Damos muchas gracias a Dios por este poderoso instrumento de conversión y de renovación cristiana; por todas las personas que ha usado -y usa- para llegar al corazón de tantos y tantos en todo el mundo; por todas las que han vivido -y viven- el Cursillo de Cristiandad.
¡Gracias, Señor porque me encontré contigo en un Cursillo, donde me estabas esperando! ¡Bendito Cursillo!
Son muchos los frutos de santidad del Movimiento de Cursillos a lo largo de su historia.
¡Dad gracias a Dios con nosotros!!!
¡De Colores!

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