ACEPTAD LA PALABRA QUE OS SALVA
Santiago nos exhorta a que "aceptemos dócilmente la Palabra que ha sido plantada y es capaz de salvamos" (St 1,21) y a que la pongamos en práctica (St 1,22) en nuestras vidas. Aceptar la Palabra es aceptar a Jesús mismo, el Verbo de Dios hecho carne; es abrirle nuestros corazones y nuestras vidas para practicar las buenas obras. Al aceptar a Jesús como dueño y como Señor estamos recibiendo su salvación, sus bendiciones y su misma persona.
Los hombres de Nínive se convirtieron con la predicación de Jonás (Lc 11,32), Y nosotros nos resistimos a convertimos ante el mensaje de Jesús, Palabra viva de Dios. Jonás fue sólo "signo para los habitantes de Nínive" (Lc 11,30); en cambio, Jesús, el Cristo de Dios, es señal de salvación para todos los pueblos. Por eso, Jesús ha de ser anunciado a todos los hombres para que se salven.
Señor Jesús: queremos aceptarte como el centro de nuestras vidas. Te las consagramos para tu servicio exclusivo. Defiéndenos como a Jonás y como a Noé en medio de los oleajes airados de este mundo y llévanos a la tierra firme de tu salvación y de tu paz. Que se arrepientan todos los que no creen en Ti y Te rechazan, para que puedan alcanzar tu vida y tu salvación.
"Aceptadme como vuestro único Señor y Salvador. Recibid mi Palabra, que os salva, y arrepentíos de corazón. Dejadme que cure vuestras cegueras e ignorancias. Recibid mi Palabra y mi Luz. Yo soy vuestro Salvador, que os amo sin límites desde siempre".
EL PAN DE LA PALABRA DANÓSLE HOY
CICLO B Pág. 67 y 68 (Ceferino Santos S.J.)
CICLO B Pág. 67 y 68 (Ceferino Santos S.J.)
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