitación a «fijarse»: el verbo griego usado es katanoein, que significa observar bien, estar atentos, mirar conscientemente, darse cuenta de una realidad. Lo encontramos en el Evangelio, cuando Jesús invita a los discípulos a «fijarse» en los pájaros del cielo, que no se afanan y son objeto de la solícita y atenta providencia divina (cf. Lc 12,24), y a «reparar» en la viga que hay en nuestro propio ojo antes de mirar la brizna en el ojo del hermano (cf. Lc 6,41). Lo encontramos también en otro pasaje de la misma Carta a los Hebreos, como invitación a «fijarse en Jesús» (cf. 3,1), el Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra fe. Por tanto, el verbo que abre nuestra exhortación invita a fijar la mirada en el otro, ante todo en Jesús, y a estar atentos los unos a los otros, a no mostrarse extraños, indiferentes a la suerte de los hermanos...
La atención al otro conlleva desear el bien para él o para ella en todos los aspectos: físico, moral y espiritual. La cultura contemporánea parece haber perdido el sentido del bien y del mal, por lo que es necesario reafirmar con fuerza que el bien existe y vence, porque Dios es «bueno y hace el bien» (Sal 119,68). El bien es lo que suscita, protege y promueve la vida, la fraternidad y la comunión. La responsabilidad para con el prójimo significa, por tanto, querer y hacer el bien del otro, deseando que también él se abra a la lógica del bien; interesarse por el hermano significa abrir los ojos a sus necesidades. La Sagrada Escritura nos pone en guardia ante el peligro de tener el corazón endurecido por una especie de «anestesia espiritual» que nos deja ciegos ante los sufrimientos de los demás. El evangelista Lucas refiere dos parábolas de Jesús, en las cuales se indican dos ejemplos de esta situación que puede crearse en el corazón del hombre. En la parábola del buen Samaritano, el sacerdote y el levita «dieron un rodeo», con indiferencia, delante del hombre al cual los salteadores habían despojado y dado una paliza (cf. Lc 10,30-32), y en la del rico epulón, ese hombre saturado de bienes no se percata de la condición del pobre Lázaro, que muere de hambre delante de su puerta (cf. Lc 16,19). En ambos casos se trata de lo contrario de «fijarse», de mirar con amor y compasión.
¿Qué es lo que impide esta mirada humana y amorosa hacia el hermano? Con frecuencia son la riqueza material y la saciedad, pero también el anteponer los propios intereses y las propias preocupaciones a todo lo demás. Nunca debemos ser incapaces de «tener misericordia» para con quien sufre; nuestras cosas y nuestros problemas nunca deben absorber nuestro corazón hasta el punto de hacernos sordos al grito del pobre. En cambio, precisamente la humildad de corazón y la experiencia personal del sufri-
miento pueden ser la fuente de un despertar interior a la compasión y a la empatía: ” El justo reconoce los derechos del pobre, el mal-
vado es incapaz de conocerlos» (Pr 29,7). Se comprende así la bienaventuranza de «los que lloran» (Mt 5,4), es decir, de quienes son capaces de salir de sí mismos para conmoverse por el dolor de los demás. El encuentro con el otro y el hecho de abrir el corazón a su necesidad son ocasión de salvación y de bienaventuranza.

2. “Los unos en los otros”: el don de la reciprocidad.
Este ser «guardianes» de los demás contrasta con una mentalidad que, al reducir la vida sólo a la dimensión terrena, no la considera en perspectiva escatológica y acepta cualquier decisión moral en nombre de la libertad individual. Una sociedad como la actual puede llegar a ser sorda, tanto ante los sufrimientos físicos, como ante las exigencias espirituales y morales de la vida. En la comunidad cristiana no debe ser así. El apóstol Pablo invita a buscar lo que «fomente la paz y la mutua edificación» (Rm 14,19), tratando de «agradar a su prójimo para el bien, buscando su edificación» (ib. 15,2), sin buscar el propio beneficio «sino el de la mayoría, para que se salven» (1 Co 10,33). Esta corrección y exhortación mutua, con espíritu de humildad y de caridad, debe formar parte de la vida de la comunidad cristiana.
Los discípulos del Señor, unidos a Cristo mediante la Eucaristía, viven en una comunión que los vincula los unos a los otros como miembros de un solo cuerpo. Esto significa que el otro me pertenece, su vida, su salvación, tienen que ver con mi vida y mi salvación. Aquí tocamos un elemento muy profundo de la comunión: nuestra existencia está relacionada con la de los demás, tanto en el bien como en el mal; tanto el pecado como las obras de caridad tienen también una dimensión social. En la Iglesia, cuerpo místico de Cristo, se verifica esta reciprocidad: la comunidad no cesa de hacer penitencia y de invocar perdón por los pecados de sus hijos, pero al mismo tiempo se alegra, y continuamente se llena de júbilo por los testimonios de virtud y de caridad, que se multiplican. «Que todos los miembros se preocupen los unos de los otros» (1 Co 12,25), afirma san Pablo, porque formamos un solo cuerpo. La caridad para con los hermanos, una de cuyas expresiones es la limosna —una típica práctica cuaresmal junto con la oración y el ayuno—, radica en esta pertenencia común. Todo cristiano puede expresar en la preocupación concreta por los más pobres su participación del único cuerpo que es la Iglesia. La atención a los demás en la reciprocidad es también reconocer el bien que el Señor realiza en ellos y agradecer con ellos los prodigios de gracia que el Dios bueno y todopoderoso sigue realizando en sus hijos. Cuando un cristiano se percata de la acción del Espíritu Santo en el otro, no puede por menos que alegrarse y glorificar al Padre que está en los cielos (cf. Mt 5,16).

3. “Para estímulo de la caridad y las buenas obras”: caminar juntos en la santidad.Esta expresión de la Carta a los Hebreos (10, 24) nos lleva a considerar la llamada universal a la santidad, el camino constante en la vida espiritual, a aspirar a los carismas superiores y a una caridad cada vez más alta y fecunda (cf. 1 Co 12,31-13,13). La atención recíproca tiene como finalidad animarse mutuamente a un amor efectivo cada vez mayor, «como la luz del alba, que va en aumento hasta llegar a pleno día» (Pr 4,18), en espera de vivir el día sin ocaso en Dios. El tiempo que se nos ha dado en nuestra vida es precioso para descubrir y realizar buenas obras en el amor de Dios. Así la Iglesia misma crece y se desarrolla para llegar a la madurez de la plenitud de Cristo (cf. Ef 4,13). En esta perspectiva dinámica de crecimiento se sitúa nuestra exhortación a animarnos recíprocamente para alcanzar la plenitud del amor y de las buenas obras...
Ante un mundo que exige de los cristianos un testimonio renovado de amor y fidelidad al Señor, todos han de sentir la urgencia de ponerse a competir en la caridad, en el servicio y en las buenas obras (cf. Hb 6,10). Esta llamada es especialmente intensa en el tiempo santo de preparación a la Pascua. Con mis mejores deseos de una santa y fecunda Cuaresma, os encomiendo a la intercesión de la Santísima Virgen María y de corazón imparto a todos la Bendición Apostólica.

                                                                           BENEDICTUS PP. XVI

 



ANUNCIACIÓN DE MARIA DE “EL GRECO”
Día 26 marzo
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ECO de COLORES
SECRETARIADO DIOCESANO MCC ALCALÁ DE HENARES

   Nº 103 - FEBRERO -  2012

DE NUESTRO CONSILIARIO


Hace unos dias la liturgia nos ofrecía un texto precioso que narra como el Señor se aparece a Salomón y le dice: "Pídeme lo que deseas que te dé". Salomón no pide larga vida, ni riquezas, ni la eliminación de sus enemigos; pide, en cambio, al Señor: «Concede, pues, a tu siervo un corazón atento para juzgar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal». Y el Señor lo escuchó, de modo que Salomón llegó a ser célebre en todo el mundo por su sabiduría y sus rectos juicios. (leed 1 R 3, 4-14).
Un «corazón atento» , literalmente un corazón que escucha, es un corazón sabio, prudente; significa entonces una conciencia que sabe escuchar, que es sensible a la voz de la verdad y, por eso, es capaz de discernir el bien del mal. Un corazón docil a la voluntad de Dios. Es este el gran tesoro que hace de nosotros reflejo de la gloria de Dios.
Es este el secreto del nuevo evangelizador: un corazón que escucha la Palabra de Dios que se goza en la voluntad de Dios, que busca sus caminos.
 El Papa en la celebración del Sínodo sobre la Palabra de Dios recordaba que "la tarea prioritaria de la Iglesia, al inicio de este nuevo milenio, consiste ante todo en alimentarse de la Palabra de Dios, para hacer eficaz el compromiso de la nueva evangelización, del anuncio en nuestro tiempo. Ahora es necesario que esta experiencia eclesial sea llevada a todas las comunidades; es preciso que se comprenda la necesidad de traducir en gestos de amor la Palabra escuchada, porque sólo así se vuelve creíble el anuncio del Evangelio, a pesar de las fragilidades humanas que marcan a las personas. Esto exige, en primer lugar, un conocimiento más íntimo de Cristo y una escucha siempre dócil de su Palabra".
El fruto de nuestro movimiento de Cursillos, la vitalidad de sus Ultreyas y grupos, el empuje de la escuela dependerá en gran medida de la apertura de nuestro corazón a la Palabra de Dios. Ojalá seamos cada vez más enamorados de la Palabra de Dios , la conozcamos más, la meditemos con asiduidad,  la oremos con devoción. Que ella sea nuestro pan, nuestro alimento, nuestro gozo.
Oremos  para que de la escucha renovada de la Palabra de Dios, bajo la acción del Espíritu Santo, brote una auténtica renovación de nuestra vida cristiana tanto a nivel personal como comunitario.
Pedimos la ayuda de la Virgen María, Sede de la Sabiduría. Su «corazón» está perfectamente «atento» a la voluntad del Señor. Que ella nos ayude también a nosotros a formarnos, con la gracia de Dios, una conciencia siempre abierta a la verdad y sensible a la justicia, para servir al reino de Dios. Con ella repetimos: Hágase en mí según tu Palabra.
Dios os bendiga.        DE COLORES                       Javier OrtegaMartín
                                                       
                                                          DE NUESTRA PRESIDENTA
Queridos hermanos y amigos:
Cuatro años después de haberse proclamado el dogma de la Inmaculada Concepción, se apareció la Santísima Virgen a Bernadette, en una gruta cercana a Lourdes. Este mes de febrero se celebra la jornada del enfermo y como es difícil que no haya entre nosotros alguien que esté pasando por este momento o alguno de sus familiares o personas cercanas, quiero dedicar unas líneas a estas personas y además hablar de Nuestra Madre la Virgen de Lourdes que celebramos el día once.
En Lourdes se han sucedido muchos prodigios sobre los cuerpos y más aun sobre las almas. Incontables han sido las curaciones y muchos más quienes han vuelto sanos de las diferentes enfermedades que también puede padecer el alma, habiendo recobrado la fe, con una vida de piedad más fuerte, o con una aceptación amorosa de la voluntad de Dios. La Virgen se muestra siempre como salud de los enfermos y consoladora de los afligidos.
Al meditar en esta fiesta, vemos como el Señor ha querido poner en manos de María, todas las riquezas que los hombres debemos implorar y nos ha dejado en Ella el consuelo del que andamos tan necesitados. Las apariciones a Bernadette son una llamada que nos recuerda la misericordia de Dios, que se ejerce a través de María. Son muchas las necesidades que tenemos. Ella las conoce, nos escucha y quiere que acudamos a su proteción. Pedimos su ayuda en tantas necesidades como nos apremian, en nuestro apostolado, en nuestra vida interior, en aquellos que tenemos a nuestro cargo o a nuestro lado... Quiso Nuestra Madre recordarnos la necesidad de conversión y penitencia; poner de relieve que la humanidad fue redimida en la cruz, el valor redentor actual del dolor, del sufrimiento y de la mortificación voluntaria.Todo esto desde el punto de vista humano desagradable, se convierte en fuente de santificación y apostolado, cuando lo aceptamos con amor y en unión a Jesús. Lo que consideramos un mal, con ojos cristianos puede ser un gran bien.
La enfermedad, la pobreza, el dolor, el fracaso, la falta de trabajo,... pueden ser de gran ayuda para una sincera humildad, al sentirnos necesitados y en especial dependencia de Dios. Sentimos entonces la necesidad de mirar al cielo y fortalecer nuestra esperanza dándonos cuenta de nuestra pequeñez. Nos ayuda a confiar más en Dios, que nunca tienta por encima de nuestras fuerzas y a poner nuestra seguridad en El, en el abandono pleno en sus brazos de Padre. San Agustín nos recuerda que ante cualquier enfermedad o desgracia "hacer todo lo que se pueda y pedir lo que no se puede", pues Él no manda cosas imposibles. Aceptar todo esto es una gran prueba de amor que podemos dar entregándola como oblación y sacrificio por Cristo y para bien de la Iglesia.Todo esto puede ser ocasión que nos de alas que nos levanten hasta Dios. ¡Que diferente la enfermedad acogida con fe y humildad aceptando la voluntad de Dios, de la que por el contrario se recibe, resentido, triste de mal humor! Lourdes, Santuario donde millones de personas de todo tipo y condición se acercan, quizá muchos no lo hubieran experimentado, si no es por la debilidad, o dolor. Juan Pablo II se preguntaba por qué gentes tan diversas acudían a la gruta de las apariciones y se respondía "Porque saben que allí como en Caná está la madre de Jesús" y donde Ella está no puede faltar su hijo.
Acudamos en todo a María, Ella nos atenderá siempre. Nos alcanzará lo que pedimos, o nos conseguirá gracias mayores y más abundantes para que de los "males saquemos bienes" y sea cual sea nuestra situación experimentemos siempre su consuelo.
Que la Virgen de Lourdes que está también en este inicio del Cursillo Nº 53 nos lleve de su mano hasta su Hijo, así como a tantas personas tristes, solas, sufriendo o perdidas, les llegue el anuncio de poder cambiar sus vidas en tres días.
Rezamos por el fruto del encuentro con los sacerdotes, por las jornadas de Escuela y nos ponemos manos a la obra con el Pre-Cursillo cumpliendo nuestra misión de evangelizar.

De colores.
Juana Mari Herraiz
Presidenta Diocesana MCC




                                                   DE NUESTRA ESCUELA



Acabamos de participar el fin de semana del 4 y 5 de febrero en las Jornadas de Dinamización de Escuelas promovidas por el Secretariado Nacional, para revitalizar todas las Escuelas de España. Esta dinamización consta de 3 partes: Espiritualidad, Escuela y Metodología. Nuestra Escuela de Alcalá ya ha participado en las dos primeras y nos queda la metodológica a realizarse el próximo curso.
El año pasado tuvimos la parte de dinamización correpondiente a la parte espiritual y fue una gran alegría. Fueron unos auténticos “ejercicios espirituales de colores”, propios de nuestro carisma. Y dado que fuimos muchos los asistentes por nuestra Escuela, nos los dieron a nosotros solitos en la casa María Madre de Guadalajara. Los vivimos como un verdadero regalo.

En esta ocasión hemos participado junto con el Grupo Interdiocesano al que pertenecemos: Centro-La Mancha, y nos fuimos hasta Herencia, Ciudad Real. Hemos sido un grupo nutrido de nuestra Escuela, 18. Y hemos estado un total de 53 de 6 diócesis distintas. Ha sido un verdadero aldabonazo. Nos ha hecho ver con claridad meridiana lo importante que es la Escuela para el Movimiento de Cursillos. Tal que sin ella, el Movimiento muere. El equipo del Secretariado Nacional, formado por Álvaro Martinez (vicepresidente nacional del MCC),  Manuel Hinojosa (viceconsiliario Nacional) –ambos de Cursillos de Córdoba-, y Mª Ángeles, coordinadora interdiocesana, de Badajoz, nos ha llevado a una toma de conciencia seria y profunda. De que somos llamados por el Señor. Cómo es o ha sido nuestra respuesta hasta ahora y como decidimos que sea a partir de ahora. La base humana del MCC: los responsables que somos quienes, en definitiva hacemos que tenga o no vida. La dimensión vocacional del MCC. La Escuela de Responsables. Se desmontó la imagen de “lugar” al que voy a formarme. La Escuela es el conjunto de personas que responden que sí para evangelizar los ambientes con el método propio de Cursillos. Vimos las actitudes y aptitudes de los responsables del MCC. Ya empezaba a resonar en los participantes palabras como “entrega, compromiso”... El Secretariado Diocesano del MCC, estructura (grupo humano) al servicio. Nos hicieron tomar conciencia de que hemos de ser Responsables en los ambientes; Escuela de “capacitación evangelizadora”, Escuela de santidad: experiencia de Dios, dejarnos guiar por el Espíritu, Escuela de comunión, Escuela de formación... ¡Cuánto hemos de avanzar en santidad, en comunión!!! De ello tomábamos conciencia tras reflexionar en los grupos con unas preguntas que se nos formulaban y que propiciaban el diálogo y el asentamiento de lo escuchado y recibido (todos estábamos convencidos que era “providencial”, de parte de Dios). Sopesamos lo que es esencial, importante y accesorio en nuestras Escuelas.

Celebramos la Eucaristía, donde la Palabra de Dios nos guiaba para pedir con Salomón, un corazón dócil, sabio e inteligente para poder cumplir su voluntad: que evangelicemos, que llevemos la Buena Noticia, que extendamos el Reino a todos. Hoy también Jesús ve una multitud y le da lástima de ellos, porque andan como ovejas sin pastor. Es su deseo que vayamos y les enseñemos con calma a vivir (definición preciosa de lo que es evangelizar: enseñar a vivir). Tras la cena, realizamos una puesta en común de lo trabajado y reflexionado (que fue rico y productivo), hicimos una oración de la noche y luego tuvimos un espacio lúdico de convivencia: con productos dulces de la tierra.

Nos fuimos a descansar y el domingo, empezamos el día con una meditación sobre el envío. El Señor no sólo nos llama, nos escoge, sino que nos envía. Esa llamada es para algo. Nos sentimos nuevamente enviados.

Proseguimos con la vida y la convivencia en la Escuela. El  punto de partida: Las relaciones humanas. Necesidad de conocimiento, comunicación, cooperación... Capaces de superar las diferencias y los conflictos. Construyendo la comunión. Todos nuestros deseos y compromisos –nuestras acciones concretas- iban dirigidas en ese sentido. Mostrarnos proactivos, disponibles, poner nuestros talentos al servicio del Señor en esa comunidad natural para los que sentimos el carisma de Cursillos como propio que es la Escuela.
Las resonancias en la pequeña clausura eran de agradecimiento por haber podido estar allí recibiendo esa torrentera de gracias.
Celebramos la Eucaristía. Nuevamente la Palabra de Dios era “oportuna, eficaz, viva” para nosotros y para ahora. Con Pablo decíamos: “El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio!”. Y como Jesús, el Señor, nuestro Maestro, queremos también que nuestra vida sea: orar y predicar (anunciar, testimoniar) y recorrer toda Galilea (toda nuestra diócesis).
Y con la comida se dio por finalizado este maravilloso encuentro.
Seguro que el Señor ha hecho cosas grandes y maravillas en nosotros. Dejemos que lo siga haciendo a través de nuestro sí comprometido con nuestro SER ESCUELA. Ese grupo humano que hace que tenga vida el Movimiento. Siempre se nos ha dicho que Cursillos será lo que sea su Escuela. Y la Escuela será lo que sean sus Responsables.
Que hagamos realidad la Escuela que el Señor desde siempre soñó para poder servirle bien y dar la respuesta que Él, la Iglesia y nuestros ambientes diocesanos esperan y necesitan de nosotros.
Un abrazo en Cristo. De colores. 




                                                                             Mercedes                                           
                                                                                    Coordinadora Escuela Responsables MCC

COLABORACIONES

LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS. (Tomado por Julián del Cerro, de la hoja informativa de la capilla del hospital “Príncipe de Asturias” de Alcalá de Henares,)

Jesús curaba a los enfermos, les dedicaba su tiempo, les animaba. Él vino a perdonar sus pecados, a liberarles de toda esclavitud y también a darles ánimo y fuerza en sus dificultades. Cuando curó al paralítico, también le perdonó sus pecados y le animó a vivir una vida nueva. A la vez, Jesús encargó a sus discípulos que continuaran con ese ministerio: “Curad a los enfermos y decidles: El Reino de Dios está cerca de vosotros”. Y ellos se fueron a predicar, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.
La Iglesia cumple esta misión: predica el Evangelio, bautiza, celebra la Eucaristía y también cuida de los enfermos y les conforta y ayuda en su dolor.
Apartir del siglo XI se empezó a considerar como “sacramento de los moribundos” y se le llamó “Extremaunción”, como si se tratara de un sacramento pensado para ayudar a morir. El Vaticano II, quiso que se volviera a llamar “Unción de los enfermos”
El sacerdote y la comunidad cristiana oran por el enfermo, imponiéndole las manos sobre la cabeza y ungiéndole con el óleo de los enfermos. Este sacramento comunica la fuerza y la salud que nos da el Espíritu de Jesús.
Con la Unción, la Iglesia encomienda a los enfermos al Señor.
La Unción no es para los que están inconscientes y a punto de morir. Es un sacramento para todos los enfermos, a ser posible, para los que pueden recibirlo conscientemente.
La Unción ayuda a vivir en cristiano la enfermedad, da al enfermo confianza en Dios, paz y serenidad, y da también el perdón de los pecados. Es un sacramento que, por la mediación del ministro de la Iglesia, muestra al enfermo el amor que Dios tiene de un modo especial por los que sufren.

Haz tus donativos a Cursillos en la c/c:
UNICAJA: 2103 1062 37 0010003394

ULTREYA DE ALCALÁ

Comienza la Cuaresma, tiempo de penitencia y de renovación interior para preparar la Pascua del Señor. La Iglesia nos invita sin cesar a purificar nuestra alma y a recomenzar de nuevo.
En el momento de la imposición de la ceniza, el sacerdote nos dice : Conviértete y cree en el Evangelio. Quiere el Señor que nos despeguemos de las cosas de la tierra para volvernos a El, y que dejemos el pecado, que envejece y mata, y retornemos a la Fuente de la Vida y de la alegría: Jesucristo mismo es la gracia más sublime de toda la Cuaresma. Es Él mismo quien se presenta ante nosotros en la sencillez admirable del Evangelio.
Volver el corazón a Dios, convertirnos, significa estar dispuestos a poner todos los medios para vivir como Él espera que vivamos.
El Señor espera un dolor sincero de los pecados, que se manifestará ante todo en la Confesión sacramental, y también en pequeñas obras de mortificación y penitencia hechas por amor: Convertirse quiere decir para nosotros buscar de nuevo el perdón y la fuerza de Dios en el Sacramento de la reconciliación.
Para fomentar nuestra contrición la Iglesia nos propone el Salmo del Rey David:
Misericordia, Dios mío, por tu bondad, le  decimos a Jesús.
Lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra ti, contra ti solo pequé.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza.
La verdadera conversión se manifiesta en la conducta. Los deseos de mejorar se han de expresar en nuestro trabajo o estudio, en el comportamiento con la familia, en las pequeñas mortificaciones ofrecidas al Señor, que hacen más grata la convivencia a nuestro alrededor y más eficaz el trabajo; y además en la preparación y cuidado de la Confesión frecuente.
Durante la Cuaresma, nos pide la Iglesia esas muestras de penitencia (la abstinencia de la carne a partir de los 14 años, y el ayuno entre los 18 y los 59 cumplidos), que nos acercan al Señor y dan al alma una especial alegría; también, la limosna que, ofrecida con corazón misericordioso, desea llevar un poco de consuelo al que está pasando una necesidad o contribuir según nuestros medios en una obra apostólica para bien de las almas.
La mortificación y la abstinencia purifican nuestros pecados y nos ayudan a encontrar al Señor en nuestro quehacer ordinario. Y la mejor mortificación es la que combate – en pequeños detalles, durante todo el día - , la concuspiciencia de la carne, la concuspiciencia de los ojos y la soberbia de la vida.
No podemos dejar pasar este día sin fomentar en nuestra alma un deseo profundo y eficaz de volver una vez más, como el hijo pródigo, para estar más cerca del Señor. San Pablo nos dice que éste es un tiempo excelente que debemos aprovechar para una conversión. Y el Señor nos repite a cada uno, en la intimidad del corazón: Convertíos. Volved a Mí de todo corazón y creed en el Evangelio
Cuando uno de nosotros reconoce que está triste, debe pensar: es que no estoy suficientemente cerca de Cristo. Cuando uno de nosotros reconoce en su vida, por ejemplo, la inclinación al mal humor, al mal genio, tiene que pensar eso; no echar la culpa a las cosas de alrededor, que es una manera de equivocarnos, es una manera de desorientar la búsqueda. Por eso, si no estoy cerca de Cristo, no tengo alegría y siempre estoy angustiado. Voy a dejar ya de pensar que la culpa es del trabajo, que la culpa es de la familia, de los padres o de los hijos... No. La culpa íntima es de que yo no estoy cerca de Cristo. Y Cristo me está diciendo: ¡Vuélvete! , ¡Volveos a Mí de todo corazón!.
Es tiempo para que cada uno se sienta urgido por Jesucristo. Para que los que alguna vez nos sentimos inclinados a aplazar esta decisión sepamos que ha llegado el momento. Para que los que tengan pesimismo, pensando que sus defectos no tienen remedio, sepan que ha llegado el momento. Comienza la Cuaresma; mirémosla como un tiempo de cambio y de esperanza.
                                                                    ( Hablar con Dios, de Francisco Fernández- Carvajal)
De colores.                                                     Julián del Cerro






AVE DE LOURDES

Del cielo ha bajado
la Madre de Dios;
cantemos el ave
a su concepción.

Ave, ave, ave María,
ave, ave, ave María

De luz rodeada,
de claro esplendor,
la Reina del cielo
así apareció

Un traje vestía
de blanco color,
y el talle ajustaba
azul ceñidor.

Sus pies virginales
desnudos dejó,
y en ellos dos rosas
de eterno fulgor.

Yo soy la hermosura
que a Dios cautivó,
yo soy toda pura
en mi concepción.

La Virgen María
sonríe de amor
cuando oye a sus hijos
tan grata canción.




Pilar García
Editora del Eco de Colores


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ECO de COLORES
SECRETARIADO DIOCESANO MCC ALCALÁ DE HENARES

   Nº 103 - ENERO -  2012

DE NUESTRO CONSILIARIO



Durante este curso estamos profundizando en la Nueva Evangelización. Nos unimos así a toda la Iglesia  y particularmente al Santo Padre. En la celebración del 31 de diciembre por la tarde el Papa recordaba a la diócesis de Roma que su objetivo es el de poner la evangelización en el primer lugar, para hacer más responsable y fructífera la participación de los fieles en los sacramentos, de tal manera que cada uno pueda hablar de Dios al hombre contemporáneo y anunciar el Evangelio de manera incisiva a los que nunca lo han conocido o lo han olvidado.

“La quaestio fidei es también para la diócesis de Roma el desafío pastoral prioritario. Los discípulos de Cristo están llamados a reavivar en sí mismos y en los demás la nostalgia de Dios y la alegría de vivirlo y testimoniarlo, partiendo de la pregunta siempre tan personal: ¿Por qué creo? Hay que dar el primado a la verdad, acreditar la alianza entre fe y razón como las dos alas con las que el espíritu humano se eleva a la contemplación de la Verdad; hacer fecundo el diálogo entre cristianismo y cultura moderna; hacer descubrir de nuevo la belleza y actualidad de la fe, no como acto en sí, aislado, que atañe a algún momento de la vida, sino como orientación constante, también de las opciones más simples, que lleva a la unidad profunda de la persona haciéndola justa, laboriosa, benéfica, buena. Se trata de reavivar una fe que instaure un nuevo humanismo capaz de generar cultura y compromiso social”.
Estas palabras indican el camino que como cursillistas queremos recorrer este año. Todo nace del encuentro con el Señor al que nos adherimos por la fe.  Solo quien está unido a Jesús por la fe puede darlo a conocer a los demás .Una fe fuerte que incida de verdad en nuestra vida, configurándonos con el Señor. Nuestra prioridad es siempre vivir en gracia de Dios,  ser santos. Todo lo demás, la misión, nace de ahí. Para esto estamos juntos.
En esta aventura fascinante queremos embarcarnos este nuevo año. Yo estoy convencido año va a ser muy especial. Tenemos el reto de hacer cuatro cursillos. Ya desde ahora pedimos por tantas personas que “están a tres días de encontrar el cielo”, de encontrar la perla preciosa, el gran tesoro sin el que no se puede vivir. Empezamos este año llenos de confianza e ilusión. Sabernos llamados y queridos por Dios es nuestra fuerza. Nuestro amor y comunión es el método. Nuestra oración y sacrificios la raíz.
“Cristo cuenta contigo” – “Y yo con su gracia”. Al inicio de este año se renueva este precioso diálogo; el Señor nos regala continuamente su gracia y nos envía al mundo como fermento en los diversos ambientes en que vivimos
Ponemos este año en manos de María nuestra Madre. Que ella nos guíe y acompañe y nos alcance las promesas de su Hijo Jesucristo.
Dios os bendiga          DE COLORES
Javier Ortega Martín
                                                    DE NUESTRA PRESIDENTA


Queridos hermanos y amigos: Feliz Año Nuevo, que el Señor nos llene de su gracia y bendición.
Terminado el tiempo de Navidad  toca volver a la "rutina  diaria".....¿rutina? si, eso es lo que se dice con frecuencia y nada más lejos para un cristiano que considerar su vida, sus días una rutina, si es así, algo no va bien. Párate a pensar qué está fallando, porque como nos recuerda alguna vez nuestro consiliario Javier, no hay nada más triste que el amanecer de un día en el que nada nuevo se espera que ocurra. La primera vez que se lo escuché, no le di mucha importancia, pero según va pasando el tiempo cada vez lo veo más claro. La rutina no puede formar parte de nuestra vida, precisamente estos días pasados nos recuerdan  que Jesús se acerca al hombre  para llenar su vida, darle sentido, color y no ir cabizbajos ni como autómatas, es posible  que cada día tengamos que repetir algunas cosas: trabajo en casa, en la oficina, etc., serán cosas cotidianas pero no rutinarias ¿por qué? pues no hago más que repetiros algo que ya sabemos: cada día, cada cosa que hacemos, cada persona con la que nos encontramos o con la que convivimos debe ser un motivo para que ese día me acerque más a Dios, si, así como suena ya sé que es difícil tratar de ver a Dios en cada circustancia de la vida pero es a lo que debemos tender y esto, como todo, es un ejercicio que se consigue a fuerza de ponerlo en práctica y el Señor nos acaba de regalar un nuevo año con todas las páginas en blanco en las que podemos ir poniendo nuestros muchos intentos y quizá algunos logros conseguidos con su ayuda.
Limar asperezas, o abajar las montañas de nuestro orgullo, de nuestro egoismo, pereza, prepotencia y seguro que alguna más y llenar nuestros valles de algunas virtudes como la humildad, paciencia, generosidad, alegría, etc. puede ser un buen comienzo para este año recién estrenado a la vez que iremos allanando el camino al Señor. Puede parecer pretencioso y quizá no podamos llevarlo todo a cabo pero si al terminar el año hemos erradicado de nuetra vida algo que nos separa de Dios y hemos conseguido que alguna virtud forme parte de nuestro habitual  vivir podemos darnos por contentos.
Son muchos los regalos que la Iglesia nos recuerda en este tiempo de Navidad; junto al principal, el nacimiento  de Jesús, la luz que irradia de Belén y que no debemos perder nunca de vista ni aun en los días más nublados que puedan acontecer en nuestra vida. La fiesta de Santa María, Madre de Dios modelo a imitar, contemplar y admirar recordando que el Señor nos la dio también como madre nuestra. La Jornada de la Paz tan necesaria en nuestro mundo,y también en las familias (enfrentamientos de los hijos con los padres, divorcios ,violencia). Que el Príncipe de la Paz nos ayude a ser constructores  de paz allá donde estemos  en la convivencia diaria. La Epifanía o fiesta de los Reyes Magos  donde se nos invita a estar atentos a los signos de los tiempos para "percatarnos "  de las cosas y ponernos en camino sin que cunda el desánimo si en algún momento desaparece  la estrella. Si nos fiamos del Señor, al final le encontraremos y podremos, como los Magos, adorarle sin reparos, de rodillas ante Nuestro Dios y Señor, acto que repetimos en la Eucaristía sobre todo en la Consagración (y que a tantos nos cuesta adorar de esta forma), de rodillas, ante Dios que se hace alimento para que podamos recibirlo y así estar más unidos a Él. Nosotros  sabemos que las grandes palancas para orar al Señor por aquello que pedimos o necesitamos son las rodillas. Pienso que nunca la persona es más grande que cuando está así delante del Señor.
En difinitiva "El Señor tenga piedad y nos bendiga" que tenga piedad, un año más, de todas esas veces en las que no estamos a la altura de lo que somos, hijos de Dios y que nos bendiga cada día para que así, poco a poco podamos llegar a tener una Navidad  permanente en nuestro corazón.
Os recuerdo fechas importantes a tener en cuenta:
El día 25 de enero,  la Conversión de San Pablo, la celebraremos en Mejorada. Esa semana se suspenden el resto de Ultreyas par poder asistir todos.
Los dias 4 y 5 de febrero para gente de Escuela, en Ciudad Real, Dinamización de Escuela junto con los del grupo Centro-La Mancha. También podéis aprovechar para ir y es conveniente que lo hagáis, las personas que normalmente no podéis asistir a la Escuela y soléis ir en equipos de cursillos. Poneros en contacto conmigo.
Del  16 al 19 de Marzo nuestro cursillo que en poco empezará su andadura. Hora de rezar y empezar a tirar redes.
Juana Mari Herraiz
Presidenta Diocesana MCC

DE NUESTRA ESCUELA
¡Muy feliz año nuevo a todos, muy amados del Señor!
Tras concluir el tiempo de Navidad volvemos a nuestros quehaceres cotidianos, retomando nuestras Ultreyas, sesiones de Escuela... ¡el tiempo ordinario! habiendo celebrado el Bautismo del Señor el domingo pasado, 8 de enero.
En el Ángelus de esa mañana de domingo, el Papa alentó a que el compromiso del Bautismo, que hace a la persona hijo de Dios, no deje de resonar en los corazones y en las voces de todos.  ¡QUE EL BAUTISMO SIGA RESONANDO EN LOS CORAZONES!.
El Santo Padre hizo una breve reflexión sobre lo que significa ser hijos de Dios: “El Señor, está en el origen de la existencia de toda criatura, y es Padre de modo singular de cada ser humano: tiene con él o con ella una relación única, personal. Cada uno de nosotros es querido, es amado por Dios".
"Y también en esta relación con Dios nosotros podemos, ‘renacer’, es decir, convertirnos en lo que somos. Esto sucede mediante la fe, mediante un ‘sí’ profundo y personal a Dios como origen y fundamento de nuestra existencia".
El Papa aseguró que "con este ‘sí’ yo acojo la vida como don del Padre que está en los Cielos, un Padre que no veo pero en el que creo y que siento en lo profundo del corazón que es mi Padre y el de todos mis hermanos en la humanidad, un Padre inmensamente bueno y fiel".
"¿En qué se basa esta fe en Dios Padre? Se basa en Jesucristo: su persona y su historia nos revelan al Padre, nos lo dan a conocer, en la medida de lo posible en este mundo. Creer que Jesús es Cristo, el Hijo de Dios, permite ‘renacer desde lo alto’, es decir de Dios, que es Amor".
El Bautismo es el nuevo nacimiento "que precede nuestro obrar, con nuestra fe podemos salir al encuentro de Cristo, pero sólo Él puede hacernos cristianos y dar a nuestra voluntad, a nuestro deseo, la respuesta, la dignidad, el poder de llegar a ser hijos de Dios que por nuestra parte no tenemos".
Es una maravilla poder corroborar que todo esto se cumple, es real.
El domingo 8 de enero, también tuvimos la dicha de acompañar a Ruth Mellado, cursillo 39, en el inicio de su noviciado en la comunidad de Iesu Communio de La Aguilera (Burgos). Y en ella se puede afirmar, como ella misma reconocía, como es en Dios donde ha encontrado su identidad, el saberse “bien hecha”, sentirse amada como hija y ahora con un montón de nuevas hermanas (¡207!), como con este sí que le está dando al Señor está convirtiéndose en lo que es en realidad. Y se encuentra feliz, dichosa.
Todo ello nos ha de animar a continuar en nuestra tarea. Cursillos es un instrumento privilegiado  del anuncio: ¡DIOS TE AMA!, para hacer saber a los demás que son muy amados por Dios de una manera personal, incondicional. Que Jesucristo ha dado la vida por puro amor por cada uno de  nosotros. Y es desde ese sabernos amados desde donde encontramos nuestro lugar en el mundo.
¡Qué importante que vivamos nuestro Bautismo que nos impulsa a la misión!

Su Santidad nos animó a pedir a la Virgen María "nos ayude a vivir realmente como hijos de Dios, no con las palabras, no sólo con palabras, sino con los hechos".
Exhortó a "hacer memoria del día en que fuimos iluminados sacramentalmente en Cristo y comenzamos nuestra existencia como hijos de Dios. Que el compromiso manifestado entonces y la fe que proclamamos, no dejen de resonar en nuestros corazones y nuestras voces”.
Algunos de nosotros ya se han tomado en serio la sugerencia y no sólo conocen el día de su Bautismo, en que fueron incorporados a la familia de Dios, sino que lo celebran: es un verdadero cumpleaños a la Vida de la Gracia.
Que el Señor nos conceda el vivir con autenticidad siempre lo que somos: hijos de Dios, hermanos de Cristo, templos del Espíritu Santo.
Muy feliz y venturoso 2012 lleno de la bendición de Dios.
De colores.

                                                                          Mercedes                                            
                                                                                    Coordinadora Escuela Responsables MCC

FORMACIÓN

DEL DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
A LA ASAMBLEA PLENARIA DEL CONSEJO PONTIFICIO PARA LOS LAICOS
Viernes 25 de noviembre de 2011
“…..Me parece particularmente importante haber querido afrontar este año, en la asamblea plenaria, el tema de Dios: «La cuestión de Dios hoy». Nunca deberíamos cansarnos de volver a proponer esa pregunta, de «recomenzar desde Dios», para devolver al hombre la totalidad de sus dimensiones, su plena dignidad. De hecho, una mentalidad que se ha ido difundiendo en nuestro tiempo, renunciando a cualquier referencia a lo trascendente, se ha mostrado incapaz de comprender y preservar lo humano. La difusión de esta mentalidad ha generado la crisis que vivimos hoy, que es crisis de significado y de valores, antes que crisis económica y social. El hombre que busca vivir sólo de forma positivista, en lo calculable y en lo mensurable, al final queda sofocado. En este marco, la cuestión de Dios es, en cierto sentido, «la cuestión de las cuestiones». Nos remite a las preguntas fundamentales del hombre, a las aspiraciones a la verdad, la felicidad y a la libertad ínsitas en su corazón, que tienden a realizarse. El hombre que despierta en sí mismo la pregunta sobre Dios se abre a la esperanza, a una esperanza fiable, por la que vale la pena afrontar el cansancio del camino en el presente (cf. Spe salvi, 1).
Pero, ¿cómo despertar la pregunta sobre Dios, para que sea la cuestión fundamental? Queridos amigos, si es verdad que «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona» (Deus caritas est, 1), la cuestión sobre Dios se despierta en el encuentro con quien tiene el don de la fe, con quien tiene una relación vital con el Señor. A Dios se lo conoce a través de hombres y mujeres que lo conocen: el camino hacia él pasa, de modo concreto, a través de quien ya lo ha encontrado. Aquí es particularmente importante vuestro papel de fieles laicos. Como afirma la Christifideles laici, esta es vuestra vocación específica: en la misión de la Iglesia «los fieles laicos ocupan un puesto concreto, a causa de su “índole secular”, que los compromete, con modos propios e insustituibles, en la animación cristiana del orden temporal» (n. 36). Estáis llamados a dar un testimonio transparente de la importancia de la cuestión de Dios en todos los campos del pensamiento y de la acción. En la familia, en el trabajo, así como en la política y en la economía, el hombre contemporáneo necesita ver con sus propios ojos y palpar con sus propias manos que con Dios o sin Dios todo cambia.
Pero el desafío de una mentalidad cerrada a lo trascendente obliga también a los propios cristianos a volver de modo más decidido a la centralidad de Dios. A veces nos hemos esforzado para que la presencia de los cristianos en el ámbito social, en la política o en la economía resultara más incisiva, y tal vez no nos hemos preocupado igualmente por la solidez de su fe, como si fuera un dato adquirido una vez para siempre. En realidad, los cristianos no habitan un planeta lejano, inmune de las «enfermedades» del mundo, sino que comparten las turbaciones, la desorientación y las dificultades de su tiempo. Por eso, no es menos urgente volver a proponer la cuestión de Dios también en el mismo tejido eclesial. ¡Cuántas veces, a pesar de declararse cristianos, de hecho Dios no es el punto de referencia central en el modo de pensar y de actuar, en las opciones fundamentales de la vida. La primera respuesta al gran desafío de nuestro tiempo es, por lo tanto, la profunda conversión de nuestro corazón, para que el Bautismo que nos ha hecho luz del mundo y sal de la tierra pueda realmente transformarnos.
Queridos amigos, la misión de la Iglesia necesita la aportación de todos y cada uno de sus miembros, especialmente de los fieles laicos. En los ambientes de vida en donde el Señor os ha llamado, sed testigos valientes del Dios de Jesucristo, viviendo vuestro Bautismo”. 

Benedicto XVI: "El calor del hogar enseña más que las palabras"

Mensaje del papa a la Fiesta de la Familia de Madrid

MADRID, sábado 31 diciembre 2011 (ZENIT.org).-Cientos de miles de personas participaron este viernes en la Fiesta de las Familias, en la plaza de Colón de Madrid.
Desde las 14.30 se pudieron escuchar los testimonios de numerosos jóvenes y familias durante el rezo del rosario. A las 16.30, comenzó la Santa Misa, presidida por el cardenal arzobispo de Madrid Antonio María Rouco, al que acompañaron una treintena de obispos llegados de algunos países de Europa y de toda España.
Durante la celebración, el cardenal Rouco leyó el mensaje del papa Benedicto XVI a los congregados en Colón.
En su saludo a los participantes, el papa se une a esa acción de gracias "por este gran misterio que ilumina todo hogar cristiano y da muestra a la humanidad entera de esperanza y alegría".
Invita a todos "a considerar esta celebración como continuación de la Navidad: Jesús se hizo hombre para traer al mundo la bondad y el amor de Dios; y lo hizo allí donde el ser humano está más dispuesto a desear lo mejor para el otro, a desvivirse por él, y a anteponer el amor por encima de cualquier otro interés y pretensión".
"Así --añade el papa--, vino a una familia de corazón sencillo, nada presuntuoso, pero henchido de ese afecto que vale más que cualquier otra cosa. Según el Evangelio, los primeros de nuestro mundo que fueron a ver a Jesús, los pastores, 'vieron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre' (Lc12,6). Aquella familia, por decirlo así, es la puerta de ingreso en la tierra del Salvador de la humanidad, el cual, al mismo tiempo, da a la vida de amor y comunión hogareña la grandeza de ser un reflejo privilegiado del misterio trinitario de Dios".
"Esta grandeza --añade- es también una espléndida vocación y un cometido decisivo para la familia, que mi venerado predecesor, el beato Juan Pablo II, describía hace treinta años como una participación 'viva y responsable en la misión de la Iglesia de manera propia y original, es decir, poniendo al servicio de la Iglesia y de la sociedad su propio ser y obrar, en cuanto comunidad íntima de vida y amor' (Familiaris Consortio, 50).
Anima "especialmente a las familias que participan en esa celebración, a ser conscientes de tener a Dios a vuestro lado y de invocarlo siempre para recibir de él la ayuda necesaria para superar vuestras dificultades, una ayuda cierta, fundada en la gracia del sacramento del matrimonio".
"Dejaos guiar por la Iglesia --exhorta--, a la que Cristo ha encomendado la misión de propagar la buena noticia de la salvación a través de los siglos, sin ceder a tantas fuerzas mundanas que amenazan el gran tesoro de la familia, que debéis custodiar cada día".
"El Niño Jesús, que crecía y se fortalecía, lleno de sabiduría, en la intimidad del hogar de Nazaret (cf. Lc2,40), aprendió también en él de alguna manera el modo humano de vivir. Esto nos lleva a pensar en la dimensión educativa imprescindible de la familia, donde se aprende a convivir, se transmite la fe, se afianzan los valores y se va encauzando la libertad, para lograr que un día los hijos tengan plena conciencia de la propia vocación y dignidad, y de la de los demás. El calor del hogar, el ejemplo doméstico, es capaz de enseñar muchas más cosas de las que pueden decir las palabras. Esta dimensión educativa de la familia puede recibir un aliento especial en el Año de la Fe, que comenzará dentro de unos meses. Con este motivo, os invito a revitalizar la fe en vuestras casas y tomar mayor conciencia del Credo que profesamos", recuerda el papa.
Y concluye evocando de nuevo "con emoción inolvidable la alegría de los jóvenes reunidos en Madrid para la Jornada Mundial de la Juventud" y pidiendo "a Dios, por intercesión de Jesús, María y José, que no dejen de darle gracias por el don de la familia, que sean agradecidos también con sus padres, y que se comprometan a defender y hacer brillar la auténtica dignidad de esta institución primaria para la sociedad y tan vital para la Iglesia. Con estos sentimientos, os imparto de corazón la Bendición Apostólica”.
En su homilía, el cardenal Rouco empezó comentando el lema de la concentración: “¡Gracias a la familia cristiana hemos nacido!”. Un acontecimiento que, dijo, "ha significado para la Iglesia y la sociedad, especialmente en Madrid y en España, un verdadero torrente de gracia del Señor".
 


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LA SAGRADA FAMILIA DE NAZARET

Cuando cumplieron todas las cosas mandadas en la Ley del Señor regresaron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. Lo primero que santificó Jesús con su presencia fue un hogar.
José era el cabeza de familia; como padre legal, él era quien sostenía a Jesús y a María con su trabajo. De él aprendió Jesús su propio oficio, el medio de ganarse la vida.
Entre María y José había cariño santo, espíritu de servicio, comprensión y deseos de hacerse la vida feliz mutuamente. Así es la familia de Jesús: sagrada, santa, ejemplar, modelo de virtudes humanas, dispuesta a cumplir con exactitud la voluntad de Dios. El hogar cristiano debe ser imitación del de Nazaret: un lugar donde quepa Dios y pueda estar en el centro del amor que todos se tienen.
¿Es así nuestro hogar? ¿Le dedicamos el tiempo y la atención que merece? ¿Es Jesús el centro? ¿Nos desvivimos por los demás? Son preguntas que pueden ser oportunas en nuestra oración de hoy, mientras contemplamos a Jesús, a María y a José en la fiesta que les dedica la Iglesia.
La Sagrada Familia recitaría con devoción las oraciones tradicionales que se rezaban en todos los hogares israelitas, pero en aquella casa todo lo que se refería a Dios particularmente tenía un sentido y un contenido nuevo.
Los hogares cristianos, si imitan el que formó la Sagrada Familia de Nazaret, serán  “hogares  luminosos y alegres”, porque cada miembro de la familia se esforzará en primer lugar en su trato con el Señor, y con espíritu de sacrificio procurará una convivencia cada día más amable.
Santificar el hogar día a día, crear, con el cariño, un auténtico ambiente de familia: de eso se trata. Para santificar cada jornada se han de ejercitar muchas virtudes cristianas; las teologales en primer lugar y, luego, todas las otras: la prudencia, la lealtad, la sinceridad, la humildad, el trabajo, la alegría...
La  familia cristiana proclama en voz muy alta tanto las presentes virtudes del reino, como la esperanza de la vida bienaventurada.
En la sagrada Familia cada hogar cristiano tiene su ejemplo más acabado; en ella, la familia cristiana puede descubrir lo que debe hacer y el modo de comportarse, para la santificación y la plenitud humana de cada uno de sus miembros. La familia es la forma básica y más sencilla de la sociedad. Es la principal escuela de todas las virtudes sociales.
Que la Virgen María, Madre de la Iglesia, sea también Madre de la “iglesia doméstica” y, gracias a su ayuda materna, cada familia cristiana pueda llegar a ser verdaderamente una pequeña Iglesia de Cristo. Sea Ella, Esclava del Señor, ejemplo de acogida humilde y generosa de la voluntad de Dios; sea Ella, Madre Dolorosa a los pies de la Cruz, la que alivie los sufrimientos y enjugue las lágrimas de cuantos sufren por las dificultades de sus familias.
Que Cristo Señor, Rey del universo, Rey de las familias, esté presente, como en Caná, en cada hogar cristiano para dar luz, alegría, serenidad y fortaleza.
De modo muy especial le pedimos hoy a la Sagrada Familia por cada uno de los miembros de nuestra familia.

Un abrazo de colores!!!                                        Julián del Cerro

(Tomado del libro “Hablar con Dios” de Fco. Fernández-Carvajal)
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Estos jóvenes de la JMJ-2011, dijo el cardenal, "nos han pedido participar en la celebración de la Fiesta de la Sagrada Familia, este año, con una presencia destacada y significativa. Adujeron una hermosa y emotiva finalidad: el poder agradecer a sus padres que hayan querido ser para ellos instrumentos necesarios y generosos de la transmisión del don de la vida recibida de Dios".
"Los tiempos han sido y son difíciles para las familias --reconoció el cardenal--, nacidas con el proyecto de constituirse y configurarse como una íntima comunidad de amor conyugal −del esposo a la esposa y viceversa−, fiel, indisoluble y abierto sin desnaturalizaciones voluntarias y sin reservas irresponsables al don de los hijos en conformidad gozosa con el plan de Dios".
"La vida es un bien sagrado que el ser humano recibe de Dios --recordó el presidente de la celebración--. El hombre no es el dueño de la vida sino su servidor: desde el momento en el que es concebida en las entrañas maternas hasta el instante de la muerte natural. Ninguna instancia humana puede disponer de la vida de un ser humano inocente".
"El derecho a la vida de la persona humana, desde que es engendrada hasta que muere naturalmente --subrayó--, es un derecho fundamental en un doble sentido: constituye, por una parte, la base ética primordial de todo ordenamiento jurídico que quiera considerarse justo, proporcionándole un fundamento prepolítico indispensable para el orden constitucional; y, por otra, en cuanto anterior a él, ha de ser respetado, protegido y promovido por el derecho positivo en todas sus expresiones legislativas. ¡Se trata de un verdadero derecho natural!".
Definió a la familia como “una comunión de personas”. "La configuración institucional de esas relaciones de 'comunión personal', en sus elementos y rasgos esenciales, es también un bien sagrado que el ser humano y la sociedad reciben de Dios". añadió.
"¡Cuán otra sería la situación humana y espiritual de las sociedades europeas de hoy, sin excluir a no pocos sectores de la comunidad eclesial, si se hubieran tomado en serio las enseñanzas de la Familiaris Consortio! --afirmó--. ¡Cuántos dramas personales y familiares se hubieran podido evitar y cuántas jóvenes vidas desorientadas y desestructuradas hubieran podido lograrse!"
Y se preguntó "¿Qué sería hoy de tantas personas en paro y de tantos jóvenes que no encuentran el primer empleo sin la ayuda de sus familias?".
"Uno de los aspectos más bellos de la JMJ-2011 de Madrid ha sido precisamente el descubrimiento gozoso y alegre de la vocación para el matrimonio cristiano por parte de muchos jóvenes. ¿Cómo no van, pues, aquí y hoy a manifestar su decidido propósito de ser igualmente testigos fervorosos, valientes y lúcidos, privada y públicamente, del Evangelio del matrimonio y de la familia con sus palabras y con su comportamiento diario? ¡Lo seréis! ¡Lo serán! Benedicto XVI se lo ha pedido en su Mensaje. ¡No le defraudarán!", señaló.


“...La familia es la primera escuela de las virtudes sociales, que todas las sociedades necesitan. Sobre todo en la familia cristiana, enriquecida con la gracia y los deberes del sacramento del matrimonio... Encuentren en la familia la primera experiencia de una saludable sociedad humana y de la Iglesia. Por medio de la familia, en fin, se introducen facilmente en la sociedad civil y en el Pueblo de Dios. Consideren, pues, los padres la importancia que tiene la familia verdaderamente cristiana para la vida y el progreso del mismo Pueblo de Dios...” (GE I, 3)





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ECO de COLORES
SECRETARIADO DIOCESANO MCC ALCALÁ DE HENARES

   Nº 102 - DICIEMBRE -  2011

DE NUESTRO CONSILIARIO

Quería compartir con vosotros la gracia inmensa que supone para un sacerdote ser cursillista y poder ir en los equipos de cursillos. Siempre lo digo en las clausuras porque es verdad: el cursillo es un espectáculo maravilloso de la gracia de Dios y los sacerdotes somos espectadores privilegiados de los milagros de conversión que Dios hace en el corazón.
Es impresionante la pedagogía de Dios, su paciencia, como espera los momentos oportunos y la suavidad con la que Él entra en el santuario del alma; una suavidad que es compatible con la fortaleza y firmeza.
Dios cuenta con todos nosotros para esta tarea. Cuánto bien hacen las charlas que dais en el cursillo, cómo mueven los corazones. El testimonio es nuestra gran baza. Qué "útil" es la labor de pasillo. A través de cosas pequeñas Dios, experto en multiplicar, hace verdaderas maravillas.

Y no digamos de los momentos de convivencia y diversión donde pueden ver cómo nos queremos y como les queremos. Es el amor el que abre el corazón y rompe cadenas, el que prepara el terreno y lo hace tierra buena capaz de dejarse transformar por la Palabra.

Y detrás de esto, la "palanca". Son vuestras oraciones y sacrificios, no os quepa la menor duda,  las que abren el cielo y posibilitan que se derramen tantas gracias sobre los que hacen el cursillo.
Vosotros sembráis - nosotros  un poquito también- y los sacerdotes recogemos el fruto. Jesús nos dice que hay alegría en el cielo cuando un pecador se arrepiente. El cursillo es una gran fiesta en el cielo donde el Señor se goza en sus hijos que vuelven a Él,  a su casa.

Qué intensas son las confesiones en los cursillos. Qué hermoso es el abrazo de perdón que Dios nos ofrece, capaz de resucitar muertos y levantar a los caídos. Podría contaros  muchísimos ejemplos.
El cursillo es siempre una escuela para mí. Siempre salgo del cursillo más contento de ser sacerdote.

Os comparto estas cosas para animaros en esta tarea tan hermosa que el Señor nos ha encomendado. Vale la pena dedicarnos con cariño a ella. Me conmovía escuchar a nuestro obispo en la ulitma clausura darnos las gracias por nuestra misión, confirmando con su presencia y estímulo nuestro carisma. Nos animaba a proseguir con entusiasmo y nos decía que somos la respuesta de Dios  a este mundo que sufre mucho.

Dios os bendiga
 ¡De Colores!                                                          Javier Ortega Martín
Consiliario Diocesano MCC

                                                      DE NUESTRA PRESIDENTA


Queridos hermanos y amigos:

La Virgen María hizo posible el sueño de Dios de adentrarse en el mundo de los hombres, de bajar a nuestra tierra y ser uno más entre nosotros. En este tiempo de Adviento la fiesta de la Inmaculada, nuestra madre, nos indica, mientras esperamos la venida de Jesús, cual ha de ser nuestra actitud ante esa espera.
Estar a la escucha, y ya sabemos que no es lo mismo oir que escuchar, esto es algo más, es tratar de entender, prestar atención a lo que se oye y la Palabra de Dios necesita ser escuchada, encontrar tiempo, dedicarle espacios durante el día para enterarnos de qué es lo que el Señor quiere decirnos y no limitarnos solo a oirle. Acoger esa Palabra en nuestro corazón, de poco nos sirve si no somos capaces de retenerla, meditarla en nuestro interior, para lo cual necesitamos silencio; sólo así sin distracciones ni ruidos, la Palabra irá cobrando vida en nosotros como lo fue en Maria, la que encarnó la esperanza de Israel, la que esperó, contra toda esperanza, el cumplimiento de las promesas de Dios. 

Todos, en distintos momentos de nuestra vida, nos planteamos distintos retos u objetivos  que nos ayudan a mantener viva y activa la esperanza en algo: Una buena posición, obtener algun título académico, la búsqueda del bienestar, logros profesionales, etc., y experimentamos que una vez conseguidas estas metas, la esperanza puesta en ellas no nos da la felicidad que esperábamos alcanzar. ¿Por qué?, sólo cabe la resignación o la búsqueda de una esperanza firme, permanente y creíble; la que sólo puede darnos Jesús, el Señor.

"Quien no conoce a Dios, aunque tenga muchas esperanzas, en el fondo está sin esperanza, sin la gran esperanza que sostiene toda la vida”. (BenedictoXVI, encíclica Spe salvi).
En estos días de Navidad que se avecinan, las calles y casas se llenarán de luz y alegría, en muchos casos sólo en apariencia y de corta duración, si Jesús no forma parte de esa fiesta. Muchos hogares cristianos recordarán sólo de nombre qué es lo que celebramos y se estarán perdiendo el significado de estos días: contemplar a ese Dios de rostro humano, que nace, muere y resucita por nuestra salvación. Dios, que permanece siempre fiel a su palabra, siempre cercano a nosotros, siempre dispuesto a ayudarnos. Sólo la experiencia del amor de Dios nos da la posibilidad de perseverar cada día sin perder la esperanza, a pesar de vivir en un mundo  tan necesitado de ella.

Hemos podido comprobar hace pocos días en la clausura del Cursillo 52, como el Señor pone vida nueva en las personas que abren su corazón a Él. Que esto nos de fuerza y ánimo para seguir acercando personas a Cristo, para seguir trabajando en esta Nueva Evangelización que nos pide la Iglesia, sabiendo que estamos en un Movimiento de vanguardia, de primera línea, para llevarlo a cabo y poder conseguir un día que todos podamos vivir una auténtica Navidad en todos los lugares,  porque Jesús, el Señor, nace en nuestro corazón en nuestra vida.

¡FELIZ PASCUA DE LA NAVIDAD! ¡DE COLORES!

Juana Mari Herraiz
Presidenta Diocesana MCC

DE NUESTRA ESCUELA

En la Iglesia hemos iniciado un nuevo Año Litúrgico. Por estas fechas volvemos a recordar los sucesos más importantes del plan de salvación de Dios para el ser humano y el primero de ellos es el Nacimiento de Jesucristo: la preciosa fiesta de Navidad.
La redención la hemos obtenido por la pasión, muerte y resurrección de Jesús,  (la Pascua) pero es lógico celebrar el inicio de esa gran manifestación del amor de Dios: su venida al mundo,  "Adviento".
El Adviento nació como tiempo de preparación para celebrar la fiesta de la Navidad, igual que la Cuaresma respecto a la Pascua. Adviento, tiempo para prepararse y estar en gracia para vivir correctamente la Navidad.
Qué maravilla el celebrar en estas fechas un Cursillo: para muchos hermanos será verdaderamente el inicio de un Nuevo Año, el descubrimiento de la grandeza de ser cristianos, el haberse encontrado con Jesucristo, el desear vivir de una manera nueva, más auténtica la Navidad y su vida de gracia. Nos alegramos todos por ello.
El Cursillo es fruto de nuestra colaboración y respuesta al Señor que nos dice: “¡Cuento contigo!”. Contamos con su gracia para poder hacer realidad ese deseo suyo: que todos tengamos vida, y una vida plena, rebosante.
Para eso nos estamos preparando en la Escuela. Durante este curso estamos profundizando en este tema apasionante: La Nueva Evangelización. Y queremos hacerlo con el fuego, el ardor y la pasión de los primeros cristianos.
Según nos explica el Papa Benedicto XVI: «Adviento», es la traducción de la palabra griega parusía, que significa «presencia», o mejor dicho, «llegada», es decir, presencia comenzada. Es decir, que el Adviento significa la presencia comenzada de Dios mismo. Por eso nos recuerda dos cosas: primero, que la presencia de Dios en el mundo ya ha comenzado, y que él ya está presente de una manera oculta; en segundo lugar, que esa presencia de Dios acaba de comenzar, aún no es total, sino que está en proceso de crecimiento y maduración.
Su presencia ya ha comenzado, y somos nosotros, los creyentes, quienes, por su voluntad, hemos de hacerlo presente en el mundo. Es por medio de nuestra fe, esperanza y amor como él quiere hacer brillar la luz continuamente en la noche del mundo. De modo que las luces que encendamos en las noches oscuras de este invierno serán a la vez consuelo y advertencia: certeza consoladora de que «la luz del mundo» se ha encendido ya en la noche oscura de Belén y ha cambiado la noche del pecado humano en la noche santa del perdón divino; por otra parte, la conciencia de que esta luz solamente puede —y solamente quiere— seguir brillando si es sostenida por aquellos que, por ser cristianos, continúan a través de los tiempos la obra de Cristo.
La luz de Cristo quiere iluminar la noche del mundo a través de la luz que somos nosotros; su presencia ya iniciada ha de seguir creciendo por medio de nosotros. Cuando en la noche santa suene una y otra vez el himno Hodie Christus natus est, debemos recordar que el inicio que se produjo en Belén ha de ser en nosotros inicio permanente, que aquella noche santa es nuevamente un «hoy» cada vez que un hombre permite que la luz del bien haga desaparecer en él las tinieblas del egoísmo (...) el Niño Dios nace allí donde se obra por inspiración del amor del Señor, donde se hace algo más que intercambiar regalos.
Adviento significa presencia de Dios ya comenzada, pero también tan sólo comenzada. Esto implica que el cristiano no mira solamente a lo que ya ha sido y ya ha pasado, sino también a lo que está por venir. En medio de todas las desgracias del mundo tiene la certeza de que la simiente de luz sigue creciendo oculta, hasta que un día el bien triunfará definitivamente y todo le estará sometido: el día que Cristo vuelva. Sabe que la presencia de Dios, que acaba de comenzar, será un día presencia total. Y esta certeza le hace libre, le presta un apoyo definitivo».
Que vivamos todos este Adviento preparándonos para celebrar la Navidad de una manera nueva y más santa y celebremos con gozo cada día de nuestra vida que Cristo vive en nosotros y demos gloria a Dios por ello.
“Ha nacido Dios en mi corazón, Cristo vive en mí, Cristo vive, sí, ¡Gloria a Ti, Señor!”. (Gaby Soñer)
Muy feliz Navidad. De colores.     
                                                                 Mercedes                                            
                                                             Coordinadora Escuela Responsables MCC


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“Yo entiendo muy bien, dice Dios, que haga cada uno su examen de conciencia.
Es una buena costumbre, pero es preciso no abusar de ella.
Si es pensar en todas las tonterías que habéis hecho durante el día con un espíritu de arrepentimiento, entonces está muy bien, acepto vuestra penitencia, sois gente honrada; pero, si lo que pretendéis, es rumiar toda la noche las ingratitudes cometidas durante el día, si es volver a masticar por la noche los pecados amargos del día, entonces, no.
Pensais demasiado en vuestros pecados, haríais mejor en pensar en ellos para no cometerlos.
Entrad en mi noche como en mi casa y si, a pesar de todo tenéis que presentarme alguna cosa, que sea, por de pronto, una acción de gracias por todos los servicios que os hago”.
                                                                                                                          
                                                                                                         Ch. Pëguy




“Avanza con simplicidad en los caminos del Señor, y no te preocupes. Detesta tus defectos, si, pero tranquilamente, sin agitación ni inquietud. Debemos tener paciencia con ellos, y sacar provecho de ellos gracias a una santa humildad. Si te falta paciencia, tus imperfeciones, en lugar de desaparecer, no harán más que crecer, porque no hay nada que refuerce tanto nuestros defectos como la inquietud y la obsesión de liberarse de ellos.
Cultiva tu viña de común acuerdo con Jesús.Tuya es la tarea de quitar las piedras y arrancar la cizaña. Pertenece a Jesús la tarea de sembrar, plantar, cultivar y regar. Pero incluso en tu trabajo, es también Él quien obra; porque sin Cristo, no podrías hacer nada”.
                                                                                                     San Pío de Pietrelcina                                                                                                                                                                                 


                                                                                                      
                                                                            “Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa bajo la égida de la justicia y con la compañia de la caridad. Sean las que sean las formas de la propiedad, adaptadas a las instituciones legítimas de los pueblos según las circustancias diversas y variables, jamás debe perderse de vista este destino universal de los bienes. Por tanto, el hombre, al usarlos, no debe tener las cosas exteriores que legítimamente posee como exclusivamente suyas, sino también como comunes, en el sentido de que no le aprovechen a él solamente, sino también a los demás. Por lo demás, el derecho a poseer una parte de los bienes suficientes para sí mismos y para sus familiares es un derecho que a todos corresponde. Es éste el sentir de los Padres y de los doctores de la Iglesia, quienes enseñaron que los hombres están obligados a ayudar a los pobres, y por cierto no sólo con los bienes superfluos. Quien se halla en situación de necesidad extrema tiene derecho a tomar de la riqueza ajena lo necesario para sí. Habiendo como hay tantos oprimidos actualmente por el hambre en el mundo, el sacro Concilio urge a todos, particulares y autoridades, a que acordándose de aquella frase de los Padres:                                                         
Alimenta al que muere de hambre, porque, si no lo alimentas, lo matas; según las propias posibilidades, comuniquen y ofrezcan realmente sus bienes, ayudando en primer lugar a los pobres, tanto individuos como pueblos, a que puedan ayudarse y desarrollarse por sí mismos...”
                                                              
                                                                         Concilio Vaticano II  (Constitución GS III, 69)
                                                                                               


                                                                   
“El amor no consiente en no ver al que ama. ¿No es cierto que todos los santos han tenido por cosa insignificante sea lo que fuere que consiguieran, si no podían ver a Dios? Por eso Moisés se atreve a decir: “Si he hallado gracia ante ti, muéstrame tu rostro”.Y el salmista: “Muéstrame tu rostro”. ¿No es por esta misma razón por la que los paganos se hacen ídolos? En el seno mismo del error, con sus propios ojos ven al que adoran.

Dios conocía el tormento que sufren los mortales por el deseo de verle. Lo que escogió para mostrarse era grande en la tierra y no menor en el cielo, porque eso que sobre la tierra Dios ha hecho semejante a Él, no podía quedar sin ser honrado en el cielo:
"Hagamos, dice, al hombre, a nuestra imagen y semejanza". Que nadie, pues, piense que Dios se ha equivocado al venir a los hombres por medio de un hombre; se ha hecho carne entre nosotros para ser visto por nosotros”.                                                                                                                                                                                                                                         San Pedro Crisólogo




“En las cosas ocultas de Dios, no hemos de buscar razones para entenderlas, sino que, como creemos que es poderoso, está claro que hemos de creer que un gusano de tan limitado poder como nosotros, no ha de entender sus grandezas. Alabémosle mucho, porque es servido que entendamos algunas”.

                                                            Sta. Teresa de Jesús




En el nombre del Dios de mis amores,
canto la fe, que llena el alma mía,
y la ofrendo un tributo de poesía,
que ha brotado en mis labios pecadores.

Ante la faz del mundo, sin temores,
como los hombres de mi raza un día,
yo confieso, con firme valentía,
la fe que me legaron mis mayores.

Y como en ella vivo, en ella adoro,
y en ella cifro mi esperanza suma,
mi escudo intacto y mi mayor tesoro;

ante esta edad burlona y descreída,
la confieso y la afirmo con mi pluma...
y si fuere preciso, ¡con mi vida!

                                                   José Mª Pemán




“La fe, esa pura antorcha que da seguridad en el temor, esa palabra de esperanza escrita en la última página, esa navecilla donde puede salvarse la tripulación”.

                                                                                      Víctor Hugo




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CUANDO LA ALEGRÍA ES VERDADERA (Jn 1,6-8.19-28)
Tenemos momentos en la vida en los que la alegría puede parecer no sólo una quimera totalmente inalcanzable, sino incluso una provocación insoportable. De hecho, tanto las circunstancias adversas como las personas amargadas por cualquier motivo, se llevan mal con todo lo que represente la verdadera alegría, esa que nos asoma la esperanza. Hay un sobrenombre para este tercer domingo de Adviento: “gaudete”, el domingo del “alegraos”. Hace una semana recordábamos que el Adviento nos debe conducir a un cambio en nuestra vida cristiana, a un allanar los caminos abajando las altiveces, enderezando los entuertos, desmantelando las trampas, desarmando los conflictos... para que el Señor vuelva a entrar de lleno en nuestro quehacer cotidiano. Pero el Adviento no es un tiempo triste en el que ponemos la atención en nuestro esfuerzo, como si el Señor viniera “forzado” por nuestra generosidad o impresionado por nuestra conversión. Él nos pide preparación, esfuerzo, colaboración... pero su venida es gracia, es don.
Por eso, la liturgia de este domingo nos viene a recordar que la alegría cristiana se llama también esperanza, porque la esperanza cristiana genera alegría. Isaías, entreviendo el día de la llegada del Mesías exclamaba: “desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios” (Is 61,10). El profeta añadirá una hermosa comparación para comprender su dicha: “como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos” (Is 61,11). Este es el anuncio de verdadera alegría: nuestra tierra no es maldita, nuestros jardines no son marchitos, porque algo va a suceder que llenará de luz, verdad e inocencia... lo que la terca realidad tantas veces se empeña en oscurecer y acorralar.
Esa buena noticia era aquel que todos esperaban, y que el Bautista anunció como Luz. Vuelve a salir el tema del Adviento como preparación real para una venida real de Jesucristo a nuestras vidas. Porque sólo quien toma conciencia de sus oscuridades, puede de verdad esperar a alguien que le traiga la luz. La alegría de saber que un mundo nuevo empieza cada vez que hacemos hueco en nosotros y entre nosotros, al Reino de Dios que Jesús nos trajo. Esta es la buena noticia: vendar los corazones desgarrados, rehabilitar a los cautivos y libertar a los prisioneros (sean cuales sean los desgarrones, las cautividades y las prisiones). Dios viene. El año de gracia es proclamado. Se nos invita a brindar sin chinchines de burbujas efímeras, sino con la alegría honda y duradera, la que nace de la esperanza del don de una Persona que es nuestra Buena Noticia. Así lo celebramos, humildemente ciertos de esta razón de esperanza que con la alegría cristiana se nos ha dado.
     Domingo 3º de Adviento                                       + Jesús  Sanz Montes, ofm
                                                                                    Arzobispo de Oviedo                                                            


Quiero aprovechar este pequeño espacio para, desde aquí, desearos una feliz Natividad.
Que el encuentro con el Divino Niño, llene vuestras almas de gozo y paz, para que durante todo el nuevo año que se avecina, viváis pendientes de amarle a Él y a los hermanos, pensando sólo en hacer su santa voluntad.

Pilar García
Editora del Eco de Colores



RECUERDA

La vida no es una carrera, sino una jornada para ser saboreada a cada paso que des.

No minimices tu valor comparándote con otros. Son esas diferencias lo que nos hace seres especiales.
No hagas tus metas por lo que es importante para otras personas, sólo tú sabes lo que es mejor para ti.
Nunca tomes en vano las cosas cercanas a tu corazón, aférrate a ellas como te aferras a la vida, pues sin ellas, la vida no tiene sentido.
No permitas que tu vida se resbale por tus dedos, viviendo en el pasado o viviendo en el futuro.
Vive tu vida un día a la vez y podrás disfrutar todos los días de tu vida.
No te rindas cuando aún no tienes nada que ofrecer.
Nada es realmente en vano hasta el momento en que tú decides dejar de intentarlo.
Es un hilo muy frágil lo que nos une a los otros. No tengas miedo de encontrar riesgos que aprendemos a vivir.
No le cierres la puerta al amor diciendo que es difícil de encontrar.
La manera más rápida de perder al amor es aferrándonos muy fuerte a él.
No rechaces tus sueños, sino ten esperanza. Si no tienes esperanza no tienes un propósito.
No corras por la vida tan rápido que olvides, no solamente donde has estado, sino hacia donde vas.




CUANDO SE CANTA

Hay un poco de Dios cuando se canta
flotando en los sonidos musicales.
Hay cantos sostenidos, verticales,
que nos llueven del cielo a la garganta.

Hay un himno de paz que se nos planta
sonando en pentagramas esenciales;
canciones, partituras magistrales
vertidas en la voz de quien las canta.

Le brota algo divino al trovador
que canta la armonía de una rosa,
Cantar es darle música al amor,

regalarle a la vida un ruiseñor,
despertar a la inerte mariposa
perfilada en los labios del cantor.

Y aunque ponga ese cantor
su humana voz al son que nos levanta,
hay un poco de Dios cuando se canta.

(Paz Abad)
“Saldrá un renuevo del tronco de Jesé, un vástago brotará de sus raíces. Sobre Él reposará el Espíritu del Señor: Espíritu de inteligencia y sabiduría, espíritu de consejo y valor, espíritu de conocimiento y temor del Señor...
Juzgará con justicia a los débiles, sentenciará a los sencillos con rectitud; herirá al violento con la vara de su boca, con el soplo de sus labios matará al malvado.
Será la justicia el ceñidor de sus lomos; la fidelidad, el cinturón de sus caderas”. (Is 11, 1-3. 4-5).
... Pues el Señor mismo os dará una señal: Mirad, la joven está encinta y da a luz un hijo, a quien pone el nombre de Emmanuel. Comerá cuajada y miel hasta que sepa rechazar el mal y elegir el bien”. (Is 7, 14-15)
“El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en tierra de sombras una luz les ha brillado... Porque un Niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Sobre sus hombros descansa el poder, y es su nombre: Consejero prudente, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de la paz...” (Is 9, 1. 5) 



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ECO de COLORES

SECRETARIADO DIOCESANO MCC ALCALÁ DE HENARES

   Nº 101 - NOVIEMBRE -  2011

DE NUESTRO CONSILIARIO
Queridos amigos:
La Iglesia nos invita en este mes de noviembre a mirar al cielo y abrir el horizonte de nuestro corazón viviendo como “ciudadanos del cielo”, elevando la mirada de las realidades terrenas, marcadas por el tiempo, a la dimensión de Dios, la dimensión de la eternidad y de la santidad. Dios nos ha creado para gozar siempre de su amor y nos ha regalado la vida eterna. Nuestra vocación es la santidad. Y esta no es otra cosa que la unión con Jesús. La santidad no consiste en realizar empresas extraordinarias, sino en unirse a Cristo, en vivir sus misterios, en hacer nuestras sus actitudes, sus pensamientos, sus comportamientos. La santidad se mide por la estatura que Cristo alcanza en nosotros, por el grado como, con la fuerza del Espíritu Santo, modelamos toda nuestra vida según la suya.
Una vida santa no es fruto principalmente de nuestro esfuerzo, de nuestras acciones, porque es Dios quien nos hace santos; es la acción del Espíritu Santo la que nos anima desde nuestro interior; es la vida misma de Cristo resucitado la que se nos comunica y la que nos transforma. La santidad tiene, por tanto, su raíz última en la gracia bautismal, en ser insertados en el Misterio pascual de Cristo, con el que se nos comunica su Espíritu, su vida de Resucitado.
Esto no significa que debamos permanecer con los brazos cruzados. Dios respeta siempre nuestra libertad y pide que aceptemos este don y vivamos las exigencias que conlleva; pide que nos dejemos transformar por la acción del Espíritu Santo, conformando nuestra voluntad a la voluntad de Dios.
El alma de  la santidad  es  la caridad plenamente vivida. El don principal y más necesario es el amor con el que amamos a Dios sobre todas las cosas y al prójimo a causa de Él. Ahora bien, para que el amor pueda crecer y dar fruto en el alma como una semilla buena, cada cristiano debe escuchar de buena gana la Palabra de Dios y cumplir su voluntad con la ayuda de su gracia, participar frecuentemente en los sacramentos, sobre todo en la Eucaristía, y en la sagrada liturgia, y dedicarse constantemente a la oración, a la renuncia de sí mismo, a servir activamente a los hermanos y a la práctica de todas las virtudes. Esta es la verdadera sencillez, grandeza y profundidad de la vida cristiana, del ser santos.
No tengamos miedo de tender hacia lo alto, hacia las alturas de Dios; no tengamos miedo de que Dios nos pida demasiado; dejémonos guiar en todas las acciones cotidianas por su Palabra, aunque nos sintamos pobres, inadecuados, pecadores: será Él quien nos transforme según su amor.

¡De Colores!                             Javier Ortega Martín
Consiliario Diocesano MCC

DE NUESTRA PRESIDENTA

Queridos hermanos y amigos:
Con la alegría de un cursillo recién terminado y la puesta en marcha del que será, si Dios quiere el Nº52 seguimos adelante con nuestras Ultreyas y nuestra Escuela y el lema de este curso que se puede aplicar a cada uno de nosotros es “Con el coraje y la fuerza de los primeros Apóstoles”; muy acertado si tenemos en cuenta la llamada que se nos está haciendo desde el Papa, pasando por los Obispos y sacerdotes, a la Nueva Evangelización y para cogerla con ganas, para salir un poco de esta situación de letargo en el que parece ser hemos caído la mayoría de los cristianos, necesitamos recuperar ese empuje, entusiasmo y fuerza para proclamar el mensaje de Jesús
Lo de que estos son malos tiempos, no es escusa; los tiempos no son ni buenos ni malos, serán lo que nosotros, las personas, queramos que sean, lo que queramos hacer de ellos tanto a nivel personal como a nivel comunitario. Podemos instalarnos en el lamento permanente o  aprovechar estos tiempos de crisis que siguen siendo  de bien y de gracia y redención. Ocasión oportuna para hacer el bien  y para crecer, salir de nuestra vida mediocre, superficial y a veces rutinaria y que esto sea un estímulo para llegar a la santidad a la que estamos llamados y que la fiesta de Todos los Santos celebrada hace días nos recordaba.
Pensamos a veces  que la santidad  esta reservada a personas extraordinarias y esto nos impide creer de verdad que nosotros podemos conseguirlo. En otros casos el ver nuestras debilidades y pecados, en vez de estimularnos a empreder el camino de la conversión, puede hacernos desistir de la posibilidad de aspirar a la santidad. Estos pensamientos muy humanos, pero poco cristianos, proceden de nuestra falta de humildad. Nos cuesta reconocer y aceptar que la santidad no es tanto el resultado del esfuerzo personal, cuanto la acogida, la respuesta y la colaboración con la gracia y con el amor de Dios que el Espíritu Santo derrama en nuestros corazones. Aspirar a la santidad implica dejar a Cristo entrar en nuestras vidas y permitirle que sea Él quien guíe nuestros pasos.
La santidad es un camino personal que cada uno de nosotros ha de recorrer, pero contamos con la ayuda que el Señor va poniendo en nuestro camino. Unas veces seran personas concretas, otras serán  parcelas de la Iglesia donde el Señor no ha llevado, nuestra comunidad de Cursillos, los hermanos de tu parroquia, etc., nos ayudarán a crecer espiritualmente con su cercanía,oración y testimonio. Dejemos que el Señor nos conduzca por sus caminos y acojamos su voluntad como forma de vida  y llevemos a los demás este mensaje de esperanza, en este tiempo donde la tristeza  parece invadir nuestro mundo.
Leí hace unos días un artículo del Arzobispo de Sevilla Juan José Asenjo, dirigido a los cursillistas de esa Diócesis del que recojo estos parrafos :
El anuncio de Jesucristo muerto y resucitado, es la aportación más original que podéis prestar a nuestros conciudadanos si lo hacéis con la fuerza con que lo hacían los Apóstoles en la Iglesia de los comienzos, con el convencimiento y arrojo con que lo hacía en Corinto San Pablo, vuestro  patrón. Él predica a Jesucristo con audacia y entusiasmo. Sin este coraje muy poco habrían podido hacer los primeros evangelizadores. Su valentía nace de la fe en el mensaje que predican, del amor apasionado  a Jesucristo y de la certeza de su compañía y asistencia. Su coraje es el propio de quien ha encontrado algo grande y quiere compartirlo. Es la actitud de quien se ha encontrado con Dios y no puede acallar su suerte porque ha encontrado un tesoro.
Como vemos la Iglesia cuenta con el M.C.C para la Nueva Evangelización, nuestro Obispo y pastor D. Juan Antonio también nos lo recuerda en su carta pastoral.
Nos ponemos en manos de Santa María, Estrella de la Nueva Evangelización para ser capaces de anunciar al Señor con nuestra palabra y nuestra vida allá donde nos encontremos. Con este propósito nos volcamos con el próximo cursillo, rezando por él, por el equipo y tirando las redes para que sean muchos quienes puedan descubrir el tesoro escondido que es Cristo. 
Un abrazo de colores, 

                                                       Juana Mari Herraiz

Presidenta Diocesana MCC

DE NUESTRA ESCUELA

ESCUELA DE RESPONSABLES DEL MCC: 
ESCUELA DE EVANGELIZACIÓN

Este curso de Escuela estamos trabajando bajo el lema: “Con el coraje y la fuerza de los primeros cristianos. El MCC, instrumento para la nueva evangelización”
En la Iglesia se nos está haciendo una llamada a la “Nueva Evangelización”.
Evangelizar no es un acto individual, sino profundamente eclesial (EN 60), y, como es evidente, algo Comunitario que en Cursillos le corresponde a la Escuela.
La Escuela es el eje y el motor del Movimiento.
El MCC es un don “suscitado por Dios para evangelizar al hombre y a la mujer de nuestro tiempo” (JP II en la Ultreya Nacional de Italia).
Somos enviados a realizar el “Primer Anuncio” con nuestro propio método –que consta de tres momentos: PreCursillo, Cursillo y PostCursillo–.
“Es una pastoral predominantemente de anuncio, pero no de cualquier anuncio, sino del primero, del anuncio de la Buena Nueva, de lo fundamental cristiano a quienes no lo conocen, o conociéndolo no lo viven. Es una pastoral esencialmente misionera, va en busca de la oveja perdida” (IF 664).
Los destinatarios del Primer Anuncio del Evangelio son todos aquellos que, por una u otra causa, no conocen o no viven la Buena Nueva del Evangelio:
® Los situados contra la existencia de Dios (ateos) o contra la posibilidad de verificar su    existencia (agnósticos): El “secularismo”
® Los que, bautizados o no, “nunca han escuchado la Buena Nueva de Jesús, no han tenido un despertar religioso o no tienen ninguna formación religiosa.
® La muchedumbre de indiferentes. Son la dificultad mayor.
El pasado 15 de octubre se ha celebrado el Congreso sobre Nueva Evangelización en el que intervino Vittorio Messori. El apologeta católico propone volver a empezar desde el kerygma.  Expuso que: “¿Reevangelización? Ni complejas doctrinas ni reformas, sólo el «escandaloso» anuncio de Cristo”. Para el escritor italiano, proveniente de las orillas del agnosticismo y anticlericalismo más radical, el núcleo de la Nueva Evangelización es claro: no se trata de "complejas doctrinas" ni de "reformas institucionales" sino del "sencillo y escandaloso" anuncio de que Cristo ha resucitado y del redescubrimiento entre los mismos cristianos del Credo antes que cualquier prédica moral o social.
Enfatizó que la reevangelización de Occidente "no es más que esto: no complejas doctrinas, sino volver a empezar desde el kerygma, desde la base sobre la cual todo se sostiene.
"El primer paso para una nueva evangelización, por tanto, es simplemente, y al mismo tiempo, un compromiso. El de tomar en serio la exhortación de Pedro a estar “siempre dispuestos a dar razón de nuestra esperanza”. Con claridad y decisión, y al mismo tiempo, como nos dice el mismo Pedro, “con dulzura y respeto”, concluyó.
Nosotros queremos ofrecer con alegría y responsabilidad el MCC a nuestra Iglesia Diocesana y poder dar la respuesta que tanto la Iglesia como nuestro mundo están esperando.
Seamos lo que hemos de ser. Oremos por nuestra Escuela para que sea auténticamente LO QUE EL SEÑOR ESPERA DE NOSOTROS: ESCUELA DE SANTIDAD, DE COMUNIÓN, DE FORMACIÓN, ¡DE EVANGELIZACIÓN! EJE Y MOTOR DEL MCC.
De ti y de cada uno de nosotros depende.

De Colores.
                                   Mercedes                               Coordinadora Escuela Responsables MCC

ULTREYA DE ALCALÁ

1 y 2 de noviembre

Al atardecer de la vida, nos examinarán del amor. ( S. Juan de la Cruz )
La muerte no destruye la comunidad fundada por el Señor, sino que la perfecciona.

En este mes de noviembre la Iglesia, como buena madre, multiplica los sufragios por las almas del purgatorio y nos invita a meditar sobre el sentido de la vida a la luz de nuestro fin último: la vida eterna, a la que nos encaminamos deprisa.

La solemnidad de Todos los Santos , a la que sigue la conmemoración de los Fieles Difuntos, nos ofrece, año tras año, cuando el otoño pone su bella nota de melancolía en el paisaje de nuestros campos y quizá también en el mundo interior de nuestras almas, la oportunidad de hacer memoria cristiana de nuestros seres más queridos y de todos aquellos que nos han precedido en el signo de la fe y duermen ya en el sueño de la paz. Una memoria, por tanto que, por ser cristiana, nos trae verdadero consuelo y nos confirma en la esperanza de que, en el paso de la muerte, la vida se transforma, pero no se acaba.
La muerte para el ser cristiano es una experiencia llena de sentido, porque es un acto de confianza en la vida y un acto de amor a Dios. Esa confianza se adquiere al apoyarnos en la justicia de Dios, manifestada en  Jesucristo.
El cristiano tiene una meta en su camino de esperanza, y en la que puede ganar: el premio es la participación en el triunfo de Jesucristo, en su resurrección. La muerte y la resurrección de Cristo es el fundamento de la esperanza, pues la vida de los bienaventurados es fruto de su redención. Los cristianos saben por la fe que su unión con Jesucristo es más fuerte que la muerte y por eso se prolonga por toda la eternidad.
El rezar por los difuntos fortalece nuestra esperanza, porque, además de ser un acto de amor y generosidad, es una confesión personal de fe en la vida eterna; ese gran misterio que ha de alimentar nuestra vida cristiana no sólo para saber morir, sino también, y sobre todo, para saber vivir.

Por eso pedimos en estos días con insistencia  filial al Padre, que está en los cielos, que a nuestros seres más queridos, que han dejado ya este mundo, los acoja en su Reino, el Reino eterno de la vida, del amor y de la paz, el reino de su Hijo resucitado. Le pedimos, también, que su gracia venza nuestras debilidades y cansancios en el caminar por la vía del amor cristiano, vía iluminada por el Señor Jesucristo, insuperablemente en el Sermón de las Bienaventuranzas y franqueada por el amor misericordioso  que brota de su Corazón divino traspasado por la lanza del soldado en el Calvario; amor derramado en el corazón de sus discípulos reunidos con la Madre, María Santísima, el día de Pentecostés en el Cenáculo de Jerusalén. ¡Que no tengamos miedo a ser santos! ¡Esa es nuestra verdadera vocación: la vocación para la santidad!.
Recopilación de cartas escritas por :
+ Antonio Mª Rouco Varela y
Amadeo Rodríguez Magro. Obispo de Plasencia.

Un abrazo.  DE COLORES.
Julián del Cerro




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