lunes, 26 de mayo de 2014

EL TESTIMONIO DE CRISTO CONSISTE EN...


Seguimos con el mismo “tema de ayer”: ¿Ves?  el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo”.
No suele ser sencillo encontrar testigos ante una situación delicada. Delicada y complicada será la situación del mundo ante el que hay que dar testimonio de Cristo. La venida del reino de Dios a la tierra supone esfuerzo y lucha.
Ya veíamos días atrás que Jesús no engaña a nadie, y hoy lo confirma: «Llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte, pensará que da culto a Dios». Pero no nos deja solos; envía al Espíritu para que sea él el primer testigo de la verdad de Cristo, de su victoria sobre la muerte y el pecado. Y cuando ve­mos testimonio de la vida y el amor de Dios, y luchamos para ir venciendo esa muerte y ese peca­do del mundo, el Espíritu estará con nosotros: será nuestra fortaleza y nuestro ánimo. Y esa será nuestra mejor manera de evangelizar…
Esto que suena a dramático, porque dramáticos fueron los momentos de persecución de los apóstoles y las primeras comunidades, cuando se escribió el evangelio, acontece a diario en el esfuerzo que hemos de realizar por llevar un poco de vida y de esperanza a tantas gentes que malviven y sufren, quizás cerca de nosotros. No nos quedemos sólo en palabras más o menos bonitas.
Ante los que no han conocido ni al Padre ni a mí”, lo más efectivo será nuestra “acción” que tiene que ser, ante todo “testimonio”
Y el testimonio de Cristo no consiste en recitar las palabras del evangelio. Consiste en creer­las y… ¡vivirlas!. Cualquiera de las actitudes de Señor: perdón, ayuda, comprensión servicialidad compar­tir…,  vividas durante el día de hoy serán un buen testimonio de nuestro ser cristianos. ¿Verdad?
Pues… ¡a ello
Comentarios realizados por: José Antonio Marzoa Rodríguez (Viceconsiliario Nacional de Cursillos en España)

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